Archivo de la categoría: Uncategorized

El segundo hijo (pre nacimiento)

Estándar

Me queda esta semana de trabajo antes de empezar la licencia maternal, y dos semanas más para llegar a la fecha de parto de mi segundo hijo (un varón).

Y aquí estoy, aprovechando estos milagrosos minutos en que Hija mayor todavía duerme (últimamente se despierta ni bien me levanto). Minutos de libertad y paz, antes de sus demandas de comida, de limpieza, de juegos y de mis demandas de levantar cosas del suelo. Resumiendo.

Estar embarazada con un hijo pequeño en la vuelta es una experiencia de lo más interesante, sobre todo si se compara con el primer embarazo. El foco deja de ser el embarazo, porque no hay tiempo. No me puedo tirar en la cama a tocarme la panza y ponerle música al bebé (ni que lo hubiera hecho con Hija!). Tuve un período de vómitos con Hija al lado preguntando qué estaba haciendo… Pensar que yo trabajaba más horas, pero hacía gimnasia para embarazadas con videos de youtube!

No todo son quejas: definitivamente estoy más activa en esta segunda instancia, y eso tiene que ser bueno, verdad? Recuerdo el último mes con Hija en la panza y la desidia que tenía. Ahora la pereza está, pero igual me levanto de la silla (y del sillón, y del suelo), juego, lavo más ropa (porque se le dio por sacarse los pañales, pero no por pedir para hacer pis), le hago upa (en contadas ocasiones) y la voy a buscar al jardín. Con un poco de suerte me distraigo de las contracciones en su momento bailando El monstruo de la laguna… En las clases de parto me hicieron creer que este segundo trabajo de parto va a ser más rápido por esas mismas distracciones (y por el trabajo de parto que ya tuve, aunque no haya derivado en parto natural), y espero que sea cierto!

Hay otras cosas que cambian, como tener que ubicar a Hija 1 en cada consulta ginecológica, cada examen, cada clase de parto. Y ni que hablar la que nos espera cuando nazca Hijo 2 y haya que dividir la atención y pasar la noche con dos pequeños que no duermen bien.

Empezar de vuelta con un recién nacido habiendo ya pasado por la experiencia es engañoso. Porque uno piensa que tiene cancha, y quizás es que simplemente no se acuerda bien de las cosas. Había que esterilizar, no? Y lavar bien las cosas que se lleva a la boca… El pañal se cambiaba más seguido, y cuándo empezaban a comer como uno? Va a haber que andar con ojo por las cosas que Hija Mayor pueda llegar a acercarle, todas las chucherías que tiene en la vuelta en su cuarto, los libros que estarán a su alcance porque ella ya sabe manipularlos (casi sin accidentes).

Y, sobre todo, va a haber que trabajar el tema de las comparaciones, que van a ser inevitables.

Se vienen tiempos interesantes, sin duda. Deséenme suerte.

Anuncios

El estándar (los caramelos, por ejemplo)

Estándar

Hoy Peque tuvo los cumpleaños del mes en el jardín. Y como buena madre hinchapelotas, mandé cartita a la maestra recordando que no queremos que tome refresco.

Hay un par de cosas en las que siento que voy contracorriente con el resto. Para mí es tan evidente que no es necesario ofrecerles bebidas gaseosas o caramelos a niños tan chiquitos! Es algo inevitable a la larga, porque es muy iluso pensar que nunca va a comer esas cosas (y ha comido, de hecho). Pero ayudaría si desde la institución a la que asiste le pusieran un poco de ganas y tuvieran una política al respecto. Cuando la anotamos nos preguntaron si tomaba refresco, y anotaron que no, que solo le darían agua. Pero a los demás no tienen problemas en ofrecerles, no? Y el primer día de clase, todos los niños se llevaron un regalito de parte del jardín: un tubo con caramelos masticables. Es necesario?

Hace unas semanas tuvimos el cumple (por fuera) de una compañera de tres que hizo la adaptación junto a Peque y que con cuya madre entablamos una relación amistosa. La bolsa de sorpresitas estaba llena de caramelos y un par de chocolates que fueron los que le dejé a Peque. No tengo nada en contra del chocolate, principalmente porque su consumo no consiste en chupar el azúcar por horas, y  no se pega a los dientes. Cuando los que se llevan la bolsita son niños de tres años para abajo, está bueno ofrecerles este tipo de chucherías?

Se me ocurren mil ideas de sorpresitas no comestibles: libretas, lápices, crayolas, gomas, juguetitos, libros, autitos, pelotitas, bolitas, amansalocos, plantitas…

Y también se me ocurre que podés incluir unas galletitas o brownies caseros y todos quedarían contentos.

Pero supongo que no es tan fácil salirse de lo esperado.

En diciembre, cuando le toque festejar por adelantado a Peque (cuyo cumple es en enero), espero poder ponerme de acuerdo con los padres de los niños que celebren junto a ella para repartir sorpresitas saludables.

Me encantaría, también, no ser considerada loca ni radical por rechazar los caramelos, y que haya alternativas sanas válidas para nuestros niños. Y que de mi hija no piensen: “pobre! no la dejan comer caramelos!”.

Díganme que no estoy sola!

Venezia. Enero 2017.

Estándar

Llegás a Venecia en tren, te bajás en la estación y cuando salís, ves el Gran Canal. Dejaste atrás el mundo tierra, y te metiste en  la tierra de los mil puentes y las callejuelas laberínticas que indefectiblemente desembocan en agua.

Tuve la suerte de visitar esta ciudad en el 2004, en circunstancias bastante distintas a las de este viaje. Era verano y lo sufrimos; había mucho más gente; cuidábamos muchísimo los euros; éramos más jóvenes y no llevábamos niños, jaja. Además, nos quedamos en un hostel al que teníamos que volver a determinada hora para que no nos dejaran afuera.

Esta vez nos quedamos en un apartamento alquilado por airbnb (éste, para ser más precisos), lo que nos permitió desayunar a la hora que quisimos, cocinar, y pasar rato tranquilos cuando ya habíamos estado todo el día afuera y se escondía el sol.

Vagamos por las callejuelas, pero también nos tomamos un vaporetto a Murano (de donde nos volvimos congelados sin haber visto hacer vidrio, buaa) y entramos a varios museos, como el Peggy Guggenheim, que tiene obras de artistas que hasta yo conozco (jaja), el Palazzo Ducale (desde donde pasamos por el puente de los suspiros, no sabía que se podía!), y el Palazzo Reale / Museo Correr (ahí Peque se me durmió en brazos y la hicimos corta).

También nos metimos a tomar chocolate caliente todas las veces que pudimos!

img_6795

Lee el resto de esta entrada

Aquí es donde empieza todo

Estándar

La semana pasada Peque empezó el jardín y, esta semana, a entrar sola. El horario se estira de a puchitos: ayer fueron dos horas, el lunes dos y media, y así hasta que llegue a las cuatro.

Los primeros días la vi despegarse de a poco de mí. La vi dibujar y jugar, pero siempre mirando con atención todo, siempre callada. Ahora no sé mucho lo que pasa ahí adentro. La maestra me dice que es tímida y se pega mucho a ella. No me extraña, así es cuando vamos a la plaza y hay otros niños: por eso la mandamos al jardín, a ver si nos interactúa. Yo veo otra niña, dos personalidades totalmente distintas en casa (o con la familia) y en el jardín (o con extraños). Lo que es desfachatez, desparpajo, verborragia y espontaneidad se convierte en timidez, observación y mutismo, al punto que la maestra me pregunta si se expresa hablando (la doctora también! Me pregunta: arma frases como “Mamá, dame”? jajajaja)

Lo que es un milagro es que ella no llora al entrar (ni me mira, de hecho), y no dice “hoy no vamos”. Cómo hace para acostumbrarse a algo que le fue impuesto así, una rutina nueva? Nunca antes habíamos ido todos los días al mismo lugar, a la misma hora. Y esto es solo el principio de años y años de frecuentar casas de estudio y luego trabajos. Mejor eso no se lo cuento.

Y respecto a mí, estoy maravillada con el espacio de tiempo que de repente se ha generado en mi vida. Hay tantas cosas para hacer, que tendría que hacerme un buen esquema para que rinda al máximo. De todas formas tengo que aprovechar febrero, porque después vuelvo a mi horario habitual de trabajo y la ventana sin Peque va a ser de dos horas máximo.

Además, creo que esta separación va a hacerle bien a nuestra relación 😛

Lo que leí en el 2016

Estándar

Este año leí prácticamente todo en español (cómo me cuestan las traducciones), y muchos libros para adolescentes. Hay varias joyitas por ahí. 30, lindo número

  1. Madrecoco / Mariana Olivera

Sobre maternidad. No me gustó mucho.

2. Gone With the Wind / Margaret Mitchell

Los avatares de una relación dispar en la guerra civil estadounidense. Un novelún!

3. eleanor & park / Rainbow Rowell

Dos adolescentes que se enamoran, con una triste revelación.

4. Las intermitencias de la muerte / José Saramago

Un día, en cierto país, la gente deja de morir. Interesante.

5. La conjura de los necios / John Kennedy Toole

Me lo trajo una alumna del colegio y me encantó. El personaje principal resulta muy desagradable y antipático. Vive con y de su madre, hasta que esta lo manda a trabajar. Hay varios personajes que coinciden con él a lo largo de esta divertida novela. Para releer.

6. Fangirl / Rainbow Rowell

Son gemelas y empiezan la universidad, pero una de ellas quiere dejar atrás su infancia y el fanfiction. La otra, en cambio, vive para Simon Snow (un casi Harry Potter), y, de hecho, la mitad de la novela son capítulos de esa otra historia que ella escribe. Estuvo bien.

7. Si decido quedarme / Gayle Forman

En un accidente en auto en que muere su familia, ella queda en coma, pero su “alma” sale de su cuerpo, observa y reflexiona sobre su vida. No me convenció para nada.

8. Himalaya me avisó / Magdalena Helguera

Una chica encuentra un bebé en la puerta de su casa, y empieza a buscar de quién puede ser. Como siempre, esta autora enlaza una cosa con otra permanentemente y me pone un poco nerviosa! Pero está bien la novela.

9. Mr. Mercedes / Stephen King

Me lo trajo la misma del de La conjura… , pero esta vez no le embocó. Fue mi primer King, y me decepcionó: una historia bastante simple de detectives.

10. Yo, él y Raquel / Jesse Andrews

Al pibe lo hacen retomar una vieja amistad con Raquel porque tiene leucemia. Pero ella no tiene ninguna trascendencia en la novela, y la nueva relación no aporta gran cosa. Escrito en la primera persona de Grega, es bastante divertido de leer.

11. La muerte de Ivan Illich / Leo Tolstoy

No estaría recordando mucho de este libro, salvo que me costó. Aparentemente me gustó el final, con los sufrimientos del hombre (según mi Goodreads!)

12. París es siempre una buena idea / Nicolás Barreau

Este libro es una mala idea. Lo compré en un impulso, y resultó plagado de lugares comunes. Una parisina ilustra un libro infantil (malísimo! está incluído el texto) y un estadounidense dice que es un cuento que su madre, ya muerta, le contaba de niño. Por supuesto se enamoran, a pesar de la una novia ambiciosa y el novio deportista. Puaj.

13. El quinto hijo / Doris Lessing

El quinto hijo de la familia feliz es raro, más animal que humano, peligroso incluso. Perturba la paz familiar. El libro es raro y bastante deprimente.

14. Vampirii : la nación de las tinieblas / Fernando González

Hay un bar en Montevideo que es la puerta hacia las rutas subterráneas usadas por los vampirii para trasladarse por el mundo. Hay un adolescente uruguayo que de casualidad (o no?) ingresa a ese mundo de la mano de ella, la vampiresa especial. Dentro del género, que no me gusta nada, me pareció bien.

15. El lector del tren de las 6.27 / Jean-Paul Didierlaurent

El muchacho maneja una máquina recicladora de papel que es descrita como un monstruo casi con vida. Odia su trabajo, destruir miles de libros por día y convivir con la Cosa que le sacó las piernas a uno de sus pocos amigos (que vive en busca de los libros publicados con la pulpa reciclada). Y todos los días, en el subte hacia el trabajo, lee páginas sueltas recolectadas al limpiar. Esta es solo la premisa de una novela corta y linda linda.

16. Descarrilado / James Siegel

Me lo prestaron en el trabajo. La historia hollywoodense de un hombre al que chantajean (de hecho, hay una película con J. Aniston). Mucho bolazo, pero ta.

17. El océano al final del camino / Neil Gaiman

Éste estuvo imponente. Un hombre vuelve al pueblo de su infancia y se sienta al borde del estanque de su vecina, recordando que ella le llamaba océano. De a poco empiezan a surgir recuerdos que él no sabía que tenía, sobre un corto período de su niñez en que las cosas se pusieron muy feas. Es mágico y oscuro, y juega con lo que retiene la memoria.

18. Cartas de amor a los muertos / Ava Dellaira

Hubo una especie de furor en la biblioteca con este libro, pero a mí no me convenció mucho. La protagonista le escribe cartas a personas famosas muertas (pero como tiene que atender a los lectores también, se obliga a “decirles” cosas obvias), pero es una excusa para hablar de sí misma y de su obesión: su hermana, también fallecida. Me pareció bastante tonta la chica, pero tiene cosas interesantes la novela.

19. Memorias de un amigo imaginario / Mathew Dicks

Me lo prestó otra alumna, que me empezó a contar su trama de forma muy entreverada. El protagonista es un amigo imaginario, uno de los que ha vivido más tiempo, porque su amigo imaginante es medio autista. Los amigos imaginarios pueden hablarse entre sí, y tienen distintas habilidades, dependiendo de la imaginación del niño: atravesar puertas, irse fuera de la órbita del niño, entre otros. Me pareció fantástica la premisa, y también la historia que se desarrolla. Lindo, pero se te estruja el corazón.

20. Doidao / José Mauro de Vasconcelos

Zezé de Mi planta naranja lima es casi adulto, pero aún necesita desesperadamente el cariño de su padre. Es cortito, salteado, triiiste y lindo.

21. El encuentro / Nadine Gordimer

Una chica blanca sudafricana que reniega de su origen de clase acomodada empieza una relación con un ilegal árabe al que terminan deportando. Ella se va con él. Muy interesante.

22. Un monstruo viene a verme / Patrick Ness

La madre tiene cáncer, el niño recibe la visita de un monstruo a la noche, que le cuenta historias. Triste.

23. El matrimonio amateur / Anne Tyler

Lo compré a 60 en la feria del libro y después me di cuenta que había leído otro de la autora (Breathing Lessons). Una pareja que se casa precipitadamente antes de que él vaya a la 2a Guerra Mundial (EEUU), y flashes que avanzan en el tiempo y en la evolución de la relación. Me gustó.

24. La casa del espejo / Vanessa Tait

Lo escribió la nieta (o bis?) de Alice Liddell, la que inspiró a Carroll a escribir Alicia en el país de las maravillas. Cuenta un año en la vida de los Liddell y Dodgson (Carroll), narrado por la institutriz de las niñas y basado en la extraña obsesión del muchacho por la pequeña. De lo más interesante.

25. Yo antes de ti / Jojo Moyes

Ella pierde el trabajo y termina trabajando para él, cuadripléjico después de un accidente. Una especie de Intouchables romántico, pero hay otra vuelta de tuerca, y un poco más de ella. De todas formas es algo simplista en algunas cosas.

26. El dolor invisible / Jordi Sierra i Fabra

Un psiquiatra y una adolescente con cambios de personalidad. No me gustó mucho.

27. Diario de Gordon / Marcos Chicot

Un ser desagradable, que vive en una fantasía creada por él, donde tiene una gran atracción con las mujeres y es el empleado ideal. Se manda una tras otra y todo le sale bien. Al principio era gracioso, pero al final me harté (y el protagonista me hizo acordar al de La conjura de los necios)

28. La búsqueda de Lucía / Cecilia Curbelo

La chica descubre que es adoptada y no reacciona muy bien. Después se engancha con un novio peligroso, y descubre quienes son sus padres. Hay fallas en la trama, y parece una telenovela argentina para adolescentes.

29. El tiempo entre nosotros / Tamara Ireland Stone

Parecía La esposa del viajero del tiempo versión adolescentes, pero es bastante distinto. La historia sigue siempre el presente de ella, con las apariciones de él, que no debería estar ahí. El tema del viaje en el tiempo se toma light, sin grandes consecuencias ni peligros.

30. Y por eso rompimos / Daniel Handler

La chica le devuelve a su ex una caja llena de recuerdos de su mes juntos. Cada objeto inspira una carta que explica los avatares de su corta, pero intensa, relación. Interesante

Mi top 5:

(no van en orden porque no puedo!)

  • El océano al final del camino
  • El lector del tren de las 6.27
  • Gone With the Wind
  • Memorias de un amigo imaginario
  • El matrimonio amateur

Hoy fuimos a ver Rogue One

Estándar

Una vez por año, con aquél vamos al cine.

Ese podría ser nuestro lema actual: antes íbamos tan seguido! No sabíamos qué privilegio.

Pero es mentira, porque este año ya vimos al menos dos.

Y son las clásicas, las que no se dudan, y de las que vamos a tener para rato: las franquicias Harry Potter y Star Wars.

Podríamos decir que HP es más mío porque yo leí los libros (aunque con Animales Fantásticos estábamos en igual posición), y SW más suyo porque el vio todas las películas hace tiempo, algunas en su estreno, y conoce el universo. Creo que fue el año pasado que miramos toda la saga juntos, y luego fuimos a ver el episodio VII.

Hoy nos tocó Rogue One.

Él salió de trabajar, levantamos a Peque dormida (porque cada vez empiezan más tarde sus siestas, qué guacha) y la llevamos a lo de la tía. Luego nos fuimos al Punta Carretas y dimos miles de vueltas por el estacionamiento buscando dónde cuernos estaban las 186 plazas libres que decía el cartel afuera. Subimos dos escaleras mecánicas y llegamos al GrupoCine donde nos dijeron que la que tenían ellos, empezando en ese instante, era en español. Por suerte nos indicó que el mostrador de al lado (Life) la ofrecía en inglés. Pero también estaba empezando. Nunca fueron tan puntuales con una película, che. Me perdí las sinopsis (snif snif), llegamos justito. (Y había tres gatos locos en la sala)

Pasaban los minutos en la película, y yo me preguntaba si en algún momento iba a entender algo. Intentaba recordar qué pasaba en las otras siete, pero no me venía mucho a la cabeza, y tenía que captar toda la parte en que explican cuál es la misión y quiénes están involucrados. Pero después todo fue encastrando casi perfectamente en mi precaria red de conocimientos galácticos. De hecho, fue de lo que más me gustó, que fuera una pieza de engranaje asociada al episodo IV. Y quizás te espoilee un poco, pero para el final insertaría el emoji del corazón partío.

Por cierto, me resultó novedoso que Carrie Fisher fuera tan apreciada. Típico, descubrí recién ahora que escribió varios libros con muy buenas críticas, y tengo ganas de comprarme uno de ellos.

 

Salida didáctica

Estándar

Hacía años que quería ir a la Feria del libro de manera institucional. O sea, ir con un grupo del colegio. Nunca se dio en los 8 años que estuve en el colegio anterior, pero en este me dieron el visto bueno en seguida.

Dos grupos de treinta y pico gurises de 14-15 años a ver la presentación de un libro de un autor nacional. Un ómnibus grande y una bañadera pequeña. Un adscripto, un pop, una profe de química y los más importantes: la profe de idioma español y el profe de literatura. Ambos ausentes al momento de partir. Él era el que se había mostrado más entusiasta: dijo que aprovechaba la ocasión para mostrarles libros a los chiquilines. Pero nunca apareció (desconozco sus motivos). La otra sí, se presentó una vez allá (había confundido los horarios). Arrancamos atrasadísimos con 20 minutos para llegar al arranque de la charla.

Bajamos en la intendencia y lideré la comitiva para llegar rápido al salón azul. Al llegar éramos seis (y no había empezado) . Volví sobre mis pasos, encontrándome a todo el resto del enorme grupo en un entrepiso trancando el paso de otros colegios. Los arrée y nos ubicamos allá arriba, donde nos dijeron los organizadores. El escritor se veía como un muñequito de torta, solo atrás de una mesa monumental. Empezó recordando que cuando a él le tocaba asistir a este tipo de charlas de chico le parecían aburridas. Y que, bueno, había que bancársela. Jaja. De todas formas los estudiantes no estaban aburridos porque estaban paveando, sacándose selfies o mirando el celular, riéndose en momentos carentes de gracia y aplaudiendo las preguntas simples de los otros estudiantes. Algunos de los “nuestros” levantaban la mano constantemente, lo que provocaba el temor de los adultos responsables. El adscripto incluso me amenazó con matarme al regreso del colegio (jojo). Pero las preguntas que llegaron a hacer estuvieron medianamente bien, y la actitud burlona era generalizada, algo a lo que el escritor debe estar tristemente acostumbrado (esto me trae otro tema que quizás toque en otra punzante entrada de blog – stay tuned!).

Y no duró para siempre. En cierto momento todos aplaudimos de verdad y bajamos las escaleras intentando que nadie se perdiera o quedara rezagado. Luego vino la visita a la feria. Los chiquilines recorrieron cual procesión sin mirar ningún libro, y luego se pararon a bobear sobre las fotos satelitales de Montevideo y a preguntar si se podía ir a McDonald’s. Estoy generalizando: sé que uno compró un libro, y otras miraron y dijeron que no había nada bueno, y otro se llevó un folleto de la feria.

Entonces salimos a esperar a los ómnibus que estaban en camino, y algunos de los adultos se quedaron atrás buscando rezagados. Los chiquilines se sacaron fotos con un hombre que estaba tomando mate en el banco de una plaza, y en eso, qué vemos? El gran autor que veíamos de lejos y escuchábamos por parlantes salía de la feria solo, con su bolsito, rumbo a un funeral. Así que salió foto con él también.

Volví charlando con una de las usuarias habituales de biblioteca, una de las que hizo preguntas y sé que lee.

Y así terminó la gran salida didáctica.

Ahora a reflexionar si se repite el año que viene.

 

Permiso…

Estándar

Hay alguien ahí?  cómo anda la gente?

Hace un tiempo que no escribo acá. Es curioso, porque ando en un muy buen período de ocios. Al cambiar de trabajo y de horario gané un par de horas de vida. Me levanto más tarde, y por ende me permito acostarme más tarde también. Y adivinen qué? La Peque crece! Puedo hacer cosas cuando ella anda en la vuelta, como cocinar (aunque probablemente implique incluirla, ooommhh), y puedo dedicarle un par de horas a mis libros o blogs después que se duerme de noche. Eso era imposible el año pasado. En definitiva, soy consciente de la época privilegiada que estoy viviendo. Pero este blog se ve dejado de lado, lamentablemente, ante la gran cantidad de recetas nuevas que he estado probando, y la necesidad de subir los resultados a mi blog culinario.

Pero no nos quejemos! Estoy aquí ahora, no es cierto? Después de haber visto dos capítulos de Stranger Things con Adorado Esposo, con quien no veíamos juntos ninguna serie desde que se nos terminó Big Bang. El tema audiovisual lo tengo bastante descuidado. No sé si me voy a recuperar alguna vez de estos dos años casi de abstinencia! Se complica ir al cine (o sea, hay que ubicar a la Peque), y mientras ella está despierta no cuadra. Hemos pasado casi 20 meses sin enchufarle ningún dibujito! (aplaudan a estos padres, por favor).

Hace poco me di cuenta que estábamos a la mitad del año y había leído cuatro o cinco libros. Trabajando en una biblioteca me parece poco serio, verdad? Aparte está el tema de que cambié de público y de colección en la biblioteca. Y de la actual no he leído casi nada. Así que me puse en plan de leer un poco de todo, y dedico un rato a la lectura antes de acostarme.

Lo íba a decir hace dos párrafos, cuando empecé a hablar de Stranger Things (leí tantas referencias por ahí, que supuse que había que ver la serie. Usted la vio?), que estoy de vacaciones de primavera. Y por eso se estiran un poco los tiempos también. Va media hora pasada medianoche, y yo generalmente tengo ese límite. No sé cuál es la diferencia, si la Peque se despierta siempre más o menos a la misma hora (8am), sin entender de vacaciones o fines de semana.

Y estaba por decir algo más, pero se despertó la quetejedi y me cortó la poca inspiración que me quedaba. Ahora voy por mis capítulos nocturnos, y otro día vuelvo con más boludeces.

Hasta luego!

A los 16

Estándar

IMG_20160504_094451

A los 16 meses, Hija aún no camina sola. De la mano, sí. Agarrada de barandas, sí. Se para todo el tiempo, también. Pero no se ha animado a largarse. Sigue recurriendo a desplazarse con la cola, para desgracia de sus pantalones.

Anda en buggy, dobla y se baja sola (pasando por arriba de todo). Le da la mema a las muñecas, y pasea su camión. Traslada ítems de un recipiente a otro. Intenta ponerse ropa. Le gusta sacar todos los libros de su biblioteca, y de la mía también (esas cajas que se ven en la foto). Y los álbumes de fotos del living. Y todo lo que está en la mesa ratona del comedor. Y el contenido completo de la alacena. Y mi ropa interior de los cajones. Nuestra casa siempre parece un campo de batalla.

En cuanto a los libros, los reconoce por sus personajes o lo que dicen. Pasa las hojas y te los da. Cuando yo me pongo a mirar o leer uno, se sube a upa. No siempre me deja leerlos en su orden natural. E interrumpe para señalar lo que reconoce: “abu”, “gato”, “pitita” (pelota). Y así (la parte libros es la que más me enorgullece).

También le gusta cantar. De repente empieza “la la la”, y mueve la cabeza. Mi hermano y mi cuñada le enseñaron la música del pericón, y es la que más repite. Cada tanto toca el xilofón.

Su vocabulario se expande a diario, y no deja de sorprenderme. Le encanta repetir lo que decimos, y pedir lo que quiere (“titita” es galletita, pero ahora aprendió a decir torta). También nos empezó a decir cada vez que hace caca (aunque no es muy confiable todavía).

Tiene pocas instancias de socialización con sus pares, pero hace un tiempo que demuestra interés en otros niños. La última vez que la llevamos a consulta, hace un mes, terminó a upa de otra nena en la sala de espera. Con su prima, que es más grande y vive lejos, tiene un poco de distancia y desconfianza. La otra vez descubrimos algo nuevo en Hija, y fue que reaccionó -mal- ante un quite de juguete de la otra: intentó conservarlo con un manotazo, y pegó terrible grito berrinchudo. Esa! Hasta ahora había asistido pasivamente al poder de la mayor.

De nochecita, con el sueño, se pone un poco insoportable. No quiere que la dejes por nada, y si la ponés en la silla para cocinarle, se impacienta y arranca: “am! am! AAAAMM!”. Guacha ‘e miércoles.  Tira todo desde ahí arriba, no hay caso.

Luego vienen las noches, interrumpidas cada pocas horas. Hay veces que no hay forma de que se vuelva a dormir en su cama. En brazos sí, pero cuando la acuesto llora. Y cuando se despierta no quiere saber de nada con el padre. Yo me siento en el sillón con ella y paso rato boludeando en Instagram, Facebook y demás, esperando que se duerma profundo. Ahora, cuando ya me acosté, entré en el sueño profundo, y tengo que salir a la casa helada para pasarme igual una hora intentando que vuelva a dormir… ahí es cuando tiro la toalla y me la llevo pa’ la cama grande, con el consentimiento cansino del padre. Ahí sí que duerme toda la noche… casi siempre.

Qué personaje. Nada se compara con vivir con una niña.

Lo que aprendemos de las tragedias

Estándar

Hubo un tornado en la ciudad de Dolores, en Uruguay, seguido por inundaciones que abarcan grandes porciones de nuestro territorio (además de que no deja de llover desde hace días!), y el país está conmocionado.

Al igual que en la época electoral, Facebook está monotemático. Videos amateurs de gente kamikaze (andá a protegerte, vo!), o el de la cámara de seguridad de una zapatería (salado), pedidos de ayuda, lugares donde donar, recomendaciones en casos de emergencia, el triángulo de la vida, imágenes de otros momentos y lugares para aumentar el pánico.

Pero hay ciertas publicaciones que superan a todas las demás. Llámeles alarmistas; a mí me resultan cómicas. En QViaje te traemos estas publicaciones sin desperdicio en un Top 4 exclusivo!

El top 4 de publicaciones pedorras sobre tragedias climáticas uruguayas

4 : La Tierra nos habla

“Terremoto en Japón y Ecuador, tornado en Uruguay, volcán en México. La tierra nos habla y no hacemos nada.”

Ookay.

3: El papelito del alfajor

En la misma línea que el anterior, relaciona la contaminación y la explotación de la tierra con los desastres naturales. “El planeta nos está dando un cinchón fuerte de oreja”

Ya sabe, si deja de tirar basura, los ríos dejarán de crecer.

2: Nuestros héroes los militares

“Muchos tienen el descaro de hablar mal de los militares”, y en las fotos los vemos colaborando en las inundaciones, cargando personas y muebles.

Bravoo!!!

1: El animalito repudiado

“Quien sea humilde sabrá interpretar esta imagen de manera grandiosa y sublime”. Y muestra a una rata parapetada en una columna, con cara de pobre desgraciada. Estoy convencida de que está editada, porque dudo que este animal pueda ser tan expresivo.  En todo caso, no me importa mucho. “Imágenes como esta no pueden pasar desapercibida y tan poco ignoradas (sic)”.

Lo dicho, señores.

En fin