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Estirando la existencia

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a veces me pregunto dónde quiero estar. Si realmente desearía estar en otro lugar físico, o si estoy bien así.

Me gustaría encontrarme en una playa? Más bien en una ciudad de esas impresionantes que parece que existieran sólo en la pantalla. O uno de esos pueblitos de los cuentos. Callecitas empinadas, vidrieras con cosas raras, un hermoso paisaje a la vuelta de la esquina.

Otras veces quisiera no estar en algún lado en particular, sino ser, por ejemplo, una artista. Y pintar con acuarelas de colores cálidos las hojas de un diario donde se reflejan mis sentires y pensares. O escribir finalmente la novela de la que de a ratos me siento capáz.

Transmitir toda mi filosofía de vida a niños en una clase, e incentivar su cratividad. O leer el mejor de los cuentos a un público extasiado.

De a ratos me vienen ganas de que algo me haga reír a carcajada limpia. Y otras quiero aquello que me acongoje y me mueva todo adentro.

Es fantástico viajar con la mente. Llevarla a los recuerdos, a las frutillas del fondo de los abuelos, o al tren con pasajeros distintos cada vez que me despertaba. Pensar también un futuro posible, o todo lo que no me animo a hacer.

Me divierte hacer la lista de lo que me compraría si tuviera mucha plata, lo que estudiaría si tuviera tiempo, a lo que me voy a dedicar cuando me jubile, lo que arreglaría de mi casa con una varita mágica.

Pienso que soñar así muchas veces es más satisfactorio que obtener las cosas en realidad.

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Surtidas 2: Surtidas

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En el segundo viaje al interior de los paquetes de galletitas surtidas, tocó marca uruguaya: El Trigal, con su bolsa de:

Surtidas

300g. $42 el 19/4/2011, Disco. Promesa: Con mucho sabor a chocolate!

Contenido:

  • 1 Galletita anillo de chocolate
  • 2 (casi) Galletitas tipo pinchudas (así las llamamos en la flia)
  • 5 Bastoncitos bañados en chocolate (Negritos)
  • 5 Galletitas de chocolate rellenas de chocolate
  • 7 Galletitas diversas bañadas con chorretes de chocolate (Cebritas)
  • 12 Galletitas con chips de chocolate
  • 15 y + Galletitas tipo rugosas vainilla

Total: cerca de 50 contando pedazos varios

Comentarios: Muy poquitas rellenas que se compensan con los negritos y las cebritas. Parece haber bastante mezcolanza, y estoy pensando si no pondrán pedazos de galletitas ya rotas (porque las “pinchudas” no me cerraban). Una cantidad excesiva de galletitas ni fu ni fa. Y las de chips se acercan mucho a ser ni fu ni fa. Las que tienen considerable chocolate (18) son más de la tercera parte.

Diversión: ¿de qué se compone?

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Bienvenidos a la primera entrega del ciclo Deshaciendo la madeja del surtidismo.

En él analizaremos el contenido de los paquetes de galletitas surtidas existentes en los supermercados montevideanos.

La hipótesis inicial: los argentinos son más generosos que los uruguayos en galletitas ricas.

En el episodio de hoy:

Diversión

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comiendo alfajor del piso

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Una paloma come

un alfajor aplastado sobre el suelo

La cobertura está dura

Salta el pedazo

los picotazos insisten

Movimientos robóticos velocísimos

y el dulce de leche pegoteando el pico

y nada para bajar

No afloja

La paloma

comiendo alfajor

de chocolate aplastado en el piso

versiones

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Me he tomado un ómnibus a una playa casi desconocida. El dueño del hotelito donde me hospedo se asombró de que hubiera oído hablar del lugar, pero me indicó cómo llegar. Voy a atravesar la ciudad en un ómnibus urbano. Comparto el transporte colectivo con lugareños que salen o van al trabajo, es difícil decir a esta hora. En la mochila llevo mi cámara de fotos, mi cuaderno de viaje, una botella térmica con agua, bronceador y un buzo por si refresca al atardecer. Mis sentidos están alerta a todas las impresiones que puedan abarcar. Busco costumbres y vestimentas locales que pueda describir cuando vuelva. Mi nariz capta olores que repentinamente me traerán hasta aquí cuando esté en el medio de mi ciudad. Reprimo mis ganas de sacar fotos o hablar con quien se sentó a mi lado con mi timidez y mi sentido de lo apropiado de las cosas. Observo y reflexiono, preguntándome cuáles de estos detalles retendré. Estoy viviendo tiempo fuera del tiempo.

Y no:

Salgo del trabajo y me tomo el mismo ómnibus de siempre, el que es más esperable que agarre. Me olvidé de los auriculares del celular, así que tengo que recurrir a mi actividad mental para no dormirme. Aún la observación atenta no impide que la somnolencia se apodere de mí. Al lado mío se duerme otro flaco. Sube y baja gente, que no sé qué ropa usa, ni que costumbres tiene. Tiempo fuera del tiempo, igual.

Este mundial me tiene mal de la cabeza

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Por lo general no me interesa el fútbol. Hace años que no entro en la rosca Nacional – Peñarol (aunque tengo bien grabados los colores que me gustan).

Pero el Mundial!

Es algo que me puede. He visto trojas de partidos, tengo tres fixtures (uno me lo hice yo), y sé datos (que olvidaré en dos semanas y media). Me he vuelto prácticamente monotemática. Sigo aprendiendo reglas de fútbol. Comento absolutamente todo.

Y estando Uruguay! (ahora sé todos los jugadores de la selección, y en qué partido jugaron cuáles) Sólo había vivido uno conscientemente con Uruguay adentro (2002, y me levanté a las 3 de la mañana a ver los partidos), y nos habíamos ido sin pasar de fase.

Cuando alguien me dijo que en la penca le había quedado nuestro país cuarto, me meé de la risa. Vamos, dije. Y ahora ya estamos ahí mínimo.

La noche del jueves para el viernes hasta soñé con el partido. El viernes estuve toda nerviosa, sufrí viendo el juego (sin perder las esperanzas!), y ni bien nos desaznamos con mi flia que el del Loco había sido el quinto penal y no el cuarto, que ya había terminado el suplicio, salimos a la calle a compartir con los vecinos cual Navidad, y arrancamos sin mucho preámbulo con la Sofa y la Pato, nos subimos a la primera camioneta que pasó, y fuimos gritando con cada persona en cada esquina, y saltamos y cantamos el “volveremo a ser campeones como la primera vez”, el “soy celeste”, y “el que no salta no es de Uruguay”.

Ahora son tres europeos y nosotros. Cómo se dan las cosas, éramos tantos sudamericanos hasta ayer! Sentirán los jugadores tanto peso sobre sus espaldas como le podemos adjudicar? Desde Qviaje lamentamos las derrotas de nuestros vecinos!

Ahora a esperar a ver qué pasa el martes!

Igual Uruguay ya es campeón! 🙂

De turismo, limpieza y cuentos

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Amigos, amigas, les pregunto:

¿para qué es esta semana si no para 1) salir de Montevideo 2) hacer limpieza profunda de tu casa en Montevideo?

Esta vez me tocó quedarme, y ya he lavado pisos y pasado aspiradora (me consta que debería hacerlo más seguido, no solo en turismo)

¡PERO!

también he limpiado cajones (uno, para ser más precisa), y he tirado cosas que todavía conservaba en lo de mis padres.

Lo que me convoca a este post, sin embargo, son mis cuentitos.

Resulta que a mí me gusta escribir, y prácticamente toda la vida quise escribir cuentos e incluso novelas. Pero no le encuentro la vuelta, che. Soy mala, ¿eh?

Cuestión que otro defecto mío (se podría decir profesional si no fuera porque viene de antes de mi carrera bibliotecológica) es que pedazo de papel en que escribo tres sangochadas, pedazo de papel que guardo para la posteridad.

¡Pero ya no más! Estoy pasando por una etapa destructora. Sin piedad, he roto decenas de intentos patéticos de cuentos. Algunos eran plagios aberrantes, otros, delirios pomposos.  Estoy dejando sólo los que (arbitrariamente) me caen simpáticos, a los que le veo algo de potencial, o los que me traen recuerdos remotos.

Claro que uno revisa mi basura ahora y saca un perfil psicológico muy detallado de todas las etapas de mi vida, juajua.

Selección de cuentos para lectores de Qviaje (?)

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un post de esos

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Hoy sí hice galletitas, no como ayer que me paré en la cocina… y no me inspiró ninguna idea. Estaba apática, boyando un poco.

En cambio hoy hice, las de aceite nomás, y como única osadía le puse algunas granas de colores sobre las galletitas a las que no le agregué cocoa. Compré la grana para mi cumpleaños, para poner arriba del merengue de la torta. Como me sobró experimenté poniendo adentro de un bizcochuelo… quedó re colorido, se derriteron los granitos. Creo que mi fascinación por la grana deriva de [mi lado pelotudo-infantiloide y además de] que creo rocordar que mi mamá le ponía a los sombreritos de azúcar… Le voy a preguntar.

Pero bueno, estaba cocinando, y escuchando la radio, y miré la hora (viste que cuando uno mira la hora puede ser con distintos objetivos, por ejemplo, quiero saber hace cuántos minutos prendí el horno, entonces miro el reloj, pero si me preguntás la hora, no tengo idea, y si en una de esas capté que son las 5, no lo relacioné con el hecho de que a las 6 tengo clase y todavía tengo que ducharme…), y resulta que ya eran las 5, a las 6 tengo clase y todavía tenía que ducharme, pero también quería escribir acá. Una urgencia que no sé de dónde viene, y no sé a dónde va. Y me pregunto por qué no me pueden salir posts de esos bien formaditos, en que hay un único tema. A veces los hago, pero la mayoría son un rejunte de cosas inclasificable, como por ejemplo:

que quiero SER LIBRE, y no me sale cómo

que el otro día fuimos con Berni a la Cigale como complemento de regalo de cumpleaños, y la heladería de frente a la IMM está ambientada en la década de los 90, y tenían televisores con Mujer Bonita, La Niñera, y Friends, y me dieron ganas de quedarme a ver

que aprovechamos para ir al teatro (gratis) a ver una obra escrita por un compañero (futuro colega), que como siempre hace cosas re locas

que TÁ! me tengo que ir! y todavía tengo que pasar por el baño