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Fin de año

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Mañana, el último día del año (que en sí ya empezó), nos vamos a pasar al Oeste, con la familia de mi esposo.

Armé mochila contemplando la posibilidad de lluvia y playa, además de ropa medianamente decente para recibir el año y juegos para animar la cosa. Cámara de fotos. Comida (hice budín, galletitas… llevamos turrón). Además están los regalos del amigo invisible, ya que no nos vimos en Navidad. Vamos a estar por dos días y va a parecer que nos estamos mudando. Es peor armar equipaje para viajes cortos, no les parece?

Después de eso nos vamos cuatro días al Este (a pesar de que el médico suplente me desaconsejó el viaje, estando a término).

Para después sí, concentrarse en el bolso maternal y estar atento a los “síntomas”. Esperando que no se adelante mucho porque habría que hacer unos ajustes a la casa (que recuperamos de obreros recién la semana pasada).

Así va a empezar mi año, oh queridos lectores.

Un año interesante precede a uno que no va a tener desperdicio, es de suponer.

A todos los que andan por la vuelta les deseo un bello fin de año y un gran 2015.

Nos estamos leyendo!

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Feliz Navidad!

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Gente del otro lado, espero que estén pasando unas lindas fiestas!

Por acá ya pasamos por la reunión familiar, la comida, el brindis, las fotos y los regalos.

Así que puedo publicar algunas de las cosas que hice 🙂

Natillas de dulce de leche para todos…

Y la envoltura de regalos, cosa que me divierte mucho. Este año facilitada por la adquisición de un dispensador de cinta adhesiva… (te cambia la vida! jaja!)

cinta adhesiva

Muy rico todo

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Gente, ya estoy de vacaciones.

Y no vuelvo a Montevideo hasta bien entrado el mes de enero.

No es que no me pueda conectar, pero tampoco es tan fácil, y de última, prefiero que sea así: vacaciones poco asociadas a la tecnología, y más dedicadas al contacto directo de mi cuerpo con la naturaleza, y de mi mente con las mentes de grandes y medianos escritores.

Hoy (en una mera primera etapa de mi viaje primero al Oeste y luego al Este), flotando en las aguas del Río de la Plata, intenté hacer el recorrido inverso al que hago en los ómnibus capitalinos cuando hace calor. En esos casos, me imagino con una linea divisoria marcada en mi cara, el cielo celeste todo por encima, los ruidos tan lejanos y mi pelo como espesas algas. Esas sensaciones inigualables al hacer la plancha… hay que guardarlas bien para sobrevivir el año (compartimentos: Manotón de ahogado en situaciones asfixiantes, Dónde me gustaría estar en este momento, y Cosas por las que sentirme privilegiada).

Así que aprovecho aquí, antes de irme a la tierra del internet móvil y escaso, para despedir al 2012 (chau, muy rico todo) y desear a todos mis ocho lectores esporádicos y aleatorios, y a todos los que me conocen y me quieren casi tanto como yo a ellos, un 2013 inspirado, realizado, lleno de oportunidades de amor y plenitud, y salpicado de momentos de felicidad infinita.

Cierre de temporada de regalos

Galería

Feliz Nochebuena!

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Está todo pronto?

Envolví más de 10 regalos, descongelé los budines, hice las masitas, cociné las galletitas.

Me faltan los aritos de cebolla, acicalarme un poco y juntarme ahí con la gente de la familia.

A que se parta lloviendo, después de este calor!

Que pasen todos muy bien!

Invasión de mosquitos! (Cuentos de este lunes)

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Ómnibus laicos en Montevideo ya!

Ya van tres veces que se sube un muchacho a cantar canciones cristianas.

Jesús! mi gran amigo!! … Tú me amastes así… Yo te voy a adorar siempre… Te amo… Jesúuus

Adolescentes despistados

Iban sentados sobre una rueda (dentro del ómnibus), sin poder ver hacia afuera. Cuando se pararon, no tenían ni idea de dónde estaban, ni cuánto faltaba para llegar a su destino. Entonces ella le dice a él: “Tenés menos calle que una pantufla”. Muy bueno!

Ahora sí a comprar regalos

Hace diez días tuve que caminar 20 cuadras por 18 antes de encontrar alguien que vendiera papel de regalo. Ahora te los vas chocando. (Y yo me metí a Mosca por cartulina, papel crepé y celofán, para buscar alternativas).

Aventuras consumistas en el centro

Para mi incursión por el centro, me había anotado lo que debía hacer: además de la pasada por la papelería, comprar regalos para A, B, C, D y E (con la sugerencia de qué regalo). Lo que único que logré fue conseguir para A, además de traerme un kilo de chocolate blanco (precisaba negro!) y un gorro de papá noel por $10 (el vendedor me preguntó cuántos quería). No es tan fácil.

a posteriori

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Recordemos, en primer lugar, las hermosas tarjetitas que hice el año pasado (me resulta increíble pensar que tenía tiempo para eso).

Pasó Navidad, y pasaron mis tres días de trabajo posteriores (haber dormido pocas horas, una caminata por 18, un cambio de regalo no 100% satisfactorio y viajar parada con bolsas pesadas en un ómnibus en que se escuchaban los problemas sentimentales de un desconocido impiden que ahora me sienta pletórica)

En un paréntesis de los libros del año, estoy recordando mi infancia con “La auténtica Susi”, de Christine Nöstlinger. Había algo en ese libro que me fascinaba, y todo eso se me despierta a medida que releo. Cada momento resulta familiar sólo después de capturarlo con los ojos. Y es gracioso porque dice cosas como “Susi observó cómo Paul se había arrimado a los tres pijos. ‘Apuesto a que les está contando alguna trola’ – pensó.”

Quieren ver los regalos de navidad que ya estrené?