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Algo que culmina (adiós 2016)

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Hola!

Es gracioso como a uno lo agarra medio de sorpresa la bajada del año, pero una vez que estás en ella, fiú, llegás al 31 como bólido.

Cuando quise acordar, se habían terminado las clases (en liceo es antes), y ahora hace menos de una semana que terminé de trabajar y ni me acuerdo de cómo era eso. Ni que hablar de los días en que tardaba más de una hora en volver a casa del trabajo, pasando por todos los lugares de locura comercial navideña, y sufriendo el calor en el ómnibus.

Si de recapitulaciones se trata, este año cambié de trabajo (y lo dije en todas las entradas del blog, másomenos). Todavía me cuesta pensar que ya no trabajo más en el otro, que la biblioteca funciona sin mí, que hacen actividades y no me cuentan (horror!), pero eso es sólo cuando tengo contacto con mis ex compañeros. En el trabajo nuevo tengo mis días, pero he sabido disfrutarlo (sobre todo a los teens). Pero las grandes ventajas son las asociadas a la cercanía y el corto horario de trabajo, que me permitieron interactuar con Peque de mañana y de tarde, volver de trabajar caminando (a veces), tener tiempo para cocinar y hacer feria.

Las condiciones se dieron para que volviera a hacer cursos de educación permanente (1) y asistir a charlas o talleres relacionados con la literatura/lectura. No es fantástico?

Hice muchas visitas a padres (abuelos), y paseos en coche, e idas a la plaza (cómo me cuestan las plazas).

Cuando descubrí a mitad de año que había leído sólo cinco libros, decidí priorizar esta actividad y dedicarle tiempo durante la noche. Terminé leyendo más de 25 (clap, clap).

Cociné mucho y probé recetas nuevas, raras, con poroto, papa y espinaca… en preparaciones dulces! Durante todo un año había solo recreado recetas ya conocidas, o esa es la sensación que tengo, pero este año tuve un boom gastronómico, digamos. Manteca de maní, turrón, bizcochos…

Este año adquirimos auto (que yo no sé manejar), lo que nos facilitó las visitas a la suegra y su madre en el interior, y todo el vuelterío chico. Una independencia que no recordás no haber tenido nunca.

En el 2016 nacieron Cata, Cami y Feli, entre otros bebés conocidos. Y mi bebé, la Peque, se convirtió en niña. Todo lo que puede cambiar una persona en tan poco tiempo! Aprendió a caminar y a hablar, dejó el chupete, y demuestra cada día que es una esponja, un lorito, pero también una gurisa creativa, inventiva y tierna a la que le gusta jugar, comer, ver fotos, que le lean y le hagan mimos. Me babeo tanto como me enervo con esta chiquilina. Como también dejó la teta y se hizo un poco más independiente, pude ir a más lados sin ella, jaja.

Lo que no hice mucho fue actualizar el blog (creían que no iba a hacer mención? a quién le estoy hablando? je). Extraño un poco las épocas en que volcaba un poco de ingenio y me mandaba entradas periódicamente. Pero lo cierto es que muchas veces me da pereza abrir la computadora después que se durmió Peque (si está despierta, toca), ni que hablar cuando la bicha me anda para el c… .

A ver qué sucede en el 2017, con niña en el jardín. Por lo pronto, en unos días, después de pasar fin de año con suegra, nos tomamos un avión los tres al crudo invierno italiano. Volare, oooh.

Un muy feliz 2017 a todos los que llegaron hasta acá abajo y a todo el resto que se lo merece también.

Chau chau!

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El martes fue un día caluroso en la biblioteca. Todo el país sufría temperaturas de más de 30 grados, y nosotras, que hace años rogamos que nos pongan aire acondicionado, sudábamos la gota gorda sentadas culminando las tareas del año. Mientras tanto, abajo, la gente de administración se aburría , pero sin humedad ni calor. Lo sé porque entré a las oficinas para presentar mi renuncia.

Y así termina el año en que volví al medio horario. Yéndome antes de que se hiciera el brindis pedorro de fin de año (no fueron capaces de darme un turroncito ya que me iba para siempre). Habiendo estado a medias, sin el almuerzo, con muchas menos oportunidades de diálogo entre pares.

Este año estuvo medio chauchona la biblioteca también. Ciertas políticas hicieron que fuera menos visitada. El recreo del almuerzo, que siempre fue mío, este año no existió. Me acuerdo cuando llegaba yo de almorzar, y tenía que hacer correr a los niños de la puerta, y pedirles que por favor no empujaran ni corrieran. Estuve viendo fotos viejas, en un intento desesperado de último momento de llevarme recuerdos, y vi cómo hubo años en que la biblioteca explotaba en vida. Años en que los niños venían a mostrarme ideas creativas, a contarme cosas. Este año pasó también, pero menos.

Son tantas las cosas que voy a extrañar, que me siento tentada a hacer una lista quilométrica. Fueron siete años y medio, casi toda mi vida adulta. Estando ahí me casé, me recibí, compré mi casa, tuve a mi hija. Entré miles de libros, conocí a cientos de niños, memoricé casi todos sus nombres, co-creé tantas actividades! Y me calenté numerosas veces, por qué negarlo. De hecho, estoy contenta de haberme ido, no sólo por la distancia, sino por otras cosas de las que me libero a partir de ahora.

Anoche agarré mi celular, cambié el horario del despertador de 5:50 a 9:00, y además lo desactivé. Hasta febrero, amigos, mi hija será la que determine a qué hora me levante (de hecho, hoy fue a las 5:20…).

Ya no más viajes eternos en ómnibus!

Año nuevo trabajo nuevo. Deséenme suerte.

De fines de año

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Hoy terminaron las clases donde trabajo. Como siempre, los niños se fueron sin acordarse de las bibliotecólogas, y así, de un momento a otro, quedamos sólo los adultos.
Este fue un año raro laboralmente (y en todo!). Me pasa siempre que al empezar la licencia siento que hay un gran quiebre. Más el año pasado, que me iba a tener a mi hija y volvía recién en abril. Pff! Todo me era indiferente, total, yo estaba con un pie afuera… Como si mágicamente después de tener a Hija fuera a poder abandonar mi trabajo. Pero por más que parecieran largos, los meses pasaron y tuve que reintegrarme. No fue tan grave una vez que arranqué, y no tardé tanto en adaptarme a la rutina diaria.
Por suerte pude trabajar medio horario todo el año. Pero, claro, eso implicó perder contacto con mis compañeros, ya que no me quedaba a almorzar, y un montón de la vida del colegio. Me perdí todas las clases que venían de tarde, y todos los festejos con torta 🙂
De todas formas las mañanas me parecieron más que suficientes, y valoro las tardes en casa, con Hija.
Ahora llega fin de año, y yo decidida a cambiar de trabajo (shhhh!). No es tan fácil. El sentimiento que tengo es de “Me voy a la mierda!”, pero seguro que 15 días después vuelvo de cabeza gacha a las 8 horas.

que no cunda el pánico

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Mi madre estuvo de viaje y cuando volvió nos trajo este regalo:

Ahí uno empieza a hacerse preguntas como: “ay, mierda, qué es lo que hicimos??”*

Es que creamos un ser que ahora parece un alien y después va a entrar en  esa ropita, y va a ser frágil y demandante, y va a crecer y pedir hermanitos, entretenimiento y límites, y va a ser de por vida!

Se me da por pensar esas cosas, y otras como “qué pereza cambiar pañales” (porque ayer estuvo mi sobrina, que tiene 1 año y en tres horas hubo que cambiarla tres veces), y en si estaré capacitada para brindarle todos los cuidados y actuar con seguridad de madre…

Pero eso es solo de a ratos. El resto del tiempo, si bien sé que estoy embarazada y lo uso como justificativo para muchas cosas (como el cansancio!), no llego ni a un atisbo de conciencia que de este proceso sale un crío (y por medio del parto, nada menos).

Será cuestión de tiempo.

*Las opiniones reflejadas en este blog no necesariamente reflejan las de mi esposo y padre de la criatura.

Sigue

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Ayer vimos despedirse a Uruguay del mundial, y hoy nomás ya habíamos agarrado otra selección por quien hinchar y sufrir. Qué lo tiró! Qué necesidad, me pregunto yo, amargarse con países ajenos que van ganando la mitad del partido y pierden a último minuto!

Pero es así, y ahora, después de un opíparo almuerzo familiar, estamos de mudanza con vistas a una prontísima obra previa al nacimiento de nuestro primer hijo. Estamos es un decir: me quedé mirando cómo mi esposo y mi cuñado cargaban todas esas porquerías que no se tocaron en años, no para deshacerse de ellas sino para correrlas de lugar momentáneamente.

(Y así la tiré al pasar)

La vida sigue!

viscisitudes de vivir en una obra

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Qué placer va a ser cuándo:

  • lavar la losa no sea un gran esfuerzo y un desafío para mi flexibilidad corporal
  • la luz se prenda con un mero botón
  • apoyar los pies en el piso no sea sinómimo de mugre (y se puedan apoyar otras cosas también)
  • recupere mi autonomía en cuanto lavado de ropa
  • pueda explayarme culinariamente
  • el baño no requiera de mi tiempo todas las tardes
  • barrer no signifique que me quede el pelo duro
  • pueda volver a divagar en Qviaje periódicamente

🙂

 

El Futuro (de libros y esas cosas)

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En el blog Papel en Blanco, Sergio Parra habla sobre el futuro de la lectura con los libros digitales:

¿Realmente leer en papel es lo mismo que leer en pantalla?  (Parte 2; Parte 3) y ¿Cómo la tecnología está cambiando la literatura y nuestra forma de leer… para peor?

Sobre cómo, al agregarle hipervínculos, imágenes, etc., la atención que realmente prestamos a la lectura disminuye y se fragmenta, y nos vamos por las ramas en vez de simplemente leer el libro de corrido. Nos desconcentramos.

Los textos, además, tienden a ser más cortos porque nadie lee todo de corrido (a mí me dan pereza los posts largos, no sé a usted). Embola profundizar.

También dice que, dado que los textos digitales son pasibles de búsquedas a lo google, que puede haber una tendencia a simplificar esos textos y utilizar palabras clave para que más gente llegue a ellos. Voy a citar: “(cuando se pasó de una cultura oral a una cultura escrita) cuando el autor supo que existía un lector atento y comprometido tanto intelectual como emocionalmente con su texto, modificó su manera de expresarse por escrito hasta que se separó totalmente de la forma de expresarse oralmente: explorando la riqueza del lenguaje. Una riqueza que sólo podía asimilarse a través de la página impresa.: nadie habla por la calle con la ampulosidad con la que Góngora escribía, por ejemplo.

Con la lectura digital está pasando justo lo contrario: ya no se expandirá el vocabulario, ni se ensancharán los límites de la sintaxis, ni tampoco se aumentará la flexibilidad y la expresividad del lenguaje en general. Lo que ocurrirá es que la literatura tenderá a ser accesible a fin de que el lector no pierda el hilo. Puede que incluso la literatura se acabe volviendo más accesible y sencilla que la propia expresión oral.

Crucemos los dedos para que no pase.”

Ya los tengo cruzados!

Curiosamente estoy robándole minutos a mi apasionante lectura del desenlace de The Hunger Games (y ya van 3 posts en que nombro la serie)

Este hombre escribe siempre artículos interesantes, como ¿Cómo se suicidan los escritores?

Cómo estamos!

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Movidita esta primer semana en Montevideo! Todos los días pasan cosas. No me da el tiempo de sentarme a escribir los posts que quiero.

Se vienen cambios en mi vida! Y lo dejo por ahí.

Ahora nomás, estaba recortando una hering para convertirla en musculosa, lo cual me tenía en un estado de entusiasmo bastante agudo, cuando me llamaron de Gurises para ver si quiero ayudar a unos ídem a estudiar para exámenes. Qué loco. Todavía no respondí.

Algo de ansiedad y qué sé yo (misceláneo)

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Mi experiencia me enseña que no importa qué tan lindo esté el día como para secar ropa (entre otras cosas), que siempre se corre el riesgo de que un vecino te prenda la estufa y te mande la humareda con todo (como máxima este enunciado deja mucho que desear, es como decir “Escorpio: puede emprender un viaje”).

Me regalaron un puzzle de 1000 piezas para el día del niño (tengo 24 años, y una madre a la que le encanta hacer regalos… hasta que no tenga hijos, ligo). Tiene la imagen del Coliseo y me dan muchas ganas de armarlo, pero tiempo al tiempo: primero tengo que terminar el de Lisboa que empecé hace unas semanas, por segunda vez.

Lo mismo me sucede con los libros: tengo unos cuatro en la mesita ratona esperando a que termine Il nome della rosa. Lo que me pasó con ese libro fue que lo tuve por años, luego lo perdí y lo volví a tener por un año más, y nunca encontré la inspiración para agarrarlo. Pero llegó el día en que dije: “tengo ganas de leer este libro”, una grata sopresa, porque en algún momento lo iba a tener que hacer. Además fue  un cambio de la literatura para niños y adolescentes que viene siendo mi principal lectura desde hace dos años. La novela me gusta, la disfruto y hay cosas que me dan gracia, pero también tiene eso de que no es una lectura muy ligera que digamos. Ni bien consigo asiento en el ómnibus a la ida (si el mismo está mínimamente iluminado), saco el libro e intento no parar hasta el destino. Igual, a veces, me distraen los informativos de la radio, alguna conversación o mis propios pensamientos que se divagan. Además, está toda la cuestión del movimiento del vehículo. Mis ojos se quejan. A lo que voy es que quisiera leer otras cosas al mismo tiempo, pero mi disciplina no me lo permite: se me iría la concentración al carajo.

Fijate vos que tengo varias recetas fotografiadas, y no doy abasto a subirlas. Porque tampoco quiero atomizar con recetas, que esto no es un blog de cocina, a fin de cuentas (pero de qué es este blog?). Y de repente subo las fotos de lo último, porque estoy con la novelería, y me quedan para atrás otras que ya ni me acuerdo qué variantes le había metido.

Hoy no me siento ansiosa para nada. Extraño, porque no puedo evitar pensar, casi todos los días, que estoy desperdiciando vida. En el sentido que no estoy estudiando nada (cómo que no??? bueno, sí, pero para nada), y trabajo menos de 8 horas, y que la gente me dice (y yo ) que debería hacer algo más, que no debería quedarme sólo con aquello, y que tengo que aprovechar ahora que no tengo hijos (es increíble como uno lentamente va introduciendo este tipo de temas en su mente), porque después se me va a complicar. Pero qué, a la vez estoy haciendo el tipo de cosas de que hablo en los párrafos anteriores, y por sobre todo, carezco de estrés, lo cual me convierte en una persona bastante agradable. Una especie de justificación, lo sé, pero sirve para no volverse demasiado loco pensando siempre en el deber ser.

Señores, en otro orden de cosas, agregué un blog de la puta madre. Peinate que viene gente. Vale la pena.

Objetivos 2010

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aprender más letras de canciones (para cantar en la ducha)

Ir más veces a cine y teatro (puede ser que hayamos ido tan poquito este año?)

comprarme drypenes (esto capaz que lo hago antes del 31 y todo)

resignarme menos a ser yo y ser más como quiero ser

aprender más de gimp, mi cámara, wordpress, fireworks, etc.

definir qué quiero de mi vida! (esto puede llevar más tiempo)

no estresarme con boludeces

encontrar más platos saludables para preparar

Y mucho más!

Ja