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Diario

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Pensaba el otro día: cómo extraño el diario íntimo. Ese ejercicio periódico de buscarte a vos mismo, sacarte la porquería y dejar sentado un instante y sus sentimientos. Un poco como acá, pero un pelín más privado.

Y qué se interpone entre mí y esas ganas de escribir? El tiempo, el cansancio, la falta de voluntad, la inversión de prioridades, el pensar qué se hace después con todo ese volumen papel, que una vez tocado por mi lapicera no puedo tirar. Un poco todo eso.

Varias veces estos días se me han ocurrido cosas que escribir en el blog, pero llegado el momento en que puedo abrir la compu sin ser interrumpida, me dan terribles ganas de acostarme a leer y chau. Hoy es un día excepcional porque Pequeña Hija se durmió sola antes de que terminara de prepararle la cena (en un hora inusualmente temprana), y me encontré con que ya había hecho todo lo que precede a que el horno termine la comida, por lo que en un impulso vine a divagar acá.

Por cierto, he leído bastante lo que va del año, pero ahora estoy estancada con un libro que, si bien por ahora es potable, no me provoca ganas de leer en cualquier momento, como me pasa con otros.  Si me copara lo suficiente, estaría leyendo en lugar de escribiendo.

 

 

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Algo que culmina (adiós 2016)

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Hola!

Es gracioso como a uno lo agarra medio de sorpresa la bajada del año, pero una vez que estás en ella, fiú, llegás al 31 como bólido.

Cuando quise acordar, se habían terminado las clases (en liceo es antes), y ahora hace menos de una semana que terminé de trabajar y ni me acuerdo de cómo era eso. Ni que hablar de los días en que tardaba más de una hora en volver a casa del trabajo, pasando por todos los lugares de locura comercial navideña, y sufriendo el calor en el ómnibus.

Si de recapitulaciones se trata, este año cambié de trabajo (y lo dije en todas las entradas del blog, másomenos). Todavía me cuesta pensar que ya no trabajo más en el otro, que la biblioteca funciona sin mí, que hacen actividades y no me cuentan (horror!), pero eso es sólo cuando tengo contacto con mis ex compañeros. En el trabajo nuevo tengo mis días, pero he sabido disfrutarlo (sobre todo a los teens). Pero las grandes ventajas son las asociadas a la cercanía y el corto horario de trabajo, que me permitieron interactuar con Peque de mañana y de tarde, volver de trabajar caminando (a veces), tener tiempo para cocinar y hacer feria.

Las condiciones se dieron para que volviera a hacer cursos de educación permanente (1) y asistir a charlas o talleres relacionados con la literatura/lectura. No es fantástico?

Hice muchas visitas a padres (abuelos), y paseos en coche, e idas a la plaza (cómo me cuestan las plazas).

Cuando descubrí a mitad de año que había leído sólo cinco libros, decidí priorizar esta actividad y dedicarle tiempo durante la noche. Terminé leyendo más de 25 (clap, clap).

Cociné mucho y probé recetas nuevas, raras, con poroto, papa y espinaca… en preparaciones dulces! Durante todo un año había solo recreado recetas ya conocidas, o esa es la sensación que tengo, pero este año tuve un boom gastronómico, digamos. Manteca de maní, turrón, bizcochos…

Este año adquirimos auto (que yo no sé manejar), lo que nos facilitó las visitas a la suegra y su madre en el interior, y todo el vuelterío chico. Una independencia que no recordás no haber tenido nunca.

En el 2016 nacieron Cata, Cami y Feli, entre otros bebés conocidos. Y mi bebé, la Peque, se convirtió en niña. Todo lo que puede cambiar una persona en tan poco tiempo! Aprendió a caminar y a hablar, dejó el chupete, y demuestra cada día que es una esponja, un lorito, pero también una gurisa creativa, inventiva y tierna a la que le gusta jugar, comer, ver fotos, que le lean y le hagan mimos. Me babeo tanto como me enervo con esta chiquilina. Como también dejó la teta y se hizo un poco más independiente, pude ir a más lados sin ella, jaja.

Lo que no hice mucho fue actualizar el blog (creían que no iba a hacer mención? a quién le estoy hablando? je). Extraño un poco las épocas en que volcaba un poco de ingenio y me mandaba entradas periódicamente. Pero lo cierto es que muchas veces me da pereza abrir la computadora después que se durmió Peque (si está despierta, toca), ni que hablar cuando la bicha me anda para el c… .

A ver qué sucede en el 2017, con niña en el jardín. Por lo pronto, en unos días, después de pasar fin de año con suegra, nos tomamos un avión los tres al crudo invierno italiano. Volare, oooh.

Un muy feliz 2017 a todos los que llegaron hasta acá abajo y a todo el resto que se lo merece también.

De cumpleblog

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Iba a escribir sobre otra cosa, pero cuando entré al blog WordPress me deseó feliz aniversario. Es cierto! Fue un feriado como hoy (que seguro no cayó sábado!) de 2007 cuando nos juntamos con Leti y Cris y armamos este espacio. (Esta quiso ser nuestra primera entrada, pero por algún motivo quedó después de la de Los Simpsons)

Al principio, queridos míos, esto era bastante paparruchesco. Boludón. Fotos nuestras, y de amigos. Pero yo fui tomando la posta y lo convertí en la biblia (como ellas decían, mucha letra). Se volvió mi blog personal y me dediqué a divagar sobre lo que me viniera en mente (no quiere decir que eso sea bueno, pero si no le gusta no está obligado a quedarse).

Ocho años, gente. Ocho años publicando cosas que a nadie le importa ni muchos leen. La entrada más popular, dicen las estadísticas, es una que se llama Feliz día mamás y tiene varias canciones-juego que cantábamos en la escuela, con eso te digo todo. También la del pastel de masa licuada, porque un tiempo esto se convirtió en un libro de recetas (ahora éstas derivaron a otro blog, más popular 🙂 )  Hubo un tiempo en que la gente llegaba porque había escrito sobre la agenda Pascualina (sírvanse leer los comentarios, no tienen desperdicio), pero tuve que tomar medidas drásticas para que no me jodieran más.

He ganado y perdido seguidores (hace años que mis compañeras originales de blog se gastan en leerlo… Pero seguimos siendo amigas! 🙂 ). Tampoco es que sea muy buena en eso de seguir a otros, soy muy inconstante.

En estos años analicé los contenidos de los paquetes de galletitas surtidas (era un muy buen proyecto, si se me pregunta), y comenté libros, películas, viajes en ómnibus (no voy a mentir: estoy leyendo las categorías). Publiqué sobre mis viajes al interior y al exterior (Roma, Perú, Flores, por nombrar algunos)

Y en la vida real? Son ocho años fundamentales, porque fue el inicio de mi vida laboral, el fin de mi vida estudiantil (y un par de comienzos más), mi casamiento, y, ahora, el nacimiento de la pequeñaja. Y no sé la gente en general, pero a mí me encanta cada tanto perderme en los vericuetos de este viaje en la blogosfera y reirme con mis propias ocurrencias (sí, y qué?), recordar cosas insólitas, como mi charla con un edil de Sayago, o ver los bolazos que se me ocurrían (dibujos de brujos, el “poema” sobre la paloma que comía alfajor , o este poema con links en cada palabra (he sabido estar mal de la cabeza, evidentemente).

En fin, que aunque no siempre lo actualice, este blog me hace feliz.

Felices ocho años!

Lo que siempre (me) pasa

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tengo los pies fríos, y el pelo mojado. En 13 minutos vence mi plazo para irme a dormir. En el día suceden cosas que trasladaría gustosamente a qviaje, pero luego los viajes en ómnibus, y las cenas, y las convenciones sociales, y los llamados biológicos, y las horas mínimas requeridas de sueño, y el mantenimiento básico del hogar ponen una brecha demasiado grande entre el momento en que me siento a la pc y esas conversaciones oídas en el ómnibus, esas reflexiones destacadas, ese libro que terminé…

(eso porque vivo en el pasado y mi conexión a internet se da desde aparatos grandes apoyados en mesas)

escribir o no escribir

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Basta que me siente frente a la máquina para que se me escurran y/o me parezcan estúpidas todas las ideas que se me presentan cuando no hay tiempo.

Como: prohiban la humedad ya!

O: los vendedores de ómnibus que se enojan si no les comprás

O: qué lindo el peinado que me hice para el último casamiento

O

 

 

Un proyecto que me va a complicar la vida

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Decidí hacer un blog exclusivo de recetas.

La idea ya había pasado por mi mente, y había sido descartada, pero visto que Berni tuvo un reciente impulso de pasar la dirección de Qviaje para que la gente viera mis recetas, y yo no me siento cómoda publicitando abiertamente mi blog (más allá de que está en Internet, etcétera, etcétera), decidí que puedo tener todos mis experimentos culinarios juntos y sin basuritas (que vendrían a ser todos los otros posts de los que no pienso librar al mundo), en otro sitio.

Para eso creé otro blog, con mi mismo usuario, y descubrí que seguía apareciendo Qviaje como autor, a lo que, leyendo un poco, descubrí que tenía que hacerme una cuenta asociada a otra dirección de correo electrónico para que ambos blogs fueran independientes a la vista. Eso implicó recordar mi usuario y contraseña de mi segunda cuenta de mail, que sólo usé hace años cuando quise tener más espacio para fotos en Flickr, sin pagar (yo y mis malas ideas). Eliminar el blog que había creado (otra mala idea, porque después no pude usar esa dirección) y finalmente crear mi blog de recetas. Ahora no está visible al público, porque quiero arreglar todo el tema de las categorías, y las fotos destacadas, y borrar toda información inútil… un trabajito interesante, digamos.

Podré mantener dos blogs a la vez?

Mmmm…

Será

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Quizás no me gusta mucho instalarme en la computadora, porque la cama quedó tapando la ventana, y la única luz natural que entra es por el vidrio (sobre todo la parte rota) de arriba de la puerta de calle. Y eso de mañana; de tarde toda la hermosa luz del sol (que nos estuvo macheteando, estos últimos 30 días) da de lleno en el comedor, y prefiero quedarme por esos lares.

Entonces no actualizo tanto.

Capáz que es que no tengo ganas, simplemente.

Y después vengo y meto recetas (y no quiero que sea solo de recetas!! – hablando de lo cual, he estado emprolijando la página de recetas, pero no he descubierto cómo hacerla más linda)

de otro sábado en casa

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Hoy me dediqué* un poco a la limpieza. Tá, barrí la pelusa de los plátanos de la azotea (y saludé a la vecina que hacía lo mismo), pero me refería a la limpieza que implica tirar muchas cosas. Como todos los marcalibros repetidos de mi colección (mi objetivo: superar el record guiness – que justo ahora no me acuerdo cuál era; yo voy casi 150)

Cuando bata el record voy a precisar más manos para sostenerlos

Estos cuentan como diferentes

Entre esas cosas que uno guarda (y que se acostumbra a ver, pero no a prestarle atención), encontré una libretita del año del jopo. Y adentro cosas que escribía una yo 10 años más joven:

“Tengo que evitar los dulces para mantener mi dentadura y lavarme los dientes inmediatamente después de haber comido. Esto evita tentaciones. Corregir estas irregularidades debe ser mi objetivo de aquí en más, y tengo que seguir la línea fielmente” (!)

Y un cuestionario: “¿Qué trabajo/profesión imposible te gustaría tener? ¿qué te llevarías a otro planeta? ¿qué evento de tu pasado cambió radicalmente tu vida? ¿qué cosa que vos comprarías todavía no se ha inventado?”

También me puse a ordenar las recetas en este humilde blog, y a agregar fotos de nuevas pruebas de viejas recetas. Organicé mis carpetas de fotos de comida de acuerdo a las que ya subí a Qviaje y las que quiero subir: tengo 13 pendientes. Si me da el tiempo y la voluntad, me voy a dedicar a algunas ahora, más otras cosas que quisiera subir. Y les voy a dar fecha de publicación en el futuro, para no atomizar tanto hoy. Me da un poco de cosa, igual, no estar acá atrás cuando un post sale a la luz. Y mirá si me muero en estos días y siguen apareciendo cosas mías… No está bueno (y  menos hablar así de morirme!)

*ahora que pongo un tilde, qué bronca no poder ponerlos en el celular porque a la gente de otras compañías les salen raros! Gente de la telefonía móvil, es hora de que empiecen a cooperar para que la gente no se enbrutezca más!