Archivo de la categoría: Embarazo

Relato de un nacimiento (con cesárea y detalles)

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La semana anterior a la fecha prevista de parto, yo estaba que caminaba por las paredes. Por un lado, estaba aburrida, y no parecía haber nada más en lo que me pudiera preparar. Por otro, me había hecho la idea de que mi hija iba a nacer antes, simplemente porque no quería que pasara lo que pasó: que llegara la fecha y la gente empezara a preguntar si había novedades. El 25 (la fecha) recibí el primer mensaje a las 7 am, de una ex compañera de trabajo a la que no veo hace dos años. Yo no pensaba responder a nadie, pero más tarde me insistió en una respuesta porque estaba ansiosa. Y yo??? No sé qué opinarán ustedes, pero con mi amado esposo habíamos planeado pasar el preparto tranquilos y solos, y no avisar a nadie hasta que fuera un hecho casi consumado (y en ese momento, sólo a la familia directa).

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La transición

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Me da una mezcla de nervios y miedo el pasaje de Embarazada a Madre-de-una-frágil-criatura.

Hablo del parto, sí, pero también de la responsabilidad de cuidar a un bebé. Amamantar, por ejemplo, me produce una cierta ansiedad. Ni que hablar, ya yéndome unos meses adelante, cuando tenga que volver a trabajar (y tenga que convertirme en vaca). Recordar todas las instrucciones de limpieza y del ombligo? Saber cuándo precisa tal o cuál cosa?

Por último, pero no menos importante, me pregunto cómo voy a reaccionar ante la exposición. Porque una pierde un poco la privacidad, no? Si yo pasaba bastante desapercibida antes, ahora va a estar todo el mundo mirando cómo interactúo con mi bebé. La van a estar mirando a ella, y por ende, a la madre y su desenvoltura en temas maternales. Me van a estar juzgando como yo juzgo en silencio a otras madres!

No debo mostrar inseguridad, si no, estoy en el horno. Que me vengan a decir cómo hacer, imaginate! Consejos, sólo de mi mamá. 🙂

Mientras tanto, pienso en todo lo que voy a recuperar cuando haya nacido la niña. Mis pies. La capacidad de agacharme con relativa facilidad. La posibilidad de dormir en cualquier posición (si bien sea por poco tiempo de corrido). La agilidad para caminar. Mi ropa.

Y en lo que no voy a hacer: poner su foto en mi perfil de FB y dedicarle todo mi amor a través del mismo. No les parece patético?

Y ahora?

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Terminé un gran libro anoche. Night Watch, de la serie Discworld de Terry Pratchett. En él, el protagonista, un policía en su grado más alto (soy de terror para los rangos), viaja al pasado por accidente y se convierte en mentor de su joven e inocente yo, mientras revive momentos históricos y revolucionarios de su ciudad. Una gran historia redondita.

Y bueno, ahora sí podría nacer mi hija.

No da para empezar otro libro.

Y hoy vamos por más!!

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Estando en los últimos días de embarazo, una se pregunta: cómo pasar estos últimos momentos?

Una opción sería con herreros en tu casa, haciendo el ruidaje del siglo (más un poco de mugre), y un pintor voluntario que abre las ventanas de tu cuarto al mundo, dejándote sin un lugar donde simplemente estar.

No sé, supongo que habrá otras opciones.

De todas formas, vamos redondeando la cosa. La casa.

Breve incursión al relax : La Paloma

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El primer fin de semana del año nos fuimos a La Paloma. Visita corta porque tenía consulta médica el lunes, y porque el médico suplente había instaurado el temor a que “algo pasara”.

Dos días y medio parece poco, pero el aire oceánico, las caminatas mojándose los pies, la familia, el pan casero, y el tiempo de leer son inconmensurables.

Saqué a pasear mi panza descubierta, la que impresionó a mi familia y a mí misma (esto de no tener espejos grandes en casa…). Es una pelota.

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Y luego volvimos, en un día de calor asqueroso, a sufrir el tránsito en la capital (no sé por qué dicen que en enero no hay nadie en Montevideo). Y a que el médico me dijera: “ahora te podés volver”.

Pero no. Por acá quedamos, esperando.

Cosas a recordar de este embarazo

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panza

  • Abollamiento al estar mucho rato sentada
  • Acidez (a veces)
  • Alegría causada por el anuncio, que se extiende durante todo el embarazo
  • Altibajos en el humor (asignémoslo al embarazo)
  • Aplicación para embarazadas en el celular (medio al pedo)
  • Apreciaciones sobre el grosor de mis brazos y otras partes de mi cuerpo no embarazadas (no engordaste nada!)
  • Aprendiendo nombres de cosas de bebés y relacionadas (no sabía lo que era un pelele)
  • Asquito por ciertas comidas, el escaneo constante de alimentos, las pocas ganas de cocinar (al principio)
  • Aumento del consumo de hierro, calcio… y todo tipo de alimentos
  • Baby showers (amigas, familia, trabajo)
  • Bombachas con panza (las amo)
  • Calambres (uno?)
  • Cambio de nombre: Panza, Madre, Pelota, o directamente el nombre de mi hija (está hablando con el envase!)
  • Cansancio
  • Cantina de la mutualista (que curiosamente no tiene mucha comida sana)
  • Clases de preparación (y todo lo que me olvidé de ellas), partera, compañeros, dudas, ejercicios. A las corridas para francés.
  • Cojeo y dolor de pierna derecha (se fue!!)
  • Compras 🙂 Ropita, libros, algún juguete
  • Consejos, muchos (hay que filtrar)
  • Conversaciones con madres (de repente uno se vuelve interesado en temas maternales)
  • Cremas “prestadas” y regaladas
  • Curva de glicemia frustrada dos veces
  • Descarte paulatino de ropa que ya no queda
  • Dificultad para agacharse, prender las sandalias, cortarse las uñas de los pies, levantarse de la cama (dejé de guardar los libros de los estantes inferiores)
  • Dormir sobre el lado izquierdo (me obligué primero, me acostumbré después)
  • Dudas sobre mi capacidad para llevar a cabo este emprendimiento
  • Ecografías de rutina y privadas (para saber el sexo!)
  • Experimento en colas (no funcionan las cajas con prioridad maternal en los supermercados)
  • Extracción de sangre y otros exámenes
  • Gimnasia para embarazadas en youtube
  • Hambre recurrente y voraz
  • Hormigueo y torpeza en las manos
  • Ignorancia de todo lo relacionado con el embarazo, disipándose con el correr de los meses
  • Incomodidad para dormir (que pasó); insomnio
  • Inconsciencia de movimientos (vos no deberías hacer esto o lo otro, cargar aquello, agacharte…)
  • Incredulidad sobre lo que se viene
  • Intentos esporádicos de comer más sano (más frutas, verduras, menos manteca, azúcar, harina)
  • Intentos infructuosos de filmar los movimientos de la panza
  • Investigación sobre distintas técnicas utilizadas en el parto
  • Lavados de ropita por parte de la abuela materna
  • Lecturas especializadas (libros y web)
  • Libros del bebé (2)
  • Mimos y atenciones de la gente
  • Movimientos y deformidades de la panza; observación constante
  • Música para la bebé (intentos aislados de alguien no muy musical)
  • Necesidad de ir al baño frecuentemente
  • Nena (de un tiempo a esta parte)
  • Pantalones enganchados con bandita elástica
  • Pantalones maternales (que terminan apretando)
  • Pantalones que aprietan estando sentada y se caen al pararse
  • Pelota de pilates
  • Pereza
  • Pies hinchados, irreconocibles
  • Pizarrón con las semanas
  • Planificación de licencias
  • Preguntas frecuentes de la gente (sexo, para cuándo, nombre…)
  • Preparación (tardía?) del bolso (los bolsos)
  • Regalos (algunos repetidos); regalitos desde España 🙂
  • Soutienes más grandes
  • Stockeo de cosas para la niña en casa de los abuelos (mientras dura la obra)
  • Tablero de ideas en Pinterest
  • Viajes en ómnibus sentada (después de que me animé a pedir, y cuando ya fue demasiado evidente)
  • Videos de partos
  • Vitaminas partidas en cuatro con yogur

En las semanas que espero que me queden quizás surjan elementos nuevos…

Reflexiones desde el tercer trimestre

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Escuchando a Mozart para beneficio de mi pequeña (y mío, por qué no), me siento a ver si me sale escribir algunas de las tantas cosas que pasan por mi cabeza de embarazada de 30 semanas.

El tema parto está presente hace ya un rato. Ya no lo empujo hacia atrás. Estoy leyendo ese capítulo del libro, y busco las experiencias de las madres con que me cruzo. La ignoracia que tenía sobre el tema evidentemente surgía de la falta de interés. Que las contracciones son los empujones del útero para echar al bebé, y que el parto puede ser como 24 horas después de las primeras contracciones dolorosas. Quizá usted lo sabía.

Lo que yo sabía era que en el embarazo te crecía la panza y se cortaba el período. No mucho más. Vómitos, porque uno ve películas. Y, al final, gritos, agua caliente, unas tijeras y una palmada.

Lo que todavía no conozco es la calidad e intensidad del dolor. No me lo puedo imaginar, por más que lea descripciones. Así como soy incapaz de visualizar cómo voy a reaccionar ante todo eso. Tiendo a pensar en que me voy a frustrar. Cómo te pueden enseñar a respirar (para darle oxígeno al bebé con las contracciones) y a pujar (pa’ que salga!)? Tengo una cierta desconfianza en mi habilidad con esas técnicas (aunque recién empezamos las clases de parto). Me viene a la mente la clase de música de segundo, en que la profesora intentaba sin éxito que yo siguiera un ritmo de percusión tocando un baldecito. Todos habían agarrado el ritmo (incluso los que tenían que raspar la lapicera contra el rulo de la cuadernola), y yo era la única nula.

Pero por otro lado soy optimista. Millones de mujeres lo han hecho, así que no veo por qué yo no.

Aparte de eso, estoy viviendo una buena etapa del embarazo. Ya no tengo ese dolor de pierna que me impedía caminar (así que debería salir a caminar), y no me desvelo de noche. Algunas veces me despierto tres o cuatro veces, pero vuelvo al sueño, y ya no me molesta tanto el lado izquierdo. Tuve un calambre una vez. Sentí acidez una vez. La gente me cruza y me dice “cómo saltó! es pura panza…  no has engordado nada!” y yo sonrío, diciendo que todo marcha bien. En cuanto a las preguntas y comentarios de los niños, difieren un poco:

“cuánto tiene tu bebé?”

“cuántos días faltan para que nazca?”

“estás embarazada?”

“ya nació tu bebé?”

“la vas a mandar a este colegio?”

“si nace el 15 de enero, decile que es mi cumpleaños” (esto me recuerda: hoy me crucé con una nena que me dijo, toda contenta: “sabés qué? el 3 de diciembre es el cumpleaños de mi hermana!” … adoro a los niños).

Y la nena se mueve. Me miro a cada rato la panza, buscando las deformaciones, y toco, intentando comunicarme, pero no reconozco ninguna parte de su cuerpo. Cada vez que me encuentro con mis padres y hermanos (y alguna otra persona por ahí), se da la bizarra situación de varias manos sobre mi panza, varias cabezas concentradas y expectantes, y yo quieta y seria, no sea cosa que se confundan mis movimientos y risa con los de la bebé. Movimientos que no suelen darse en esos casos. Típico que se mueve como loca hasta que llamo la atención de los interesados. Ahí, nada.

Empezamos las clases de preparación para padres, que funciona a su vez como terapia grupal. En la de ayer, hablamos de la alimentación del bebé a los 6 meses. Pavada de viaje en el tiempo! También se habló de la alimentación saludable en general. Por ejemplo, del exceso de azúcar. Y como yo estoy levemente preocupada con la cantidad de azúcar que consumo, y no puedo saber si tengo diabetes gestacional porque no superé la prueba de la curva de glicemia, hoy para merendar compré solo bizcochos salados (y rellenos de queso, por el calcio). Soy divina.

Estaría bueno poder dedicarse a estar embarazada. Ir a clases de pilates, yoga, gimnasia acuática. Salir a caminar. Ponerle música al bebé (saqué a Mozart porque me distraía!), leerle cuentos. Meterse en una tina llena de burbujas. Ir al masajista. Alternar ejercicios con períodos de reposo con las piernas levantadas. Dormir siestas. Leer todo la literatura de embarazo y crianza, y formarse una opinión propia. Comprar alimentos saludables y cocinar comida sana. Hacer planes para el futuro y hacerse un tiempo para la pareja. Asesorarse con grupos alternativos de preparación para el parto. Armar la habitación del bebé, pintar la cuna.

Estaría bueno. En cambio, voy a trabajar, me duermo en el ómnibus de vuelta, camino de la parada a casa y de la parada al francés. Me siento en bancos incómodos y saco comida del freezer cada dos por tres. Duermo siete horas por noche entre semana, y al llegar a casa limpio las sillas y la mesa, y saco las bolsas que cubren parte de la cocina por la obra que estamos transcursando. Hago ejercicios una vez cada muerte de obispo siguiendo videos de youtube, arriba de la cama porque el piso no es habitable. Cada tanto leo los pedacitos de información que me tira la aplicación Embarazo del celular. Y este fin de semana voy a cocinar alguna cosa bien dulce para el baby shower.

En esas estamos.