Archivo de la categoría: Cosas de esta vida

Diario

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Pensaba el otro día: cómo extraño el diario íntimo. Ese ejercicio periódico de buscarte a vos mismo, sacarte la porquería y dejar sentado un instante y sus sentimientos. Un poco como acá, pero un pelín más privado.

Y qué se interpone entre mí y esas ganas de escribir? El tiempo, el cansancio, la falta de voluntad, la inversión de prioridades, el pensar qué se hace después con todo ese volumen papel, que una vez tocado por mi lapicera no puedo tirar. Un poco todo eso.

Varias veces estos días se me han ocurrido cosas que escribir en el blog, pero llegado el momento en que puedo abrir la compu sin ser interrumpida, me dan terribles ganas de acostarme a leer y chau. Hoy es un día excepcional porque Pequeña Hija se durmió sola antes de que terminara de prepararle la cena (en un hora inusualmente temprana), y me encontré con que ya había hecho todo lo que precede a que el horno termine la comida, por lo que en un impulso vine a divagar acá.

Por cierto, he leído bastante lo que va del año, pero ahora estoy estancada con un libro que, si bien por ahora es potable, no me provoca ganas de leer en cualquier momento, como me pasa con otros.  Si me copara lo suficiente, estaría leyendo en lugar de escribiendo.

 

 

Algo que culmina (adiós 2016)

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Hola!

Es gracioso como a uno lo agarra medio de sorpresa la bajada del año, pero una vez que estás en ella, fiú, llegás al 31 como bólido.

Cuando quise acordar, se habían terminado las clases (en liceo es antes), y ahora hace menos de una semana que terminé de trabajar y ni me acuerdo de cómo era eso. Ni que hablar de los días en que tardaba más de una hora en volver a casa del trabajo, pasando por todos los lugares de locura comercial navideña, y sufriendo el calor en el ómnibus.

Si de recapitulaciones se trata, este año cambié de trabajo (y lo dije en todas las entradas del blog, másomenos). Todavía me cuesta pensar que ya no trabajo más en el otro, que la biblioteca funciona sin mí, que hacen actividades y no me cuentan (horror!), pero eso es sólo cuando tengo contacto con mis ex compañeros. En el trabajo nuevo tengo mis días, pero he sabido disfrutarlo (sobre todo a los teens). Pero las grandes ventajas son las asociadas a la cercanía y el corto horario de trabajo, que me permitieron interactuar con Peque de mañana y de tarde, volver de trabajar caminando (a veces), tener tiempo para cocinar y hacer feria.

Las condiciones se dieron para que volviera a hacer cursos de educación permanente (1) y asistir a charlas o talleres relacionados con la literatura/lectura. No es fantástico?

Hice muchas visitas a padres (abuelos), y paseos en coche, e idas a la plaza (cómo me cuestan las plazas).

Cuando descubrí a mitad de año que había leído sólo cinco libros, decidí priorizar esta actividad y dedicarle tiempo durante la noche. Terminé leyendo más de 25 (clap, clap).

Cociné mucho y probé recetas nuevas, raras, con poroto, papa y espinaca… en preparaciones dulces! Durante todo un año había solo recreado recetas ya conocidas, o esa es la sensación que tengo, pero este año tuve un boom gastronómico, digamos. Manteca de maní, turrón, bizcochos…

Este año adquirimos auto (que yo no sé manejar), lo que nos facilitó las visitas a la suegra y su madre en el interior, y todo el vuelterío chico. Una independencia que no recordás no haber tenido nunca.

En el 2016 nacieron Cata, Cami y Feli, entre otros bebés conocidos. Y mi bebé, la Peque, se convirtió en niña. Todo lo que puede cambiar una persona en tan poco tiempo! Aprendió a caminar y a hablar, dejó el chupete, y demuestra cada día que es una esponja, un lorito, pero también una gurisa creativa, inventiva y tierna a la que le gusta jugar, comer, ver fotos, que le lean y le hagan mimos. Me babeo tanto como me enervo con esta chiquilina. Como también dejó la teta y se hizo un poco más independiente, pude ir a más lados sin ella, jaja.

Lo que no hice mucho fue actualizar el blog (creían que no iba a hacer mención? a quién le estoy hablando? je). Extraño un poco las épocas en que volcaba un poco de ingenio y me mandaba entradas periódicamente. Pero lo cierto es que muchas veces me da pereza abrir la computadora después que se durmió Peque (si está despierta, toca), ni que hablar cuando la bicha me anda para el c… .

A ver qué sucede en el 2017, con niña en el jardín. Por lo pronto, en unos días, después de pasar fin de año con suegra, nos tomamos un avión los tres al crudo invierno italiano. Volare, oooh.

Un muy feliz 2017 a todos los que llegaron hasta acá abajo y a todo el resto que se lo merece también.

Permiso…

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Hay alguien ahí?  cómo anda la gente?

Hace un tiempo que no escribo acá. Es curioso, porque ando en un muy buen período de ocios. Al cambiar de trabajo y de horario gané un par de horas de vida. Me levanto más tarde, y por ende me permito acostarme más tarde también. Y adivinen qué? La Peque crece! Puedo hacer cosas cuando ella anda en la vuelta, como cocinar (aunque probablemente implique incluirla, ooommhh), y puedo dedicarle un par de horas a mis libros o blogs después que se duerme de noche. Eso era imposible el año pasado. En definitiva, soy consciente de la época privilegiada que estoy viviendo. Pero este blog se ve dejado de lado, lamentablemente, ante la gran cantidad de recetas nuevas que he estado probando, y la necesidad de subir los resultados a mi blog culinario.

Pero no nos quejemos! Estoy aquí ahora, no es cierto? Después de haber visto dos capítulos de Stranger Things con Adorado Esposo, con quien no veíamos juntos ninguna serie desde que se nos terminó Big Bang. El tema audiovisual lo tengo bastante descuidado. No sé si me voy a recuperar alguna vez de estos dos años casi de abstinencia! Se complica ir al cine (o sea, hay que ubicar a la Peque), y mientras ella está despierta no cuadra. Hemos pasado casi 20 meses sin enchufarle ningún dibujito! (aplaudan a estos padres, por favor).

Hace poco me di cuenta que estábamos a la mitad del año y había leído cuatro o cinco libros. Trabajando en una biblioteca me parece poco serio, verdad? Aparte está el tema de que cambié de público y de colección en la biblioteca. Y de la actual no he leído casi nada. Así que me puse en plan de leer un poco de todo, y dedico un rato a la lectura antes de acostarme.

Lo íba a decir hace dos párrafos, cuando empecé a hablar de Stranger Things (leí tantas referencias por ahí, que supuse que había que ver la serie. Usted la vio?), que estoy de vacaciones de primavera. Y por eso se estiran un poco los tiempos también. Va media hora pasada medianoche, y yo generalmente tengo ese límite. No sé cuál es la diferencia, si la Peque se despierta siempre más o menos a la misma hora (8am), sin entender de vacaciones o fines de semana.

Y estaba por decir algo más, pero se despertó la quetejedi y me cortó la poca inspiración que me quedaba. Ahora voy por mis capítulos nocturnos, y otro día vuelvo con más boludeces.

Hasta luego!

Un sábado

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De mañana estuve intentando manualidades y fotos, pero no estaba inspirada. Y pensar en quedar boyando ahí, leyendo los mismos libros y jugando con los mismos juguetes, me embolaba. Así que decidimos ir a la feria de Villa Biarritz.

Ir de paseo a las ferias de ropa de fin de semana siempre fue algo que me gustó. Ir con amigas, charlando, comprarse alguna prenda y comer garrapiñada, ponele. El fin de semana pasado hice eso con una amiga, y llevé a la niña a upa la mitad del paseo porque viajar en ómnibus con el coche no daba (o sea, no me daban las manos), y la gurisa no quería caminar (se entiende, habiendo tanta gente!). Y fue muy cansador! Esta vez fuimos en auto, con el coche en el baúl, y el día se puso hermoso cuando salimos. Ideal para el plan trazado. Sólo que para estacionar en ese barrio, gente, imposible! Terminamos en el shopping, y ya nos metimos a almorzar, porque no nos iba a dar el tiempo de comer antes del compromiso siguiente de Adorado Esposo. El resultado fue que nos quedamos sin feria. Para diluir un poco mi frustración, cuando pasamos a comprarle un libro a mi madre por el cumple, agarré uno para mí también. Hay algo sumamente satisfactorio en elegir dos libros por la tapa y por algún mínimo comentario en la contratapa, y pumba! llevártelos, no? (estoy en un período en que quiero leer todo todo).

Regresamos a casa con una niña gritando. Se durmió casi en seguida y yo quedé sola en casa sin saber mucho qué hacer. Y saben lo que me entusiasmó? Limpiar el baño. No soy original? Lo que en realidad me motivaba era deshacerme de cosas, ordenar, recuperar espacios de esos que van siendo infiltrados por pequeños objetos insignificantes. Un día la dentista te mandó un enjuague bucal que te provocó náuseas, y más de dos años después, el frasquito empezado sigue esperando que lo tiren a la miércoles. Hay que aprovechar ese impulso, porque mi casa es un soberano despelote, y quiero prolijidad. Lo cierto es que el estante del botiquín ahora cuenta con una generosa superficie pronta para volverse a llenar.

La siesta de la peque fue bastante larga, y aproveché a guardar ropa, pegar hojas de Mafalda salidas, y otras varias acciones mínimas pendientes. En otro momento hubiera probado alguna receta nueva (temo que eso es lo que hago en lugar de limpiar), pero sabía que íbamos a merendar tortas sobrantes de una fiesta de ayer.

Terminé despertando a Hija (increíble, pero cierto), para hacer una vuelta larga en coche hacia lo de mis padres. Es genial caerles de visita: ellos aman recibir a la nieta, y la nieta no le da bola a la madre en todo el tiempo que permanecemos.

Al regreso, de nochecita, hubo tiempo para plasticina antes de cenar, leer un cuento, y a dormir.

Un sábado de estos tiempos: con hija, auto, fútbol. Un sábado que dio para escribir en qviaje! Que no es poca cosa.

Tengan ustedes un buen domingo 🙂

El 2015 (o sea, Hija)

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Este ha sido un año de lo más interesante, por decirlo de alguna manera.

Lo empecé con una panza así de grande,  un miedo un poco mayor todavía, y un aburrimiento que no se quedaba atrás.

Luego vino Hija, el caos primero en que no sabía dónde estaba parada, y las lágrimas llegaban en cualquier momento, imprevistas. Venían a visitarnos, y yo aprovechaba a ducharme, y le pedía consejos a mi madre. También le mandaba mensajes por whatsapp con emoticones llorando. Y para todo precisaba la ayuda del padre.

De a poco las cosas se fueron asentando. Volví a cocinar algo, e incluso miré películas en las largas siestas que se mandaba Hija durante mi licencia maternal. Descubrí que poniéndola boca abajo sobre mi brazo se calmaba y dormía. De noche, enchupetándola, pegaba algún tirón interesante.

Más tarde vino la crisis de las no-siestas, el cambio de cuarto, el volver a trabajar, las despertadas nocturnas más frecuentes.

La mayoría de los avatares con la pequeña, me he dado cuenta, son aburridos de escuchar. Cuántas veces hice el raconto en voz alta de a qué hora se durmió y cuántas veces se despertó, y lo cierto es que a la gente no le importa. Una busca que la escuchen, pero no es fácil. Se da una situación muy curiosa, sobre todo ahora que la niña es más humana y se ríe de lo que uno hace. Ponele que la tiene a upa mi madre, y yo le estoy contando algo (cualquier tema). Bueno, ella no me escucha. Está mirando a e interactuando con Hija (en este caso, Nieta). La otra es los consejos. Contás que se despertó a la mitad de la noche y no la pudiste volver a dormir en dos horas, y te saltan con el remedio de la abuela: dejarla llorar. Así que, a la larga, una se da cuenta que lo mejor es omitir cualquier tipo de información. Te preguntan cómo está la beba, y respondés “Divina”. Y tá. Mostrás fotos si te piden (que es mucho menos a menudo de lo que a una le gustaría).

En el 2015, entonces, el tema central fue mi pequeña descendiente. Tema del que trabajé para desprenderme. Al principio era un pegote que me impedía hablar de otro tema o interesarme por asuntos ajenos (familiares, locales, mundiales). Luego descubrí que el resto de las cosas seguía discurriendo, y que las madres tienen que lidiar con eso: que no todo está centrado en nuestros hijos. En mi celular empezaron a aparecer fotos de paisajes, comidas, libros (sobre todo porque descubrí el mundo Instagram).

A medida que pasaron los meses, Hija fue adquiriendo períodos de independencia. Ahora, con 11, puede quedar un rato largo sentada agarrando cosas, siempre que alguna otra persona esté o pase por su campo visual. He leído capítulos enteros de libros sentada a unos metros de ella. Pero hay días en que todo es un quejido, y los períodos de sueño son más cortos que lo que deberían; mi paciencia se agota y termino gritando. Sólo espero que entre sus primeras palabras no esté La P. Madre.

Este año he trabajado a medias, sintiéndome por fuera de casi todo, y he salido bastante poco. Las juntadas con amigas, en casa. Tres películas en el cine, y una obra de teatro (taxi y corriendo de vuelta). Es que cada vez que preciso ir a algún lado, hay que pedir niñeros. Y uno no puede abusar (hay que guardar para lo importante: visitas médicas, entrevistas de trabajo).

He pasado más horas en el piso que nunca, he repetido todos los días las frases “dónde quedó el chupete?” “qué pasa?” “vamos a cambiar el pañal?” “por qué te despertaste si tenés sueño?”. He leído y comprado libros infantiles. De los buenos, que hay que alejarle para que no rompa, y de los de cartón, que puede chupar cuanto quiera, pero suelen ser calamitosos literariamente. Y he salido a pasear a lo bobo. El camino hacia lo de mis padres ya me tiene bastante aburrida! Si no vamos nosotros, vienen ellos (y aprovecho para cocinar). Todos los días se buscan formas de hacer reír (tan linda, la risa de un bebé!). Y de parar el llanto.

No me pongo mucho a pensar en todas las cosas que ya no puedo hacer. A veces es frustrante no poder terminar lo mínimo de las exigencias diarias. Otras, la paz se extiende hasta el punto en que no sé qué hacer (bastante infrecuente, igual). El otro día, sin embargo, me vino una nostalgia por esas noches de fin de semana en que me colgaba a ver una película por mi cuenta… Con Bé hemos mirado cosas, como toda la saga Star Wars (mi primera vez… muy divertida!), y la última temporada de Downton Abbey, pero siempre tenemos interrupciones. Y todo el tiempo que Ella está dormida y nosotros no, son horas de sueño que perdemos!

Este año va a quedar en mi historia personal y familiar como uno de los más importantes. Pero esto lo digo a nivel racional/histórico. Por más que yo tenga y viva una hija desde hace casi un año, no he logrado sentirme más madre que lo que era hace dos. No importa cuántos pañales cambie ni cuánta teta haya dado. Me parece muy raro pensar en Hija de más grande. Es como si un bebé fuera una especie de juguete, y las cosas se ponen en serio después, cuando ya no sos una pareja que decidió tener familia, sino una familia de tres (o cuatro, lo que sea). Me resulta difícil imaginarme el futuro, pero de a poquito iremos llegando.

Hija

Entre mis deseos / objetivos para el nuevo año está el ejercitar aún más la paciencia, para evitar los gritos, que a tan poco conducen. Quiero quejarme menos, hacer y disfrutar más. Quiero ser una madre coherente y razonable, y buscar el equilibrio entre todos los aspectos de mi vida.

Les deseo a todos los posibles lectores un 2016 en que puedan crear su propia felicidad y sentirse satisfechos consigo mismos.

Feliz año!

felicidad

deseándoles a ustedes…

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Es la víspera de Nochebuena y apenas soy consciente de que estamos en “Las Fiestas”. Hace días que me cuestiono si es cierto que ya terminé las compras navideñas, si no tengo que buscar algo de pasada por el shopping, y me queda la sensación de que algo me está faltando hacer.

Me gustaría, eso sí, hacer regalitos semi simbólicos a la familia. No al nivel de hace un par de años, en que les di a todos natillas en frascos, pero algo. Tengo tubos de papel higiénico que hacen unos paquetes muy lindos, pero ni idea con qué rellenarlos. También me gustaría pensar una actividad o decoración para mañana, pero sospecho que va a quedar en la nada. A ver, empecé a hacer galletitas con formas el sábado, y recién hoy miércoles terminé de hornearlas. Ahora habría que decorarlas. La forma que se me ocurrió para cortar las formas hoy de tarde fue poner a Hija en la silla de comer bien cerca para que viera, pero lo que realmente funcionó fue darle comida para que se entretuviera (la pocha). Últimamente invento mis actividades en su cuarto para que ella juegue por su cuenta, teniéndome a la vista (si no, no tarda en quejarse).

Estoy deseando disfrutar de las vacaciones e irme a La Paloma. El año pasado sólo fuimos un par de días porque tenía control médico y entraba al término del embarazo (que se extendió todo enero finalmente). Y como vamos acompañados, habrá otros que puedan entretener a Hija. Además, confío que el aire océanico y el viento caliente le permitan dormir toda la noche y me ayuden a un destete respetuoso y feliz (será mucho pedir?)

Me olvido de qué más quería divagar por acá. Un “acá estoy!” y un “Feliz Navidad!”.

Hasta pronto.

30 + Cosas que hice antes de los 30

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  1. Gimnasia artística (tenía 5 años y 0 dotes)
  2. Natación
  3. Terminar una carrera terciaria
  4. Abandonar una carrera terciaria
  5. Dar clases (poquísimas y gracias)
  6. Estudiar tres idiomas (uno de ellos por exclusiva voluntad propia!)
  7. Leer mucho
  8. El camino del Inka
  9. Caminar de Valizas al Cabo Polonio (ida y vuelta, a veces).
  10. Caminar de La Paloma a la Laguna de Rocha
  11. Recorrer casi todos los departamentos del Uruguay
  12. Viajar a Europa
  13. Conocer las Cataratas del Iguazú
  14. (Subir al faro de La Paloma, al cerro Pan de Azúcar, a la Torre Eiffell…)
  15. Hacerme la rata (un par de veces, no se crean)
  16. Tener cuenta en redes sociales (y abandonar la mitad)
  17. Casarme
  18. Cuidar a una bebé ajena.
  19. Cuidar a una bebé propia
  20. Tener una cesárea (una de las experiencias más bizarras que he vivido)
  21. Ganar premios (becas de computación que nunca usé; medallas de inglés; un viaje a Italia…)
  22. Ser abanderada y escolta
  23. Escribir trillones de cuentos y novelas (o solo sus inicios)
  24. Llevar cosas dulces a los cumpleaños familiares por años (y sigo)
  25. Hacer mis propias tortas de cumpleaños 🙂
  26. Probar decenas de recetas y postearlas en un blog
  27. Mantener un blog de boludeces por 8 años y contando
  28. Trabajar online (sin remuneración, una cagada)
  29. Trabajar de voluntaria (hermosas experiencias)
  30. Trabajar en pasantías
  31. Trabajar en inglés
  32. Ser operada (hasta este año, mi historial incluía solo una extracción de lunar y una muela)
  33. Irme a vivir con mi novio
  34. Convivir con un cuñado
  35. Comprar una casa (en conjunto)
  36. Reformar la casa viviendo en ella (y estando embarazada también)
  37. Ir al Pilsen Rock (de lo más osado que he hecho en mi vida! ja), a la fiesta de la X, a algún que otro toque y a bailar
  38. Hacer dedo (una vuelta viajamos en un camión a oscuras, otras veces nos levantaron parientes)
  39. Bañarme en la playa de noche
  40. Bajarme de un caballo antes de empezar a andar
  41. Traducir un libro entero (nunca me quedó bien del todo)
  42. Sacar muchas fotos de todo
  43. Ser feliz

Cosas que no llegué a hacer antes de los 30

  1. Publicar la lista de cosas que hice antes de los 30

En el vecindario

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Hoy conocí a otra vecina. Se llama Miriam, tiene 82 años, y hará unos 50 que vive en el barrio.

Había salido rumbo a la verdulería. En parte porque se me estaba acabando la comida apta para bebés, en parte porque ayer no habíamos salido para nada con mi bebé. A ella le gusta, a mí también, y nos da un respiro del buá buá cuasi constante (se lo voy a asignar a la crisis de los 8 meses). Tenía sólo un par de billetes y unas monedas, así que compré – atenti: un boniato, tres papas y unas bananas. Algo más? Decime cuánto es... Y agregué unas mandarinas. Y luego media docena de huevos. Así éramos tres, comprando de a puchitos (sólo que las otras dos eran muuucho mayores que yo!)

Pensé en estirar el paseo, pero en lugar de eso me metí directo a la farmacia. Qué ojos! decían las muchachas de mi niña. Chau, muñeca, me dijo la muchacha (que debe ser de mi edad o menor). De ahí eran solo unas casas hasta mi puerta, pero decidí ir hasta la otra esquina antes de entrar (hiper aventurera estaba). Y en eso me chistan de una ventana.

Así fue cómo me encontré charlando en la vereda con una doña adentro de su casa, rodeada de sus dos perros y un gato. Ella tiene una nieta que también nació este enero. Pero no se acuerda cómo se llama (en su defensa, usa su segundo nombre, porque le gusta más). También tiene bisnietos más grandes. Según entiendo, uno de sus hijos ha procreado en dos tandas con diferencia de veinte años, y el otro sale, pero no se establece. En cierto momento se nos unió Nora, mi vecina de al lado, con su perra (a ver si hacía caca, parece que tiene problemas con eso). Y luego a Miriam la llamaron por teléfono, así que se disolvió la pintoresca reunión.

En cuatro años más capáz que termino de conocer a los vecinos de la cuadra.

De cumpleblog

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Iba a escribir sobre otra cosa, pero cuando entré al blog WordPress me deseó feliz aniversario. Es cierto! Fue un feriado como hoy (que seguro no cayó sábado!) de 2007 cuando nos juntamos con Leti y Cris y armamos este espacio. (Esta quiso ser nuestra primera entrada, pero por algún motivo quedó después de la de Los Simpsons)

Al principio, queridos míos, esto era bastante paparruchesco. Boludón. Fotos nuestras, y de amigos. Pero yo fui tomando la posta y lo convertí en la biblia (como ellas decían, mucha letra). Se volvió mi blog personal y me dediqué a divagar sobre lo que me viniera en mente (no quiere decir que eso sea bueno, pero si no le gusta no está obligado a quedarse).

Ocho años, gente. Ocho años publicando cosas que a nadie le importa ni muchos leen. La entrada más popular, dicen las estadísticas, es una que se llama Feliz día mamás y tiene varias canciones-juego que cantábamos en la escuela, con eso te digo todo. También la del pastel de masa licuada, porque un tiempo esto se convirtió en un libro de recetas (ahora éstas derivaron a otro blog, más popular 🙂 )  Hubo un tiempo en que la gente llegaba porque había escrito sobre la agenda Pascualina (sírvanse leer los comentarios, no tienen desperdicio), pero tuve que tomar medidas drásticas para que no me jodieran más.

He ganado y perdido seguidores (hace años que mis compañeras originales de blog se gastan en leerlo… Pero seguimos siendo amigas! 🙂 ). Tampoco es que sea muy buena en eso de seguir a otros, soy muy inconstante.

En estos años analicé los contenidos de los paquetes de galletitas surtidas (era un muy buen proyecto, si se me pregunta), y comenté libros, películas, viajes en ómnibus (no voy a mentir: estoy leyendo las categorías). Publiqué sobre mis viajes al interior y al exterior (Roma, Perú, Flores, por nombrar algunos)

Y en la vida real? Son ocho años fundamentales, porque fue el inicio de mi vida laboral, el fin de mi vida estudiantil (y un par de comienzos más), mi casamiento, y, ahora, el nacimiento de la pequeñaja. Y no sé la gente en general, pero a mí me encanta cada tanto perderme en los vericuetos de este viaje en la blogosfera y reirme con mis propias ocurrencias (sí, y qué?), recordar cosas insólitas, como mi charla con un edil de Sayago, o ver los bolazos que se me ocurrían (dibujos de brujos, el “poema” sobre la paloma que comía alfajor , o este poema con links en cada palabra (he sabido estar mal de la cabeza, evidentemente).

En fin, que aunque no siempre lo actualice, este blog me hace feliz.

Felices ocho años!

Vacaciones!

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Hoy empiezan las vacaciones de julio. Y este año me tocan, porque mi licencia maternal coincidió en gran parte con mi licencia anual, así que me quedaron pila de días que puedo usar ahora.

Arrancamos el día varias veces (a la 1:20, a las 4:30, a las 6:25 y a las 8:47, lo tengo registrado). Lo que lo hace más frustrante es que la noche anterior durmió 7 horas de corrido… No la logré dormir nuevamente, así que dimos inicio al día. Al rato, se estaba mandando harta cagada. Las toallitas húmedas del cambiador estaban totalmente secas, y las otras (todas regalo, todavía) en mi cuarto. Le grité al esposo: “traeme toallitas!”, pero no hubo respuesta, así que me avivé y di los dos pasos hacia el bolso, donde había más (no, no se me cayó la nena). Mientras la estaba cambiando se meó y mojó la ropa que tenía puesta, así que la tuve que cambiar (algo que no nos gusta a ninguna de las dos – “Ya termina mamá, una manga más, a ver dónde esta la manito?”). Para cuando terminé, ella daba claras señales de sueño, así que me dispuse a cantarle un par de veces Manuelita. La puse dos veces en su cuna y las dos se quejó más, pero a upa no parecía estar funcionando tampoco (y me estaba apretando el labio bien fuerte!). Ya caliente, llamé al padre (anteriormente mencionado como el esposo) para que se ocupara de la situación. Después de todo, a esa hora yo no estoy nunca (y ella duerme corrido desde que la dejo a las 6:45 hasta las 10, tomá pa’ vos). Obviamente la niña dejó de quejarse y estuvieron jugando amorosamente. Cuando volvieron las señales de sueño, simplemente se acostaron los dos en la cama grande y se durmieron la tal siesta (y una que quiere “hacer las cosas bien” – ya sé que es relativo – y que se acostumbre a dormir en su cama!).

Mientras tanto, yo crucé al supermercadito de la esquina a comprar tres bobadas. Entre ellas, jabón en polvo. Solo al llegar de vuelta me di cuenta que era para lavado a mano (jaja – y no volví a cambiarlo). Más tarde me dispuse a hacer pan en la máquina. Ya estaban todos los ingredientes cuando noté que no había harina suficiente. Completé con almidón de maíz, así que el pan va a quedar feo, y luego le erré de programa y no pude detenerlo ni desenchufando (la máquina tiene memoria aún desenchufándola, podés creer?).

En fin, idioteces que lo ponen de mal humor a uno. No sé qué esperar de estas vacaciones. Temo crear una lista de pretensiones y después tener que tirarla a la basura. Sospecho que voy a terminar tan cansada como yendo a trabajar, y que el regreso va a ser peor por la cuestión de acostumbramiento de la pequeña, vio?

No es que uno no lo supiera, no? que no iba a ser fácil. Pero tampoco es que me haya puesto a pensar en todos los detalles. Aprendizaje constante + impredecibilidad de los días.

Que tengan una buena semana.