Lecturas intermitentes

Estándar

En mi mesa de luz hay dos libros (y dos agendas, y un plano, perfumes… A quién le importa?).
Sus títulos:

Las intermitencias de la muerte y
La muerte de Iván Ilich

Cualquiera pensaría que estoy estudiando el tema, pero no, es mera casualidad. La nueva biblioteca en que trabajo me pone en contacto con otros libros, más adultos, más en español 🙂
Sólo leí el de Saramago, y bastante tiempo me llevó. Cuando el único momento en que te es posible leer es antes de dormir, y habitualmente estás cansado, y además el autor suele enlazar una idea con otra, y apenas usa puntos… Entonces se hace difícil avanzar en la lectura. Tampoco ayuda que a mitad de la novela el rumbo de las cosas cambiara totalmente, y dejara de tener sentido (opinión personal, se sabe).
Les cuento? Arranca: “Al día siguiente no murió nadie”, y habla de un país en que deja de morir la gente (pero no de envejecer ni accidentarse), y todas las consecuencias que eso trae. Imagínense!
Pero (SPOILER ALERT) a mitad del libro, la muerte aparece como un ser personificable (y mujer), que manda carta contando que esto fue un experimento y que a partir de ahora la gente volverá a morir. Sólo que se les avisará con una anticipación de una semana, mediante una carta violeta. Cambia un poco el relato ahí. Y más cuando una cierta carta rebota. Acá lo que me molesta es que la carta pasa de ser un mero anuncio a ser sinónimo de la muerte. Si no recibe la carta entonces no muere, y desafía al orden de las cosas. La muerte termina obsesionándose con esta persona que no muere, y se viste de mujer para ver qué onda. Me gustó esta parte, pero es casi imposible relacionar este final con el inicio del libro.
(FIN DEL SPOILER)
Se distinguen tres partes distintas en la novela, pero todas unidas por la forma de escribir de este señor, haciendo hipótesis sobre los cuestionamientos del lector, introduciendo ejemplos, metáforas, aclaraciones y enlazando una cosa con otra. A destacar los diálogos sin guiones, separadas las interlocuciones sólo con comas, y dónde todos los personajes tienen la misma forma de hablar. Esto se da también en otros libros del autor con los que he tenido el gusto de cruzarme. Sus ideas son muy interesantes, y supongo que lo hubiera disfrutado más con otra lucidez.

Y así termina esta entrada que salió de la nada. Me voy a dormir.

Anuncios

»

  1. Leí Las intermitencias. Me pareció un regio libro, a pesar de esas inconsistencias. Me amigué con Saramago después de ese libro. Había leído Ensayo sobre la ceguera, que hasta hoy es el libro más pedorro del que tengo memoria haber leído, y, curiosamente, un libro para niños que me pareció horrendo (para los niños) y muy feo para cualquier otra persona que no estuviera inclinaciones suicidas.

    • Ah, pero notaste esas inconsistencias? Mirá vos, a mí Ensayo sobre la ceguera me había gustado! Leí un par más de él, El Evangelio según Jesucristo y otro que no me acuerdo. Pero el de niños no lo conozco.
      Por cierto, dos cosas: Hola, Pancho! tanto tiempo (jiji), y, leíste La conjura de los necios? Me lo prestó una alumna del colegio y me gustó mucho. Me parece que a vos te podría gustar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s