manías persecutorias temporales

Estándar

Entonces soñé que tenía pendiente levantarme, y abrí los ojos.  Inmediatamente me di cuenta que ese despertarme no venía asociado al despertador, sino a un proceso del inconsciente. Miré la hora: menos cuarto. Obviamente, el despertador había sonado hacía media hora, y yo archivé la respuesta a este estímulo, pateándola para adelante. Calculé que sí me daba para desayunar velozmente y llegar al punto de encuentro con mi compañera sin demasiado atraso, así que en vez de perder tiempo en la cama reflexionando sobre el hecho de que uno tiene que salir de abajo de las sábanas calentitas, me vestí en un minuto y salí a la cocina.

Y mientras derramaba el jugo (o quizás fue consecuencia de, ahora que pienso), capté la hora del microondas: 5:50. No dormí media hora más, sino media hora menos.

Así que aquí estoy, escribiendo de madrugada en QViaje.

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