Napoli

Estándar

A Napoli llegamos en barco desde Cagliari, Cerdeña, en un viaje que duró toda la noche. Por suerte nosotros habíamos reservado cabina y teníamos hasta baño privado (compañía: Tirrenia).

Así que lo primero que vimos de esta ciudad fue su puerto. Eso, y cómo dos funcionarios discutían: uno en lancha, otro en el muelle, éste se va en el jeep y no escucha los gritos del otro, que tiene que bajarse de la lancha para atar la cuerda del barco, y casi pierde la lancha en el camino…

Era temprano de mañana, y teníamos reserva en el hotel a partir del mediodía, hora en que nos encontrábamos con mis tíos, que se nos unían desde Torino.

Igual decidimos caminar hasta el hotel, arrastrando las valijas y constantando que estábamos en una ciudad de tránsito caótico y mucho movimiento. Estuvimos un ratazo caminando. En el hotel (Best Western Plaza) nos permitieron dejar las cosas, y así, más ligeritos, salimos a caminar.

(Así se veía desde la habitación:)

Napoli

Pero primero:

Nápoles

No saben cómo estaba ese brioche de chocolate! La masa no era distintiva, pero el relleno de chocolate…

Estuvimos tres noches en Napoli, pero no tanto tiempo deambulando por sus calles (es que un día entero lo pasamos en Pompeya, y otro entre volcanes y la costa Amalfitana). Y no saqué tantas fotos porque me decían que era peligroso, así que no llevé la cámara colgada al cuello todo el tiempo. De noche anduvimos por lindos lados, pero tampoco anduve con la cámara.

Comimos la famosa pizza napolitana, la sencillita con tomate,  muzza y albahaca (no en donde nos recomendaron, Da Michele, porque ahí había que sacar número y esperar turno!), y pastiera napolitana (un pastel de ricotta), bavá al rhum y sfogliatelle (esto de acá abajo). Todo rico (nada para rasgarse las vestiduras, salvo, quizás, la pizza – que igual a mí me gusta crocante también!)

Nápoles

No sabía casi nada de Napoli antes de llegar, y no encontré demasiados lugares destacados (monumentos, edificios) como tienen otras ciudades. Más bien las guías hablaban de eso de perderse entre las calles… Así encontramos este mercado de pescado y demás:

Algunas calles de por ahí:

La galería Umberto Primo es famosa:

Ahí enfrente está el teatro Carlo Felice, y media cuadra más allá, la plaza del Plebiscito, con el Palazzo Reale y la Basílica San Francesco di Paola:

También estuvimos por el Castel Nuovo (Maschio Angioino). Adentro había una boda.

Anduvimos por el Duomo:

Nápoles

Y por una callecita llena de pesebres y figuras famosas para agregarles (nunca me voy a perdonar no haber comprado un Cavani a mitad de precio!!)

Entramos también al museo arqueológico, pero eso sirvió para completar nuestra visita a Pompei, así que publicaré las fotos juntas.

Estuvo linda la visita, pero no fue un encuentro muy emocionante con Napoli. El caos del tránsito y la mugre no ayudaban, pero no sé si va por ahí. Más bien que no encontré esos lugares que te llegan y te hacen sentir feliz de estar en ellos (salvo excepciones).

Escribí demasiado rápido esta entrada! Quería terminar antes de fin de año, pero no creo que me de 🙂 El tiempo corre!

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