Cerdeña: Santa Teresa di Gallura

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Allá en Ajaccio habíamos decidido que una vez llegados a Cerdeña desde Córcega al mediodía, no saldríamos corriendo a otra ciudad más importante, sino que pasaríamos la noche en Santa Teresa di Gallura, a donde llegaba el barco (empresa Moby, 45 minutos de viaje).

Berni me convenció cuando me mostró que había playa, y creo que fue una de las mejores cosas que hicimos.

Otra cosa llegar de día a un puerto… más que era chiquito, lo mismo que la ciudad.

Santa Teresa di Gallura - Cerdeña

Encontramos rápido el hotel (mucho más barato que enfrente, y con desayuno incluido) y rápido nos cambiamos para caminar hasta Rena Bianca, el único lugar donde hicimos playa.

El camino:

La playa: chiquita pero preciosa. Supongo que de haber sido agosto, hubiera estado llenísima, pero a fines de setiembre había lugar de sobra para estar tranquilo.

Lo primero que hicimos fue meternos al agua. Qué linda! Con olas tranquilas, agua totalmente transparente y temperatura ideal.

Nos secamos al sol, que estaba fuerte (eran como las tres de la tarde…) y decidimos caminar hasta el final de la playa (hacia la derecha) y subir un promontorio que allí había. Para verte mejor!

Se puede seguir un caminito que se aleja de la playa, y bordea la costa, parte entre rocas y parte más formal con banquitos, desembocando en la calle hacia el centro. Entre medio, una torre española.

Santa Teresa es bien balneario. A qué me hace acordar, con sus casas pintadas rosaditas? Una calle amplia con comercios de souvenirs (con muchas muchas cosas, incluidos dulces típicos, sospiri y turrones), algunos restaurantes, pubs y heladerías, una plaza vacía, con más de lo mencionado… Alguna librería. Supermercados o almacenes. Mucha tranquilidad.

De noche salimos a cenar. Había varios lugares para elegir y bastante gente consumiendo. De postre probamos sebadas, que es como una tarta caliente, con queso. Estaba rica!

Al otro día, después de desayunar, fuimos corriendo a darnos otro baño, y corriendo volvimos al hotel para abandonarlo. Los muchachos de recepción nos habían averiguado que había un óminbus para Cagliari (al Sur) a las 14. Nos guardaron las valijas y nosotros nos dedicamos a boyar por ahí, almorzar y después ir a una plaza que funciona como largadero de ómnibus. Terminal? No, creo que no ví terminales de ómnibus en Italia!

No sé si había mejores formas de llegar a Cagliari. Habíamos evaluado combinación ómnibus-tren, etc., pero al final ganó el ómnibus directo.

El viaje duraba seis horas. Tenía baño el ómnibus? No. Se podía comer en el ómnibus? No (bueno, nosotros poder, pudimos). Qué loco, no?

En el aeropuerto de no-sé-dónde tuvimos que cambiar de ómnibus (las valijas también las poníamos nosotros en la bodega; estoy empezando a pensar que el servicio de ómnibus uruguayo es mucho mejor 🙂 ), y por allá, por suerte, nos detuvimos 15 minutos en un parador.

La llegada la dejo para otra entrada.

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