Pequeños momentos

Estándar

Es difícil recordar a una sola abuela, porque fue cambiando a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, la certeza de que ella era la que cocinaba, pero no así los recuerdos.

Sí tengo su imagen frente a mí en la mesa, las dos (o más) involucradas en un juego (escaleras y serpientes? conga?), y su cara dirigida hacia conversaciones adultas en vez de al próximo movimiento. Abuelaaaa! Te toca!

También, con esa mesa de separación, las dos buscando cosas interesantes que contarnos.

Y en los cumpleaños o reuniones populosas de nuestra no tan populosa familia, cuando te buscaba para decirte que entre tantas conversaciones se perdía.

Estaban también los paseos del brazo por el jardín, admirando flores cuyos nombre nunca recordé.

Los consejos: no salir con el pelo mojado, anotar todo (gracias, abuela!). Los diarios que te separaba porque había un artículo que podía intersarte.

No te dejaba mirar las soluciones de las sopas de letras, y sabía todas las definiciones de los crucigramas.

Y cuando se fue, y la hicimos volver. Qué susto! Volvió con una voz ronca y ya no fue la misma.

A lo último, ya no quedaba nada de la abuela que siempre estuvo presente, con su buenismo infinito, en toda mi vida y la de mi familia.

Pero sí estaban los poemas, y quizás sean también una linda forma de recordarla:

 

Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar. Dime mujer, cuando el amor se olvida, sabes tú a dónde va?

 

Little drops of water, little grains of sand, make the mighty ocean and the beauteus land.

Thus the little moments, humble though they be, make the mighty ages of eternity.

(Pequeñas gotas de agua, pequeños granos de arena, hacen al inmenso océano y a la hermosa tierra. Así los pequeños momentos, por humildes que sean, hacen a las grandes eras de la eternidad)

 

(También recitaba uno espantoso de por conservar tu amor tu esclava yo seré, pero ese se lo voy a perdonar).

 

Qué grande la abuela Elsa!

La vamos a extrañar.

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Un comentario »

  1. Es verdad, no nos dejaba ver las soluciones de las sopas de letras o crucigramas, no valía eso de “rendirse” 🙂

    Y los paseos enganchadas mirando las flores…

    Cuantas enseñanzas nos dejó, su bondad, su paz, disfrutar de las cosas simples

    Chau abuela Elsa, gracias por todo!

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