Reflexiones oníricas y no tanto

Estándar

Venía en el ómnibus (cuándo no), reflexionando sobre cómo a veces voy llevando un hilo de pensamiento y algo que me distrae me lo hace perder. Entonces vuelvo a buscar ese tema, porque estaba interesante, y entro a una habitación llena de esos objetos mentales, sólo que están pintados de blanco, al igual que las paredes y el techo, y no hay forma de que yo distinga nada. Sé que están ahí rodeándome, esos pensamientos, pero no logro asirlos. Si parece que me estoy acercando a una punta, ésta se me escurre, y ahí simplemente puedo dar por perdido el tema que me ocupaba. Es casi como recordar los sueños, y a lo mejor está relacionado, porque en el ómnibus yo creo estar consciente hasta que un sacudón me despierta.

Eso mismo, que después de estas reflexiones sobre pensamientos que huyen, me dormí. Un momento estaba despierta, el otro dormida.

Y por último despierta, porque subió un cantante. Que cantaba que la hija cumple 13 años y él sólo espera que le vaya bien en la escuela, que no caiga en las fauces de los tiburones que le tiran flores porque ella se ha desarrollado, y que a pesar que con su esposa discuten tanto, está contento de que apoye a la hija y le seque el llanto.

En fin.

En fin.

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  1. Qué buen párrafo! Lindas imágenes, la de la habitaión mental y sus contenidos pintados de blanco. Perfecto.

    • Gracias, Pancho!
      Me parece que puede haber estado vagamente inspirado por Murakami, que estaba leyendo en el momento (crónica del pájaro que da cuerda al mundo)

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