dieciséis

Estándar

Hace como mil que no escribo. O doce.

Cuestión que hoy fue el último viernes del año en que trabajé. Tengo los próximos libres para aprontarme para navidad primero, y para mis vacaciones después.

Los niños se fueron hace una semana pero parece que fueran años. Mi culo pasa el 90 por ciento del tiempo apoyado en el asiento, y las tardes transcurren en estado bucólico, con música de Oldies de fondo, y, últimamente, lluvia permanente. Me gusta mirar el cielo y buscar esperanza en pedazos de celeste.

Tengo más reuniones de fin de año que otras veces. Unas mejores que otras.

La ventanita del baño da a un montón de verde: podría soñar que estoy en medio de la selva.

Tuve mis primeros baños de río. Y recordé las tardes de dedos arrugados, apenas asomando la cabeza, escuchando las listas interminables de regalos de Estefanía y Florencia, esperando mi turno con algún flotador ajeno, jugando a sirenas llevadas por la corriente y a hacerse peinados extraños. También el hambre que acumulaba para las meriendas de la abuela.

Me traje cuatro libros hoy. Dos de Pratchett y dos de McKay. Estoy por terminar el de los cuentos de hadas, que empecé en octubre (!!), y sólo me quedaría elegir el último de los ochenta. Me pregunto si debería ser algo simbólico y significativo o simplemente me leo el último de la serie de la familia Casson, que me encantan.

Capáz que vuelvo este fin de semana!

Anuncios

»

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s