Torta de cumpleaños 1

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Cuando digo “torta de cumpleaños” quiero decir “la torta que hice en mi cumpleaños”.

De hecho hice dos, porque un día vinieron amigos y otro la flia. Mi razonamiento fue: hago una de chocolate con baño de merengue (amo el merengue) y otra de no chocolate con baño de chocolate (amo el chocolate también).

Hojeando el Crandon, me decidí por una que nunca había hecho y sonaba novedosa: Torta de caramelo.

Hubo que hacer caramelo con 3/4 t. azúcar (revolviendo siempre) y disolver con 1/2 t. de agua, luego 1 t. de leche y 1 cta. de vainilla.

Por otro lado se bate 1/2 t. de manteca hasta que esté cremosa, se agrega 1 t. de azúcar y 2 huevos. Acá me pasó que el azúcar que me quedaba no daba para llenar la taza, y con el azúcar rubia tampoco pude llegar al borde. Fue con menos, y se notaba en la masa que raspé del bols: estaba algo amarga (y con gusto a a zúcar quemada)

Mezclar 3 y 1/4 t. de harina con 3 ctas de polvo de hornear (y 1 pizca de sal), y agregar alternando con el caramelo.

Una vez hecha la torta (horno moderado, etcétera), y fría, la partí a la mitad y la mojé con almíbar. (1/2 t. de azúcar y 1 de agua, al fuego hasta que disuelva; en este punto nunca estoy muy segura, y nunca nunca me quedan tan mojadas como las de mi tía Elena). La mitad superior se me quebró en este punto. Es que como me quedó con curva, y la di vuelta para mojarla, el peso de los bordes, que no tenían apoyo y bla bla bla. Pero no me preocupaba en lo más mínimo (baño!!!)

Luego, por supuesto, abundante dulce de leche.

Decidí cubrirla con el baño de los lamingtons, que básicamente son cubos de bizcochuelo pasados por la mezcla que viene a continuación y espolvoreados con coco. Una nena sudafricana me pasó la receta, la probé y me encantó, pero me resultó demasiado engorroso. Es mucho más sencillo bañar directamente una torta.

Se precisan 3 t. de azúcar impalpable, 3/4 t. de cocoa, 1/3 t. agua hirviendo y 75 gr. manteca derretida. Se mezcla todo. Detalle: no tenía suficiente azúcar impalpable (sí, sí). Así que hice más o menos la mitad, y sólo pude cubrir la parte superior (y la enorme zanja).

Para terminar, entonces, recurrí al clásico baño de mi mamá: manteca, cocoa y dulce de leche a ojo, derretidos y mezclados al fuego.

Me quedó todo chorreteado (un toque rústico).

En definitiva, con todas las cosas que uno le agrega, no sé qué tan rica era la torta en sí. La combinación quedó muy buena (que me faltó azúcar??) He descubierto, además, que me gusta cómo quedan frías, en la heladera. Sobre todo el dulce de leche.

Pa empacharse.

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