Vacaciones de Turismo: Parte 2: Treinta y Tres

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Salimos del Chuy (y no paramos a tentarnos con Garoto, ja) y agarramos una ruta ahí (Berni?) hacia Cebollatí. Levantamos a un viejo y un niño, que dejamos en dicho pueblo, y ya casi oscureciendo, llegamos al cruce en balsa del río Cebollatí al departamento de Treinta y Tres. Esta es la única foto que saqué de toda esta aventura que voy a contar ahora:

Seguíamos los carteles que indicaban “Balsa Hidrografía”, hasta que de pronto empezaron a aparecer muchos autos estacionados. Mucho movimiento, carpas, gente tomando mate, niños corriendo, puesto de tortas fritas, puesto de venta de de todo un poco, y después el río. Un pequeño festivalcito, parecía, reproducción a escala de lo que sería del otro lado, en La Charqueada, porque una informante me había dicho que había canto popular y regata (trasladando la joda desde el Olimar, ya que ese festival terminaba el miércoles). Cuestión es que llegamos al final de todo eso, y ahí estaba la bajada para la balsa. Pero los que nos miraban feo, o con compasión, eran los de los autos estacionados en fila, esperando su turno para cruzar. Entonces nos fuimos a hacer cola, y luego a observar el movimiento de la balsita, que llevaba de a tres autos. Pensando que al otro día iba a poder sacar fotos con luz (pensábamos acampar en La Charqueada), ni toqué la cámara. Mal yo. Después empezó a llover, y cuando finalmente cruzamos al otro departamento, constatamos que el camping estaba lleno, y en un arranque de burguesismo decidimos ir a la ciudad de Treinta y Tres a quedarnos en un hotel. Queda pendiente para otra vez: conocer la Charqueada y pasear en barco por el Cebollatí.

Se hizo medio eterno ese viaje, porque teníamos poca nafta, y para gastar menos íbamos más lento, y aparte me estaba haciendo pis. Cuando llegamos a la ciudad, la única habitación disponible de los cuatro hoteles que hay era del más caro. Ojo, tenía cochera (sin espacio) y piscina (que no llegamos a usar). Después de pasar por todos los hoteles y decidirnos por esa opción, nos dedicamos un rato a mirar la tormenta eléctrica por la ventana (los vidrios iluminados de abajo son de la piscina).

Al otro día:

Buenísimo para visitar la Plaza 19 de Abril, el Parque del Olimar, y la Quebrada de los Cuervos (esta última pasa para otro post).

Tres puentes tiene mi río, tres puentes tres…

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