Libre por el mundo

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El guacho arrancó un día, sin mucha idea, en un velero a cruzar el océano. Y no paró.

Es Eduardo Rejduch de la Mancha. Estoy leyendo su libro, “Hasta donde me lleve el viento”, y aparte de ser un canto a la libertad, a la naturaleza y a los pueblos del mundo, es muy divertido.

Todavía no llego a la mitad, y lo ha chocado una ballena, lo han seguido delfines y albatros, se ha llevado a un amor consigo, ha cantado para cónsules en Sudáfrica, ha incendiado un muelle, ha acariciado tortugas galápagos, ha sobrevivido tormentas y barcos, hasta la armada de EeUu. Cruzó de Estados Unidos a Europa, de ahí a Montevideo, luego a Sudáfrica, al Caribe, y al Pacífico por el Canal de Panamá. Además de toparse con personajes inolvidables.

Es tan grande el mundo, y uno conoce tan poco (es tan amplia la vida, y uno se reduce a tan poco).

“Mi mundo en alta mar es solo esto: los cambios de tonalidades en el mar, las corrientes que te rodean, la espuma de las olas, la tensión en el Charrúa que me despierta para que lo calme y le hable en días de mucho viento, mi confianza en el Narigueta que olfatea hasta los más mínimos vientos y aguanta, dientes apretados, los rumbos en las tormentas, haciéndome guiñadas para tranquilizarme. Y también la mañana que me trae la hora del mate tempranero y los barcos ya me ven, la lluvia que me moja y deprime, y el sol amigo que me seca y se ríe, las nubes negras que vienen agresivas erizando el mar, las olas gigantes que me aterran y la vela mayor rizada que me tranquiliza, la gaviota costera que me dice que estoy cerca y las gaviotas de largas colas de mar adentro y soledad, mis miedos de pensar quién soy con mis verdades y mentiras, el tiempo largo de crear y soñar, el de inventar tu pais en el mar sin dictaduras ni ricos, el de jugar como niños a piratas y, lo más importante, la frontera qe crucé al haberme alejado de la costa, para intentar saber a qué horizonte podía llegar y descubrir, sin darme cuenta, que me enamoraba del camino. No escribía poesía, sentía que la vivía.”

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  1. Casi me olvido, te recomiendo muchísimo, si no lo has leído ya, el libro “Páginas de arena”, escrito por Mauricio Bergstein. Narra el viaje del chabón (es de Montevideo) por el oeste y norte de África. Es una maravilla alucinante. Un libro para enamorarse.

  2. en el año 84 llegue a Buceo,alli estando me encuentro con un loco q. baja de un velero re contento, me saluda euforico, habia retornado a su tierra despues de varios años, le cuento q. soy argentino, charlamos un rato, me cuenta sus vivencias en el Charrua,su vida en Europa y su cruce, me parecio un personaje de lo mas simpatico, luego de años de perderle el rastro, me encuentro nuevamente con noticias de el, es maravilloso este vinculo q. significa internet.
    me gustaria poder retomar algun vinc ulo con este especial Eduardo, si alguien tiene forma de contactarlo, le agradeceria el dato.
    desde ya muy agradecido. saludos Ruben-

    • Hola Ruben. Si querés saber qué hizo Eduardo desde el 84, podés leer su libro.
      Hace poco lo vimos en televisión en Montevideo. Creo que está viviendo por acá. Pero no sé más de lo que puede aparecer en internet buscando su nombre.
      Suerte!

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