Culebrones de hoy y siempre

Estándar

Me desperté de mi habitual siesta interdepartamental con las voces exhaltadas de las septuagenarias del asiento trasero. Habían charlado durante todo el viaje, pero el tema actual las hacía subir el volumen: la telenovela. Una se había perdido el último capítulo y la otra la actualizaba. Resulta que la muchacha perdió la memoria. Entonces el médico, el asqueroso, le había dicho que estaba casada con él, y se habían ido juntos a Acapulco. Y claro, después vino el bueno, y el otro médico, sin saber que el asqueroso le había dicho a la muchacha que ellos estaban casados, simplemente le dijo que se habían ido a Acapulco (imaginate lo que debe haber pensado el otro hombre).

Yo me quería morir cuando le dijo eso. Con tal de que no abuse de ella…

– Y… va a ser

 

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