Más que una oferta

Estándar

Uno viaja en ómnibus y si quiere observa (en el sentido amplio, que incluye escuchar) las distintas estrategias de los vendedores ambulantes, o pedidores de plata.

Es que hay muchos ejemplares distintos. Sinceramente, prefiero los que van al grano, sobretodo si voy intentando escuchar la radio y por encima tengo que escuchar potentes voces diciendo “para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama”, o lo que es peor, peroratas larguísimas de “yo subo a vender pero es mejor que estar en la droga y salir a robar”. Si me estás vendiendo algo, no tenés que justificar tus motivos, ¿no? Es como si yo fuera al almacén y ni bien entrara el almacenero me mencionara cuántos hijos tiene, así le compro más.

La excepción está en los que venden fotocopias de poemas: nadie compra con real gusto una porquería de esas, ¿verdad? El otro día subió un tipo que se puso a vociferar “arriba los que luchan”, y que dijo que “hace tiempo que no leemos cosas buenas”, refiriéndose a la carta del hijo a todos los padres y otro poema sobre la amistad y qué sé yo. Me hacen reír. Hay otro con cara de desgraciado que vende folletos. Folletos de cualquier cosa, ¿eh? Antes eran informativos, del dengue o qué sé yo. Ahora de una veterinaria, igual. Y cuando se lo devolvés (ya sea con una moneda o no), te insiste en que te lo quedes. Lo mismo que el de los poemas.

El otro que me llamó la atención hace poco fue uno que arrancó diciendo: “yo a ustedes los admiro”, y siguió con un discurso que seguro mencionaba la pasta base.

Y después están los discursos tradicionales. Alguien lo creó, se fue propagando y cambiando cual teléfono descompuesto. Entonces enchufan “tal marca dice y hace presente” (¿¿qué significa “hace presente”??), o “con el permiso del señor guarda” cuando hay conductor cobrador.

Hoy: “con el permiso del señor conductor pueden estar llevando las pastillas a $10” ¡Gracias, señor conductor! ¿Me deja comprar?

Y la mejor: “Y disculpen la molestia muy pero muy causada”

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  1. Mirá que sos guacha, cuando querés! Y muy graciosa también 🙂

    Personalmente, siempre me hacen sentir violento, los vendedores en los bondis.
    Porque uno empieza contestándoles que no, que muchas gracias, pero los tipos dale que te pego, hasta que al final optás por hacerte el boludo, mirando por la ventana, música al recontra mango. Indiferencia total. La indiferencia puede ser una defensa? Es muy fea, en todo caso.

    • no, pero viste que hay unos que no respetan tu indiferencia? Hablo de los artistas, los que suben a actuar. Algunos si mirás por la ventana te acusan, te mencionan, te dicen que igual no estás eximido de poner plata… O te involucran en su actuación, te usan de interlocutor… Ah, para los tímidos no hay mucho lugar.

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