De turismo, limpieza y cuentos

Estándar

Amigos, amigas, les pregunto:

¿para qué es esta semana si no para 1) salir de Montevideo 2) hacer limpieza profunda de tu casa en Montevideo?

Esta vez me tocó quedarme, y ya he lavado pisos y pasado aspiradora (me consta que debería hacerlo más seguido, no solo en turismo)

¡PERO!

también he limpiado cajones (uno, para ser más precisa), y he tirado cosas que todavía conservaba en lo de mis padres.

Lo que me convoca a este post, sin embargo, son mis cuentitos.

Resulta que a mí me gusta escribir, y prácticamente toda la vida quise escribir cuentos e incluso novelas. Pero no le encuentro la vuelta, che. Soy mala, ¿eh?

Cuestión que otro defecto mío (se podría decir profesional si no fuera porque viene de antes de mi carrera bibliotecológica) es que pedazo de papel en que escribo tres sangochadas, pedazo de papel que guardo para la posteridad.

¡Pero ya no más! Estoy pasando por una etapa destructora. Sin piedad, he roto decenas de intentos patéticos de cuentos. Algunos eran plagios aberrantes, otros, delirios pomposos.  Estoy dejando sólo los que (arbitrariamente) me caen simpáticos, a los que le veo algo de potencial, o los que me traen recuerdos remotos.

Claro que uno revisa mi basura ahora y saca un perfil psicológico muy detallado de todas las etapas de mi vida, juajua.

Selección de cuentos para lectores de Qviaje (?)

Cuento n.1

(año: desconocido, pero la letra muestra que era muuy chica)

El cuento de la casa extraña.

Un día vino una niña por un lado y por el otro un niño y vieron una cosa extraña y se acercaron y vieron una señora y un señor y le preguntaron quiénes eran ellos y ellos les respondieron: Somos los que hacemos que haga frío. Fin. Magdalena

(le saqué las faltas de ortografía, pero decía “estraña”, “bino”, “bieron”, “asercaron”, “aga”.)

Cuento n.2

(año: 2002. El primer párrafo es tomado de otro cuento existente, probablemente el de La princesa y el guisante)

Sin título

Había una vez un príncipe que quería desposar una princesa, pero una princesa de verdad. Recorrió entonces el mundo para encontrar una, y, por cierto, las princesas no faltaban; pero nunca tenía la seguridad de si eran princesas verdaderas; siempre algo en ellas le parecía sospechoso. En consecuencia, volvió muy afligido al no poder encontrar lo que deseaba.

[Aquí empieza la parte que escribí yo] Al llegar a su palacio, una alegre voz lo sorprendió diciendo: “¡Qué suerte que volviste!”. El príncipe miró para todos lados y vio a una muchacha que lo saludaba desde la puerta. “Te he estado esperando todo este tiempo porque te extraño”. El príncipe no se animó a decirle que había estado buscando novia, pero a la vez pensó: “¿Cómo no me di cuenta de lo hermosa que es Marilisa? Además se ha alegrado mucho al verme de regreso, parece que me extrañó en serio” e inmediatamente después, sin siquera saludarla le preguntó: “Marilisa, ¿eres tú una princesa de verdad?” A lo que ésta respondió. “No. Soy una simple ciudadana de este mundo”. El príncipe se decepcionó, porque en verdad le gustaba Marilisa. Pero parece que se le había metido en la cabeza que su esposa debía ser una verdadera princesa. Marilisa no podía ocultar su alegría y corrió a abrazarlo aunque el príncipe no le hubiera dado la bolilla que quería. Un abrazo fuerte y lindo, que no dejó de conmover al príncipe: “Marilisa; aunque no seas princesa, para mí eres una. ¿Quieres casarte conmigo?” La muchacha aceptó, se casaron, y al príncipe se le sacaron todas esas ideas tontas de nobleza pura.

Moraleja:

  1. Lo más valioso a veces está tan cerca que no lo vemos
  2. Para el amor no existen fronteras, ni de sangre, clase, etc.
  3. Insistí aunque parezca que no va a dar resultados: ¡quién sabe!
  4. No existen princesas verdaderas, así que cásate con cualquieras

Para pensar:

  • ¿Habrá visto el príncipe, en su viaje por el mundo, otras cosas además de princesas?
  • ¿De dónde conocía el príncipe a Marilisa?
  • ¿Estaría el príncipe enamorado, o solo cansado de buscar pareja, o le gustaba la belleza física de Marilisa? ¿No sería que las princesas de todo el mundo lo habían rechazado, entonces se prende de cualquiera que demuestre quererlo?
  • ¿No escondería Marilisa una especie de rencor o envida hacia las princesas al decir que es una “simple ciudadana de este mundo”?
  • ¿Qué es lo que hace a una verdadera princesa? ¿Qué significaba eso para el príncipe?
  • ¿Fueron felices para siempre?
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