varios

Estándar

He estado de especial buen humor estos dos últimos días. No, no hay motivo! Simplemente estoy disfrutando.

Hoy lavé los pisos. No sé a quién quiero engañar, si yo no sé limpiar, sólo hago como que. Basándome en lo que escucho y lo que he visto. Me da tanta pereza correr todas las cosas… tengo que estar motivada y con fuerza de voluntad.

Siempre me pasó de tener intenciones de estudiar a lo largo del curso y no sólo para el examen o parcial, pero de no poder concretarlo nunca. Termino el último día leyendo todo, y después de la prueba no vuelvo a tocar el tema. Bueno, el otro día mi mamá y mi tía se auto invitaron a merendar a casa, lo cual está bien porque si es por mí nadie conoce mi hogar. Llegué de trabajar a las 15, y tuve la hora y media más frenética del 2010, ordenando, limpiando, barriendo y haciendo escones. La diferencia con los exámenes no fue que no hubiera quien evaluase (porque miraron detenidamente el estado de la cuestión), sino que realmente me sentí motivada, y seguí trabajando después de ese día en mantener todo más o menos bien. No, no creo que haya moraleja.

Cuestión es que estoy pasando lindos momentos en el trabajo, haciendo cartelitos y varias cosas interesantes, y que estoy mirando en el 5 la primer temporada de Robin Hood, y New Tricks, y que empecé una lista de programas de mierda que pasa el 10: Cristina, Cristina de noche, Videos increíbles, Shock TV y Secretos Verdaderos. Todavía no sé si me sacaron a Aída o no.

También empecé un listado de frases que sólo se escuchan en telenovelas (mi fuente de inspiración es Consentidos, una mezcla de Chiquititas y Rebelde Way para nada innovador que se me ha dado por mirar):

“Vos no sabés de lo que soy capaz”, “Me las vas a pagar”, “Lo hice por amor”

Ah! Y B. que me dice “me encanta cuando te ponés a cocinar cosas”! Galletitas, postres royal de dos sabores, en fin (JA)

Tá, y leí este libro que se llama Daddy-Long-Legs, porque lo había leído de chica como Papaíto Piernas Largas porque lo había leído mi madre, y era una huérfana que le escribía cartas a su benefactor (que le pagaba la universidad) y se terminaba enamorando de él, pero en persona, o sea, no sabía que era el de las cartas!!! El libro se compone, menos la introducción, de cartas sin respuesta. Y tiene una suerte de continuación en Dear Enemy, en el cual una amiga de la protagonista anterior es directora del orfanato de la idem, y cuenta todas sus peripecias con los 113 niños, y el doctor del que no se enamora hasta el final pero ya te lo dice la contratapa. Cómo explicar que son libros simplotes nomás pero que me los leí al toque y me enganchaban? Hay algo mal, debe haber un prejuicio molestándome por alguna parte! =P Lo que tienen los dos es que, al basarse en cartas, se pierde todo el romanticismo del descenlace porque no estás ahí cuando sucede, sino que te enterás en una misiva a posteriori, de una persona que omite detalles porque la otra persona también los vivió. (El final más romántico me sigue pareciendo el de el tercer libro de Princess Diaries! je)

Y resulta que fui al baño entre medio, y ahora no sé qué más quería decirle a este pequeño mundo. Me voy a gimnasia!

Ya sé, era el link a fotos de manicomios abandonados!

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