yipi

Estándar

Hacía días que no me sentaba a la computadora. Es increíble, con lo poco que tengo que hacer este año (sobre todo ahora), la cantidad de tiempo que le dedico al Señor Internet básicamente, y que lo tomo como obligación. Si hay algo de lo que no me puedo quejar en este momento es de no tener tiempo y estar agobiada con las tareas.

Llego a casa y almuerzo leyendo. Después de terminar de comer, me quedo leyendo una horita más, hasta terminar el libro. De tarde, cocino galletitas mirando una de las películas que me prestó Ricardo. Pruebo de hacer caramelitos de vuelta, y esta vez me quedan bien de bien, pero no logro entender cómo me cuesta tanto cortarlos y sacarlos de la asadera. Ordeno el escritorio. Tiro papeles, limpio el polvo, acumulo todas las cosas de Berni en una pila que nunca va a revisar.

El jueves pasado me recibí de licenciada en bibliotecología. Como varias veces en mi vida me encuentro no sintiendo alivio o asombro o felicidad de que todo haya terminado. Es decir, siento todo eso, pero como de lejos, cuando lo pienso en abstracto. Que ya no tengo esa piedra pendiente, que ya no puedo decir que mi profesión es estudiante, aunque siga siéndolo. Lo sorprendente es haber estado de aqué lado, porque lo normal es estar acá, en el presente. Uno va caminando por distintos terrenos, pero no se cortan abruptamente.

Hacía casi dos años que estábamos con el proyecto. Tuvimos que cambiar de tema, pero la forma quedó más o menos igual. Pasaron períodos largos sin que hiciéramos nada. Costaba ponerse! No sé qué era lo que me hacía sentir rechazo. Y sin embargo, una vez que me ponía a trabajar, no era que sufriera tanto, o sí? No sé cómo pasó, pero un día, la respuesta de la tutora fue de cambiar unos detalles. Con mi compañera dijimos: “entonces lo importante ya está?”. Y sí, estaba. Cuando quisimos acordar estábamos entregando. Y dos semanas después, un muy buen resultado. Realmente merecíamos esa nota? Estoy orgullosa de mi trabajo como lo estuvo el tribunal? Debe ser otro de mis temas de inseguridad.

Y ahora me encuentro organizando reuniones con amigos y familia. Es como cumplir años dos veces en el año. No soy buena organizando. Me preocupo por la gente que pertenece a lados distintos, que me conoce de diferentes lugares. Pero supongo que no me estoy estresando como otras veces.

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