Roald Dahl

Estándar

Lo conocerán de Matilda y Carlitos y la fábrica de chocolate. Es el autor. Pero en el mundo anglosajón es más conocido. Escribió bastantes libros para niños, de los cuales yo leí los mencionados arriba más Las brujas (hay película) y vi un cacho de la película James y el durazno gigante. (El de Matilda me gustó, el de Charlie me volvió loca cuando gurisa, pero después no me pareció tan bueno…)

Me acerqué más a este autor cuando leí su biografía, “Roald Dahl and his chocolate factory”, de una serie que encara los temas con un poco de humor y dibujitos. La serie de biografías se llama “Death Famous”, y hay series también de historia – Horrible Histories -, geografía – Horrible Geography -, matemáticas – Murderous Maths – y ciencia – Horrible Science. Hay chiquilines en el colegio que sólo sacan de esos libros; incluso hicieron listas y los van rastreando.

En fin, en este libro me enteré que el tipo no empezó su vida laboral con ninguna idea de escribir. Consiguió un trabajo en la Shell para poder viajar a África, donde estuvo trabajando en un ambiente totalmente exótico para él, hasta que empezó la segunda guerra mundial, y se entrenó como piloto. Después de mucho tiempo de entrenamiento, y cuando lo asignaron a un escuadrón, tuvo un accidente brutal que lo llevó a varios meses de hospital… sin haber entrado en contacto con la guerra. Después sí, estuvo en Grecia, y después de la derrota de los aliados en la batalla de Atenas, se volvió para la casa (en Inglaterra). Estuvo en Estados Unidos codeándose con la alta sociedad, y ahí conoció a Patricia Neal, actriz de Hollywood – ganadora de un Oscar – con la que se casó y tuvo varios hijos. Una niña se les murió a los 7 años. Después de bastantes años, se divorciaron porque él la engañó con otra, 25 años menor que él.

Empezó a escribir historias de guerra para adultos, que vendía a distintas revistas. Se hizo famoso de entrada, pero no le fue bien con su primera novela (y creo que tampoco con la segunda para adultos). Cuando se le acabaron las ideas, recurrió a los cuentos que les inventaba a los hijos, y le fue muy bien. También escribió guiones para cine y participó en la adaptación de sus propios libros.

Dahl murió en 1990, a los 74 años.

Ahora agarré un libro de cuentos para adultos, que se llama The Automatic Grammatizator and Other Stories. El primer cuento (el del título) ironiza respecto a la profesión de escritor, y lo encontré muy inteligente (se inventa una máquina que escribe cuentos y novelas automáticamente). Después hay un cuento divertido que estoy segura que lo leí o escuché en otra parte, y que el mismo narrador dice que lo escuchó en los bares: el de una mujer que engaña a su marido por años, y cuando el amante le regala un tapado de piel, tiene que ingeniárselas para quedárselo sin que el esposo sospeche… También está el del hombre que apuesta su auto contra el dedo meñique de un muchacho, a que éste no puede prender diez veces seguidas su encendedor…

En definitiva, estoy disfrutando sumamente esta colección de cuentos. La recomiendo!

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