El Fin De Semana

Estándar

Querido diario:

El fin de semana fue muy intenso comparado con lo que son generalmente mis fines de semana. Salimos el sábado de mañana, llegamos hasta Paysandú, y el domingo de tarde ya estaba de vuelta en Montevideo, media hora antes de que terminara el plazo para votar. O sea, yo los sábados duermo hasta mediodía, me levanto, pongo ropa a lavar, voy a la feria, preparo el almuerzo, con Berni miramos Extreme Makeover y nos vamos a Valdense. Esta vez me fui el viernes de noche, porque por suerte no tuve clase, y nos despertamos a las 6 am el sábado para salir. A LAS SEIS DE LA MAÑANA!!!  (es el horario en que me despierto TODOS los días…). Salimos en dos vehículos y nos juntamos con dos más en el camino. Pasé por varios estados: de somnolencia, de aburrimiento, de entumecimiento (por viajar en una media cabina!), de bronca, de maravillamiento, de euforia, de asombro, de adrenalina, de emoción, de tristeza, de relajación…

Resumiendo, estuvimos en un campo ENORME y sin ningún provecho. Un paisaje tipo savana africana mezclada con montes nativos,  hormigueros gigantes y ganado vacuno. Un casco de estancia precioso, después la nada, y un establecimiento isleño de tres o cuatro personas. Cruzamos la isla por un puentecito colgante que ay mamita. Cuando ya había arrancado y no había marcha atrás, Berni me dice: “no te fíes mucho de los alambres; más bien hacé equilibrio” (lo quéee??) Parecía que me iba a ir a la miércoles, pero lo pasé (ida y vuelta; la otra opción era una canoa, pero Viviana casi se cae al agua cuando se fue a bajar – hacía tiempo que no me reía tanto, quedó con la espalda tocando el agua pero no se cayó). Muy loco la urraca que nos seguía de rama en rama y se dejaba acariciar! Parece que los tipos la cuidaron desde que era huevo (jaja, “era huevo”). Después tuvimos que caer en la realidad del viaje, el verdadero motivo, la persona que jamás se hubiera imaginado que íbamos a estar todos nosotros ahí, en ese lugar donde a él le gustaba estar. Es muy raro pensar que si no hubiera pasado lo que pasó, nosotros no hubiéramos ido. Estaría bueno creer que se estaba cagando de la risa de nosotros cruzando el arroyo, y mirando a los chiquilines disfrutar, y disfrutando del viaje también.

Nos volvimos, comiendo mandarinas sacadas directo de un árbol. Nos separamos de algunos, y seguimos 9 hacia Paysandú. En una chacra preciosa almorzamos y descubrimos sopas de letras, la tele y discos de pasta (Los Iracundos, Abba y no sé quién más). De tarde arrancamos para las termas de Guaviyú, a bañarnos en la piscina cerrada. Oh-por-dios-qué-placer. Me trajo recuerdos tan lejanos como Solanas con mis primos. También podrían haber sido mis experiencias en otras termas con mi propia familia, hace tantos años. O el club. Pero no. Estuvo lindo, terminé un poco asqueada de agua, pero ta. De noche comimos y me fui a acostar cuando pude. Dormimos seis en la habitación pero ni me enteré.

El domingo salimos a eso de las 9, paseando un poco por la ciudad de Paysandú, donde Patricia recordó su infancia y nos mostró su casa. Después fue sólo viaje, viaje, viaje. Hasta Valdense. De tarde en ómnibus a Montevideo.

Lo que yo diría es que fue un viaje amplio. Pero en el sentido de que me abrió un poco bastante la mente. Quizás fue por tener mucho tiempo de ruta para pensar, o por novedades que me fueron comentadas, o por conversaciones. Podría ser el punto de inflexión en mi vida del que hablarían mis biografías. Nah, no.

Temas sobre los que estuve soñando:

Tema 1: la posibilidad no muy lejana (pero aún en condicional) de vivir sóla con B.

Tema 2: la posibilidad de hacer más viajes por el interior del país. Hay lugares lindos para recorrer. No es tan lejos. Es lindo viajar, y no tiene por qué ser sólo el exterior. Estar en distintas ciudades y pueblos, cambiar un poco la rutina. También la de hacer otros viajes con la flia de B, incluso fuera del país.

Tema 3: tener una casa propia. Una casa propia, para poder hacerle lo que quieras. Para que sea tuya, para pintarle las paredes y y y y…

Tema 4: la posibilidad de hacer otra carrera. Podría ser cualquier cosa! (o no??) Esto me lo planteó Estela cuando le dije que no me estaba gustando lo que estoy haciendo. Ella me dijo que no me puedo quedar sólo con bibliotecología. Y el mundo es tan amplio, por qué me tengo que quedar con lo que elegí a los 18 años?

También hablamos mucho de lo que hacían E y P, muchas cosas locas, una vida mucho más intensa que la de uno, y a veces dan ganas de ser más así…

Y bueno, ya pasó, ahora no sé si se me van a pasar las ideas nuevas, sólo sé que sigo incrementando mi bagaje, que todo pasa y todo queda pero lo nuestro es andar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.

Creo que hoy sería el cumpleaños de mi abuela Renée. Se la extraña, che.

Hasta la próxima,

Magui

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  1. q lindo todo lo q escribís, magui.. 🙂

    Bueno, m acopañás a empezar una carrera nueva entonces.. jaja.

    Hblamos, besos!

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