Camino Inka y Machu Picchu 3 (y 4)

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Tercer Día

Nuevamente nos despertaron a las 5 am. Estaba oscuro todavía, pero en seguida salió el sol. Iba a ser un día espectacular. Se veían las montañas y un pico nevado. En el campamento nos llenaron las cantimploras con agua hervida, porque ya no había otro lugar donde comprar. Fuimos saliendo en grupos, porque había varias ruinas incas donde parar y recibir explicaciones de los guías. La primera fue Runkurakay, una estación de chasquis o templo a la dualidad, o casa funeraria. Más adelante pasamos por otras ciudadelas, construcciones grandes, terrazas…. Ese día paramos para almorzar en el camino: los porteadores habían armado las carpas comedor para eso. Fue un día tranquilo, porque las subidas eran cortas, ja. Pasamos por un túnel, anduvimos por precicpicios, linda vegetacón, prácticamente no llovió. Me acuerdo que en cierto punto quedamos más sólos que el uno. Se veía ya el río Urubamba y la ciudad de Aguas Calientes (Machu Picchu pueblo): la vuelta a la civilización. Nos pasaba gente de otras excursiones. Berni se jodió la rodilla y empezó a andar más despacio. Yo, que todo el tiempo fui detrás de él, tenía que pararme a esperarlo. Finalmente llegamos a un cartel que decía Wiñay Wayna (el último campamento). Ahí esperaba uno de nuestros guías, quien nos dijo que nos quedaban 45 minutos de bajada… oh por dios. Llegamos al campamento a las 4pm, y agarramos la última carpa de la fila, allá lejos. La merienda y la cena fueron en un parador techado, donde hay venta de bebidas y snacks, música, baños (y ducha de agua caliente -paga-, que nosotros no usamos), sillas con respaldo… La cena era especial, porque era la última: hubo algo de pizza (para picar) y no me acuerdo qué más. Nos reunimos todos afuera para agradecer especialmente a los porteadores, y entregarles un sobre con dinero que juntamos. Algunos se quedaron bailando un ratito, pero no mucho porque nos despertaban a las 4am para salir.

Cuarto Día. Machu Picchu

3:40 am nos empezaron a golpear la carpa. Insistentemente, a cada rato. Nos enfocaban con la linterna. Nos abrieron incluso la puerta. Pasa que los porteadores, salvo los que llevaban mochilas personales, no tenían por qué ir a Machu Picchu. De hecho no sé por dónde se iban, pero tenían que apurarse para agarrar un tren temprano, o algo. Era completamente de noche cuando nos pusimos a hacer cola frente al último control, después de haber desayunado, ido al baño, etc. Lo más lindo es que el control abría 5:30, cuando ya estaba amaneciendo, así que era imposible llegar a ver la salida del sol al Inti Punku, como decía el cronograma. No me acuerdo cuánto caminamos. Estaba lindo todo. No llovió. Hubo una subida completamente vertical. Cuando llegamos al Inti Punku, el primer lugar desde donde se ve Machu Picchu, unas nubes lo cubrían, pero igual se identificaba el Wayna Picchu (la montaña que se ve atrás en las postales), y el color de las piedras. De ahí segumos bajando. Nos empezamos a cruzar con gente que venía de Machu Picchu a la puerta del sol. Gente limpia y perfumada! Después empezamos a ver cada vez más ruinas, y llamas, hasta finalmente llegar a la típica postal. Ah, qué lindo! Cuando estuvimos todos los de la excursión, tuvimos que bajar hacia la entrada que usan los que llegan desde Aguas Calientes. Ahí dejamos las mochilas y bastones, incorporamos al grupo a los desertores, nos hicimos sellar los pasaportes con un sello muy bonito, compramos las papas fritas más caras de la historia (adentro no se puede comer) y fuimos a un baño con jabón y papel higiénico (lo más lindo es que tenías que pagar un sol para usar el baño, y ahí en la puerta agarrar el ph). Después nos dividimos en cuatro grupos para entrar. El nuestro era el grupo Juvenal. Yo al principio no entendía, pero resulta que es el nombre del guía! jaja.

Tuvimos cerca de dos horas de visita guiada. J. nos habló del descubrimiento de Machu Picchu. Vivían dos familias abajo de la montaña, y un niño paseando encontró las ruinas. Según él, se llamaba Pablito. El padre – supersticioso – no lo dejó entrar a la ciudad, pero sí utilizaron las terrazas para cultivo. Igual el gurí habría entrado pila de veces… quién no lo habría hecho? El tema es que el americano Hiram Bingham supuestamente llegó a Perú a estudiar la cultura inca, y de casualidad le llegó a los oídos el tema de la ciudad escondida. El tipo que lo llevó hasta lo de las familias apareció muerto unos días después. Y habría sido Pablito quien le mostró el lugar a Bingham en 1911, después de haber sido sobornado por éste. En los diarios sólo apareció el nombre del americano, quien se llevó 40.000 objetos encontrados a Estados Unidos, donde todavía están en la universidad de Yale (y el gobierno peruano y la Unesco están reclamando su devolución, pero no hay caso).

Machu Picchu habría sido ciudad de nobles, desconocida por la gente de Cuzco. Quien, del pueblo, llegaba a la ciudad, no volvía. Los constructores vivían abajo de la montaña, en casas de madera que no persistieron. No fue terminada: hay todavía grandes rocas que pensaban ser trabajadas. Cuando fue descubierta para el mundo, Machu Picchu estaba cubierta de vegetación, y los cuerpos de sus habitantes fueron encontrados semi enterrados. Eran casi todas mujeres, más algunos viejos y niños: todas personas que no iban a la guerra. La teoría a la que adhiere Juve es la del suicidio colectivo (auto suicidio, como decía él), porque les habría llegado la noticia de la invasión, destrozos, saqueos, violaciones que estaban cometiendo los españoles. Los caminos a Machu Picchu fueron cerrados por los que fueron a la guerra, y además los españoles no se animaron a meterse en la selva porque temían una emboscada.

Quizás hubiera dado para quedarse más tiempo. Pero terminada la charla empezó a llover, y veníamos con cansancio acumulado, mugre y hambre. Volvimos haciendo una vuelta más, ya sin explicaciones y con el boleto de tren en nuestra posesión. Era el mediodía. Nos tomamos un ómnibus hasta Aguas Calientes, donde almorzamos y vagamos hasta las 6 pm, hora en que iniciamos nuestro regreso, primero en tren y después en ómnibus hasta Cuzco.

Ah, yo creo que lo haría otra vez…

Véase además: Cuzco, Camino Primer Día, Segundo Día, Lima

Fotos en Flickr

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