Camino del Inka y Machu Picchu 2

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Segundo Día

El “despierto” era a las 5 am, pero nos golpearon la puerta de la carpa a las 5:20. Yo había dormido medio incómoda, pero ta. Desayunamos panqueques y pan con dulce (y té de coca), y arrancamos a las 7 am. Berni había dejado su mochila (la grande, la que llevaba los sobres de dormir) a manos (o espalda) de un porteador (por la módica suma de 70 soles), y había insistido en llevar la mía (mentira, no insistió, ni bien lo dijo se la entregué), por lo que yo llevaba sólo la cantimplora y la cámara de fotos. Llovió menos y por menos tiempo. La llevé bastante bien la primer parte de la subida, caminando despacio, sin dar pasos largos, y estaba contenta de que mis pulmones iban respondiendo, pero la verdad es que las subidas se alternaban con superficies horizontales que ayudaban mucho.

En cierto momento llegamos al último puesto de venta de agua y etcéteras, donde paramos para ir al baño, disfrutar del sol que en ese momento había salido, y comer algo (nos habían dado a todos un snack a la mañana: galletitas y una manzana). Es posible que esa parada larga me haya complicado porque perdí el calentamiento que había hecho. Pero además estábamos acercándonos cada vez más a los 4100 msnm, y estaba difícil seguir. Eran escalones. Me cansé mucho ese último tramo, tenía que parar a cada rato. Nos pasaban los porteadores y los volvíamos a pasar porque habían parado a descansar. Lo mismo con algunos de nuestros compñeros. Fue ahí que me dije que nunca más iba a hacer el camino ese. Llegué totalmente exhausta, haciendo un último esfuerzo por llegar al lugar donde los grupos se sacaban fotos victoriosos: el paso de la mujer muerta (qué lindo). Hacía frío, corría viento, y estábamos en medio de una nube porque no se veía nada.

Al ratito empezamos a descender para el otro lado. Eran todos escalones así de altos, una bajada casi eterna, pero que yo disfruté millones porque iba respirando perfecto. Ningún cansancio físico! Está bien, los muslos después me dolían, sobre todo el derecho, que sin darme cuenta usé más que el izquierdo para bajar. Fuimos re tranquis, completamente solos salvo cuando nos pasaba alguno. Llegamos al campamento a la 1pm. Ya había gente, pero estuvimos bastante bien, porque hubo otros que llegaron como cuatro horas más tarde. Almorzamos como a las 2 y pico, a las 5 era la merienda y a las 7 la cena. Me saltée la merienda a pesar de que es mi comida favorita, porque no daba. Ahí las carpas estaban en terrazas: había que bajar para ir a comer y subir para ir al baño (para éste, además, había que cruzar un puentecito; te la regalo de noche con la linterna sin pila que tenía yo). A la noche me enteré que había tres personas que se habían vuelto porque no podían seguir, e identifiqué a las únicas otras uruguayas de la excursión (ya me crucé con una de ellas en Montevideo, además que después las encontramos en Buenos Aires volviéndose con nosotros). Fue la noche más fría.


Véase además: Cuzco, Camino Primer Día, Tercer Día y MP, Lima

Fotos en Flickr

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