Yo estuve en Perú

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Estuve dos semanas de luna de miel, habiendo elegido Perú como destino y el camino inka hacia Machu Picchu como centro de todo. Llegamos a Lima el miércoles 14. Del aeropuerto al barrio de Miraflores tuvimos como media hora para apreciar lo lindo que manejan los limeños (y los peruanos en general), escuchando una radio que irónicamente se llama Felicidad (qué música deprimente!). Vimos la costa (uy, esto ya lo mencioné), y los barrancos de tierra y piedras que nunca caen porque en Lima no llueve. Nunca. Sólo llovizna, en invierno. Vimos los ómnibus, la mayoría chicos, combis, con tipos parados en la puerta gritando los destinos y llamándote para que subas. Más tarde tuvimos el dudoso placer de hacer uso de ese medio de transporte, que para en cualquier lugar de su recorrido, sin importar que no haya “paradero”, y que muchas veces no es legal. También observamos que en las esquinas escasean los semáforos: hay uno donde acá hay cuatro, entonces a veces la luz te queda de espaldas… En todo momento se sienten las bocinas. Incluso los taxistas la tocan para que te subas… En la calle se acercan a venderte y te insisten, aunque eso lo vimos con mayor fuerza en Cusco. Paseamos por Miraflores, barrio de clase alta donde se quedan los turistas y donde todo el mundo nos dijo que no había problema de quedarse hasta tarde (aunque no probamos mucho, igual). Descubrimos el shopping que está “colgado” de las rocas, con vista al mar: Larcomar. Ahí comimos el helado más rico, porque todas las demás heladerías tenían cuatro gustos y no encaraban mucho. En la plaza de ahí habían armado una exposición de 121 recipientes con 1.000.000 de tapitas de botella. Nosotros colaboramos con dos.:) Después estaba el óvalo Miraflores, lleno de restaurantes y casas de artesanías. Anduvimos sólo por la vuelta del hostal porque nos íbamos casi enseguida para Cusco. Ya íbamos a tener tiempo de recorrer Lima. Pero cuando volvimos, después de haber caminado hasta Machu Picchu, y recorrido bastante de Cusco, no nos copó mucho Lima. Comimos rico (aunque más caro).

Probamos el ceviche y lo devolvimos [ =P ].

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Estuvimos en el centro histórico, pero sin entrar ni a la iglesia

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(a ninguna iglesia entramos en el viaje); el museo arqueológico había sido desmontado para una exposición de Vargas Llosa, y el barrio chino no tenía mucho de chino; el mercado tenía su encanto, al cambio de guardia no le dimos ni bola, del museo de la inquisición nos fuimos rajando…

Fuimos a hacer playa a Punta Hermosa, al sur de Lima: el ómnibus nos dejó en la carretera, que es el medio del desierto. La poca vegetación la tienen que tener a riego artificial permanentemente. Es como triste. dsci0334La playa estaba bien, era chiquita y estaba llena de gente. Los heladeros recorrían treinta veces toda la arena en media hora, y te miraban feo si no comprabas (y no compramos). Anduvimos por el barrio Barranco, cerca de donde estábamos quedándonos. Era lindo, todo de colores con vista al mar, flores rosadas y tipos que te perseguían para que entraras a su restaurante (nos vieron venir y corrieron hacia nosotros, me dieron ganas de pegarles un boleo). También entramos al museo de la electricidad donde intenté prender una lamparita andando en bicicleta. No pude. dsci0425 Nos pasaron a buscar Gian y Renzo, quienes nos llevaron al Parque de Agua, que es increíble y enorme. El chorro más alto llega a los 80 metros; las demás fuentes bailan.

dsci0466 El jueves emprendimos el regreso, con un vuelo con película y asientos reclinables, hasta Buenos Aires. Nos esperaban, ahí. Empezamos con los cuentos y vimos las 467 fotos que teníamos en la cámara. El viernes volvimos a Tigre (nos encontramos con dos uruguayas de nuestra excursión a Machu Picchu) y en lancha a Carmelo, y en ómnibus a casita. Nos esperaron mis padres en Plaza Cuba. Fue muy loco volver a “nuestro” apartamento. Era todo novedoso, pero si uno se descuida ya empieza a ser normal… Que es lo que quería, en definitiva. Que todo fuera más normal, no tener que andar buscando cosas en mochilas, ni pagar porque te laven la ropa, ni desayunar jugo artificial, ni tener que pensar todo el tiempo para dónde hay que agarrar, y planificar el día siguiente… Ya sé, es re pelotudo. A mí me atacan las ganas de viajar, cada tanto, y cuando lo hago en cierto punto empiezo a extrañar… La casa, por suerte, estaba bastante limpia. Pero la heladera sigue vacía, y recién hace un rato terminé más o menos de ordenar. Son las tres treinta de la mañana. A eso de las 10 me pasan a buscar para ir al aeropuerto a recibir a mi tía y mi primo de Italia. Por qué vienen? Por mi casamiento, en menos de 15 días!! Qué locura. Ni siquiera sé qué me voy a poner. Y qué es lo que se dice en el civil? “sí”? “acepto”? “sí, quiero”????

Y el lunes empiezo a trabajar, ocho horas. buuu.

(Los cuentos de Cusco y camino del Inka para otro post!!)

Véase además: Cusco, Camino Primer día, Segundo Día, Tercer día y MP

Fotos en Flickr

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Un comentario »

  1. vos por las dudas contestá ambas cosas magui, porque no creo que en ese momento estés realmente atendiendo a la pregunta del juez!! Debe haber sido un viaje genial!! QUÉ LINDO!! Te debe estar costando volver a organizar todo, pero un poco de desorden, si es así, vale la pena…

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