
(Leti)
Publicado por qviaje en Octubre 11, 2009

(Leti)
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Publicado por qviaje en Septiembre 30, 2009
Que nunca es tarde para aprender cosas nuevas. Que nunca sabés cuándo te van a servir. Que la libertad está en nuestras cabezas, y el conocimiento nos ayuda a ser libres.
Estaba alegremente sorprendido por los aplausos.
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Publicado por qviaje en Agosto 10, 2009
“25) Martedí 10. 2:16 pm. Galleria degli Uffizi. Tiempo aproximado de cola externa: 120-150 minutos. Interna: 10 min. Fede está en la fila, ahora me tocó a mí sentarme. Estamos desde hace como 40 minutos, creo. Hace caloor.”

Galleria degli Uffizi (por fuera)
Llegamos a Florencia desde Roma, con Victoria, la amiga de mi hermano que hacía un tiempo que estaba viviendo allá, cerca de una ciudad chiquita llamada Incisa. De esas ciudades que no hubiéramos visitado si no hubiera sido por eso. Teníamos pensado ir directo a su casa, pero le erramos y nos tomamos un tren que iba directo a Firenze, así que ya de paso hicimos una primera recorrida. Es una ciudad mucho más chica que Roma, y se puede hacer toda caminando (o casi), pero yo venía muerta de la capital (estado físico lamentable), y en esa primera visita andaba con la mochila a cuestas, que entre otras cosas, llevaba dulce de leche y yerba para la familia de Vicky, así que las primeras vueltas por la ciudad las hice de malhumor. =P La casa de Vicky y la flia estaba subiendo unas colinas llenas de olivos, por lo que recuerdo. No tenemos registro fotográfico de ese lindo lugar (mencioné que usábamos cámara “de carne y hueso”?). Fede y Vicky organizaron itinerarios y decidieron esa primera noche qué es lo que íbamos a hacer. Yo dejé que ellos actuaran (qué desidia, por dios!).
Algunas cosas que vimos fueron el David original, en la Accademia, más muchas pinturas religiosas y esculturas sin terminar, que son fantásticas porque se ve a la figura intentando salir de la piedra…
En la Plaza de la Signoria, por dónde anduvimos bastante, y está lleno de esculturas, fuentes, etc, se encuentra una copia de el David, y hay otra sobre un cerro (Piazzale Michelangelo, subimos hasta ahí para tener una hermosa vista de la ciudad). La tercera copia que conozco está en la explanada de la Intendencia de Montevideo.
De la Plaza della Signoria se sale a la callecita de la Galleria degli Uffizi, que desemboca en el Arno (el río que pasa por la ciudad). Ahí nomás está el Ponte Vecchio, en el que hay puesto tras puesto de joyas. Otra zona muy linda es la de la iglesia Santa Maria del Fiore, con su Baptisterio y el campanario. Está llenito por todos lados de vendedores que rajan ni bien viene la policía, o sea, a cada rato. Con una rapidez increible levantan todas las pinturas, o las chucherías que estén vendiendo. Por lo que leo en mi diario de viaje, alternamos museos con Mc Donald’s (porque aparentemente teníamos 2×1 que andá a saber de dónde habíamos sacado). La última mañana (pasamos 4 noches en Incisa, pero dos días estuvimos sin ir a Firenze porque fuimos a otros lados) Fede subió a la cúpula de la iglesia, y yo me quedé abajo con Victoria comprando regalitos. Una idiotez imperdonable que tuve la suerte de redimir dos años después (ja, qué hdp, no pa cualquiera!).
De ahí nos volvimos para Torino… quizás debería hacer una crónica más ordenada, ahora que se me acaban las posibilidades de hacer paralelismo con la fecha actual


Se ve el Baptisterio (izq.), el campanario (der.), y la cúpula de la iglesia (fondo)

Todo en restauración. A la der. la Galleria degli Uffizi. Al fondo Palazzo Vecchio y la Iglesia Santa Maria del Fiore

Iglesia de Santa Croce. No pudimos entrar. Están enterrados Galileo y Machiavelli.

El río Arno y el Ponte Vecchio desde otro puente cuyo nombre desconozco
Después cuento, pero ahora quería subir las fotos.
[Actualicé la información, pero estoy totalmente descontenta con las fotos, no sé cómo arreglarlas! grr]
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Publicado por qviaje en Agosto 4, 2009
“15) Mercoledí 4 Agosto. Puse el telefonino 4:45 am. Estaba Mabel despierta para ver si nos levantábamos. 5:25 salimos Fede y yo caminando a la estación. El tren mucho más cómodo no era, y la mochila de Fede no entró arriba. Aparte nuestros asientos estaban ocupados, y después les tuvimos que pedir que nos dejaran. ¡Llegamos a Roma! Como a las 12. Ahora son las 2pm, y ya podemos dejar en nuestros cuartos del Ostello Foro Italico las mochilas que pesan tanto. ¡Y a recorrer!”
Eso lo escribí a la joven edad de 18 años, cuando en 2005 nos mandamos con mi hermano un mes a Italia. ¡Ah! ¡Qué hermosura! Hubiera empezado por el principio, pero quería que coincidiera con el día de hoy. Significativo como poca cosa, llegar a Roma.
Recién me puse a buscar sobre el hostal ese en el que nos quedamos. ¡No encontré más que críticas!

Es ese masacote. Queda cerca del estadio. Me acuerdo que nos costó llegar; del centro teníamos que tomarnos el subte y después un ómnibus. Lo lindo es que de noche no hay subte, y que no podías entrar al hostal después de medianoche, así que nos teníamos que patear todo, y apurados. Los cuartos de los hombres y los de las mujeres eran en pisos separados. Fede y yo llevábamos un solo shampoo entre los dos, así que nos teníamos que encontrar en el hall para pasárnoslo, jaj. Me acuerdo de acostarme con el pelo mojado y la luz prendida, dejar mis cosas en un locker enorme para el cual no tenía candado, y de una gurisa que el último día no dejó de mirarme mientras yo juntaba mis cosas, pero jamás me dirigió la palabra y creo que no interactué con nadie de por ahí.

Escalinata de Trinitá dei Monti. Nótese la fachada de la iglesia cubierta con su misma imagen para restauración
El desayuno, según mis registros, contaba con “un pan (con dulce de durazno), un vaso de jugo de naranja y uno de chocolate”. Victoria, una amiga que vive en Italia y se nos unió en esos días romanos, me compró una medialuna la última mañana
, porque también vendían otras cosas. Fue en este hostal que se nos unió un argentino llamado Guillermo, que andaba de vacaciones europeas en solitario. Con él hicimos la visita al Vaticano.

El Vaticano desde Castel Sant'Angelo
Hubo un día y medio que estuvimos sólos con Fede. Nos compramos un libro, comimos en McDonald’s (lo más barato), rellenamos nuestras botellas de agua en distintas fuentes, y recorrimos las calles importantes, la Plaza España, la Fontana di Trevi, la plaza Navona, el Panteón. Estaba todo lleno de turistas. La plaza Navona, de noche, muy concurrida, con artistas con su pintura, etc.
Hicimos un primer intento de ir al Vaticano, pero andábamos de short y musculosa, y así no te dejan entrar. Estuvimos en el Castel Sant’Angelo, por el Teatro di Marcello… Todas cosas que aparecían en el mapa de mi abuelo, marcadas por él, y recomendaciones de mi profesor de italiano, que un día me invitó a su casa para organizarme recorridos.

Bocca della Veritá.
Creo que la única cola que hicimos (llena de japoneses) fue para posar con la Bocca della Veritá. Supo haber versiones de esta boca en Montevideo, en algún shopping. Cuenta la leyenda que si metés la mano en la boca, y decís una mentira, ésta se cierra. Cuenta mi guía que simplemente supo ser tapa de cloaca. Cuestión es que yo me morí de vergüenza posando.

Termas de Caracalla. Imagen tomada de wikipedia
Vimos el Circo Máximo y entramos a las termas de Caracalla (que según tengo entendido se vieron afectadas por el terremoto de este año), pero ahí no teníamos más rollo de fotos (¡rollo de fotos!), así que eso no está registrado, y según mi queridísimo hermano, la culpa es mía.
Una cosa cómica fue que compramos juntas la entrada para el Palatino y el Coliseo. Visitamos lo primero, re tranqui porque es un área abierta, ni había gente. Hicimos toda la recorrida del Foro, y después nos mandamos al Coliseo. Había harta cola… ¡pero era para sacar entradas! Así que le pasamos por al lado y nos metimos. No recuerdo haber estado mucho rato ahí. Todo el mundo andaba con las guías de audio, nosotros con el librito.

Arco de Settimio Severo

Templo di Antonino y Faustina
Lo más lindo de todo esto es que me siento una ignorante, porque recién ahora se me da por buscar qué era esto o lo otro, y cuando fui sólo tenía vagas ideas seguramente erróneas.
Voy a seguir escribiendo sobre mis percepciones infantiloides, pero en otra oportunidad, ya que este cuerpito se va a hacer gimnasia (qué pedorra la última frase).
[después de editar: bueno, más o menos quedaron las fotos]
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Publicado por qviaje en Agosto 4, 2009
Familias jugando, familias pidiendo, un niño que o la campera de un colegio o robó la xo, estudiantes y jubilados. Esa mujer tiene el pantalón muy ajustado, aquél está muy abrigado, a esa se le está por romper la mochila. Un muchacho se ríe de lo que le dicen los auriculares. El verdulero está aburrido, la misma mujer en la puerta fumando. Es la hora de descanso para los obreros. Ese nene llora, a la otra la llevan a caballito. Un tipo duerme entre sus cajas. En la parada hay nueve personas para subir. Está soleado o hay nubes, algo así. Y de repente el ómnibus se queda. No nos damos cuenta en seguida, sólo que de a poco nos vamos avivando que hace mucho rato que está parado. Por primera vez nos empezamos a buscar entre nosotros. Queremos compartir información, asegurarnos de que todo va a estar bien, que voy a poder seguir viajando en mi asiento junto a la ventanilla. Desde la jefatura del coche no hay señales. El portavoz faltó sin aviso. Pero se ve que unas señoras le han preguntado al conductor. Ellas saben, pero nosotros no. Finalmente se abre la puerta trasera. Unas dudas más, y de a poco empezamos a vaciar el ómnibus. Ya no somos los mismos que éramos, hace siglos, cuando subimos, cada uno por su lado, con sus destinos diferentes. Todos bajamos en el mismo lugar y esperamos el nuevo coche, como si nos fuéramos de excursión. Un señor empieza: “vamos a formar una ronda, y decirnos nuestros nombres”. Decido irme caminando.
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Publicado por qviaje en Julio 31, 2009
Y así, como quien no quiere la cosa, estamos a viernes.
No voy a ir a clase.
me acabo de comer un alfajor
este fin de semana me quedo en casa
encontré el blog de una nena india de 10 años, que lo empezó a los 7 (le posteaba su papá)
en el 5 terminó un reality de gente viviendo como en el 1900
toy leyendo Pollyana (aparentemente, un clásico)
Bondades Diarias
Levantarse con los tiempos perfectos, tener cosas interesantes para desayunar y agarrar el ómnibus en el minuto exacto porque definitivamente le agarraste el horario.
Conseguir asiento en seguida, contra ventanilla, y que venga con las luces buenas prendidas, como para leer.
Entenderse bien con la gente, tener tiempo para comer, tener iniciativa y ganas de ejecutar acciones
Agarrar el ómnibus más temprano a la vuelta
Bueno, tá, me aburrí. No sé qué quería poner hoy. Tengo problemas con las fotos de Italia porque todavía están muy pesadas para mandármelas por mail. Qué atraso, vo. Pensar que a mí naturalmente me sale decir “bo”, pero la profesora de español del año pasado dijo que era de “vos”. Debe ser la única cosa que me quedó de esa materia. A partir de la semana que viene empiezo con unos horarios apestosos en la facultad. Para hacer dos materias me tengo que quedar como cuatro horas en facultad, con puente de dos horas, y seguramente cagándome de frío. Gracias a dios es viernes. Los viernes son como una puerta abierta, son el inicio de unas vacaciones de dos días. Son noches de pizza. Me gusta ir a lo de mis padres. Se siente como en casa. Yo quiero una casa que parezca menos gris. Estufa a leña aunque sería inútil porque no sé si la sé prender. Me gusta cocinar en horno. Me gusta el invierno porque no hay que depilarse tanto (no me importa lo que diga la columna de fashion y demodé de El País), porque se puede prender el horno sin morirte, porque te podés acurrucar, porque comés chocolate sin culpa, porque te hace disfrutar más el verano.
Quiero ser mejor persona, pero a veces me olvido. Quiero estar de mejor humor más seguido. Quiero recibirme. Quiero pintar paredes. Un día escribir un libro. Quiero traducir libros. 
Tengo dudas, de si seré buena madre, de si terminaré esta segunda carrera, si me estoy conviertiendo en ua vieja gruñona, si ya es demasiado tarde para que algunas cosas cambien, si en algún momento estudiaré otros idimas. Hasta cuándo viviré? Mi nombre será conocido? Me voy a aburrir de este blog? Aprenderé mejores maneras de hacer una revista? Nos comprarán impresora a color y aire acondicionado? Me aumentarán el sueldo cuando me reciba? No estaré anulando parte de mi aprendizaje? Seguiré en este trabajo hasta que Paloma, Florencia, Martín, Juan, Iván, Josefina pasen al liceo? Aprenderé a cocinar guiso de lentejas? Llevaré postre hoy a lo de mis padres? Cuándo haremos otro viaje al exterior? Superaré mi miedo a manejar? ganará el Pepe las elecciones? se dejará de hablar de gripe a de una vez? a qué hora pasarán Robin Hood? lavaré los pisos este fin de semana?
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Publicado por qviaje en Julio 27, 2009
En primer lugar, sépase que mi primer apellido es muy italiano. Mis tátarabuelos vinieron de Génova. El segundo no parece, pero es italiano también, solo que de los valles valdenses, que quedan en la frontera con Francia, un pueblo que estuvo aislado pr mucho tiempo porque eran perseguidos por ir contra la corriente “oficial”.
Pero en definitiva mis orígenes nunca me afectaron fundamentalmente. Ya sé que TODO incide, pero el tema es que nunca se me recalcó mi “italianidad”, y aún así, esa parte de la familia la tengo mucho más presente que la veta suiza o alemana de un apellido que tengo por ahí perdido. Recuerdo la frase “chi non mangia mangió”, y ya después a mi padre diciendo “Buon giorno, principessa!” y “abbiamo vinto!” (de “La vida es bella”).
Mi relación con Italia se dio, primero (sin contar lo que acabo de intentar explicar), por una hermana de mi madre que se fue para allá a los 20 años a visitar a una tía, y por esas cosas de la vida y la muerte, volvió recién unos diez años después, para casarse con un italiano y volverse a ir. Así que de los seis primos que tengo, dos viven en Torino. Esto es importante, porque mis otros cuatro primos tienen a su vez como 15, pero nosotros tres sólo los teníamos (tenemos) a ellos… Más o menos cada tres o cuatro años, los italianos han venido a visitar. Cada vez eran hartos nerviosismos mientras los mirábamos agarrar las valijas en el aeropuerto (cosa que ahora no se puede hacer más, mirar a los recién llegados antes de que salgan). Y entrar en confianza, y hacerse entender.
La otra cosa es que mis padres (y otra tía, que jugó un papel importante en esto) se enteraron cuando yo estaba en el liceo, que existían los “Centros de Lenguas Extranjeras”, por los cuales los estudiantes de primer ciclo de los liceos públicos pueden estudiar algunos idiomas gratis por tres años. Y me obligaron a ir. Yo debo haber llorado y pataleado como siempre hice, y me deben haber convencido por el lado de invitar a Cris. Por un tema de inflexibilidad de cambio de clase en los CLE, a Cris y a mí nos tocó por separado, lo que significó el fin de la carrera italiana de mi amiga, pero no la mía. Cumplí con mis tres años y obtuve buenas notas. Y un libro bien poco interesante de regalo en la ceremonia de entrega de diplomas. Después de eso, mi tía agarró y averiguó dónde podía seguir, y sin que me diera cuenta, estaba anotada en otro centro por una módica cuota (que fue subiendo a lo largo del tiempo, y que cada vez me dio más pereza pagar). Cinco años estuve ahí. Recuerdo linda gente y no taan lindos profesores, una biblioteca de mentira y “libros” truchos. Un día di un examen internacional y no seguí más, porque me estaba embolando. Ahora hago traductorado.
Digamos que el hecho de tener familia en Italia fue lo que me impulsó a elegir italiano en vez de portugués, francés o alemán. Y el estudiar italiano me hizo entusiasmar más por ese país. Y mi familia italiana me ayudó a mejorar mi dominio de la lengua porque me trajeron libros y me escribieron en italiano, y me hablaron en ídem (a veces, algunos). Y mi conocimiento del italiano más mis lejanos antecesores, me ayudaron a viajar a ese hermoso país en 2006. Gratis. Por segunda vez.
Hace cinco años a esta altura yo estaba en Italia con mi hermano.
Y tengo ganas de escribir sobre eso, por lo que ayer en lo de mis padres me puse a escanear fotos de ese entonces, para poder hacer uno o más post más o menos como la gente.
Próximamente!
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Publicado por qviaje en Julio 3, 2009
Entonces venía en el ómnibus escuchando el examen de filosofía de Sergio Pena (Justicia Infinita), y se subió un payaso. Por unos segundos estuve en la duda si seguir escuchando la radio o sacarme los auriculares. Ganó lo segundo. Estuvo gracioso, lo más lindo era ver a la gente ir riendo.
“Yo acá hace tres minutos que estoy gritando y hay gente que sigue mirando por la ventana”
“No es por ser alcahuete, guarda, pero al fondo hay lugar”
“Señora, haga que pone [plata en el gorro], que si no queda pegada¨
Y bueno, resulta que como me tomé el ómnibus más tarde porque fui a sacarme boletera nueva (justo el día antes que empiece a ser obligatoria la tarjeta para el boleto de dos horas, por lo que estaba lleno de gente), estaba todavía arriba cuando vino el pronóstico de Falero (también Justicia Infinita), que generalmente no lo escucho. Y ni bien empezó a hablar la asistente Charito me empecé a mear de la risa, a tal punto que tuve que apagar la radio porque ya venía de espasmos y lágrimas la cosa, y a mí todavía me queda algo de eso de “el qué dirán”.
Lo novedoso es que ahora finalmente pasé a tambor rojo. Años evitando madurar, conservando el celeste (que era de primer ciclo, no?), y tenía que perder la boletera, che!
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Publicado por qviaje en Junio 30, 2009
Querido diario:
El fin de semana fue muy intenso comparado con lo que son generalmente mis fines de semana. Salimos el sábado de mañana, llegamos hasta Paysandú, y el domingo de tarde ya estaba de vuelta en Montevideo, media hora antes de que terminara el plazo para votar. O sea, yo los sábados duermo hasta mediodía, me levanto, pongo ropa a lavar, voy a la feria, preparo el almuerzo, con Berni miramos Extreme Makeover y nos vamos a Valdense. Esta vez me fui el viernes de noche, porque por suerte no tuve clase, y nos despertamos a las 6 am el sábado para salir. A LAS SEIS DE LA MAÑANA!!! (es el horario en que me despierto TODOS los días…). Salimos en dos vehículos y nos juntamos con dos más en el camino. Pasé por varios estados: de somnolencia, de aburrimiento, de entumecimiento (por viajar en una media cabina!), de bronca, de maravillamiento, de euforia, de asombro, de adrenalina, de emoción, de tristeza, de relajación…
Resumiendo, estuvimos en un campo ENORME y sin ningún provecho. Un paisaje tipo savana africana mezclada con montes nativos, hormigueros gigantes y ganado vacuno. Un casco de estancia precioso, después la nada, y un establecimiento isleño de tres o cuatro personas. Cruzamos la isla por un puentecito colgante que ay mamita. Cuando ya había arrancado y no había marcha atrás, Berni me dice: “no te fíes mucho de los alambres; más bien hacé equilibrio” (lo quéee??) Parecía que me iba a ir a la miércoles, pero lo pasé (ida y vuelta; la otra opción era una canoa, pero Viviana casi se cae al agua cuando se fue a bajar – hacía tiempo que no me reía tanto, quedó con la espalda tocando el agua pero no se cayó). Muy loco la urraca que nos seguía de rama en rama y se dejaba acariciar! Parece que los tipos la cuidaron desde que era huevo (jaja, “era huevo”). Después tuvimos que caer en la realidad del viaje, el verdadero motivo, la persona que jamás se hubiera imaginado que íbamos a estar todos nosotros ahí, en ese lugar donde a él le gustaba estar. Es muy raro pensar que si no hubiera pasado lo que pasó, nosotros no hubiéramos ido. Estaría bueno creer que se estaba cagando de la risa de nosotros cruzando el arroyo, y mirando a los chiquilines disfrutar, y disfrutando del viaje también.
Nos volvimos, comiendo mandarinas sacadas directo de un árbol. Nos separamos de algunos, y seguimos 9 hacia Paysandú. En una chacra preciosa almorzamos y descubrimos sopas de letras, la tele y discos de pasta (Los Iracundos, Abba y no sé quién más). De tarde arrancamos para las termas de Guaviyú, a bañarnos en la piscina cerrada. Oh-por-dios-qué-placer. Me trajo recuerdos tan lejanos como Solanas con mis primos. También podrían haber sido mis experiencias en otras termas con mi propia familia, hace tantos años. O el club. Pero no. Estuvo lindo, terminé un poco asqueada de agua, pero ta. De noche comimos y me fui a acostar cuando pude. Dormimos seis en la habitación pero ni me enteré.
El domingo salimos a eso de las 9, paseando un poco por la ciudad de Paysandú, donde Patricia recordó su infancia y nos mostró su casa. Después fue sólo viaje, viaje, viaje. Hasta Valdense. De tarde en ómnibus a Montevideo.
Lo que yo diría es que fue un viaje amplio. Pero en el sentido de que me abrió un poco bastante la mente. Quizás fue por tener mucho tiempo de ruta para pensar, o por novedades que me fueron comentadas, o por conversaciones. Podría ser el punto de inflexión en mi vida del que hablarían mis biografías. Nah, no.
Temas sobre los que estuve soñando:
Tema 1: la posibilidad no muy lejana (pero aún en condicional) de vivir sóla con B.
Tema 2: la posibilidad de hacer más viajes por el interior del país. Hay lugares lindos para recorrer. No es tan lejos. Es lindo viajar, y no tiene por qué ser sólo el exterior. Estar en distintas ciudades y pueblos, cambiar un poco la rutina. También la de hacer otros viajes con la flia de B, incluso fuera del país.
Tema 3: tener una casa propia. Una casa propia, para poder hacerle lo que quieras. Para que sea tuya, para pintarle las paredes y y y y…
Tema 4: la posibilidad de hacer otra carrera. Podría ser cualquier cosa! (o no??) Esto me lo planteó Estela cuando le dije que no me estaba gustando lo que estoy haciendo. Ella me dijo que no me puedo quedar sólo con bibliotecología. Y el mundo es tan amplio, por qué me tengo que quedar con lo que elegí a los 18 años?
También hablamos mucho de lo que hacían E y P, muchas cosas locas, una vida mucho más intensa que la de uno, y a veces dan ganas de ser más así…
Y bueno, ya pasó, ahora no sé si se me van a pasar las ideas nuevas, sólo sé que sigo incrementando mi bagaje, que todo pasa y todo queda pero lo nuestro es andar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.
Creo que hoy sería el cumpleaños de mi abuela Renée. Se la extraña, che.
Hasta la próxima,
Magui
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Publicado por qviaje en Junio 23, 2009
Qué loco cómo puede cambiar el humor de una persona (en este caso, yo) con el correr del día. Ayer, por ejemplo, pasé de deprimirme porque me desperté media hora antes de que sonara el despertador, a sentirme llena de entusiasmo al volver del trabajo (tipo: “soy la nueva magui” – ?). Después me amargué porque una tipa me puteó mal porque me le atravesé a su cochecito de bebé
y luego me dio risa cómo una completa desconocida me habló todo el viaje en ómnibus de su plancha nueva (la compró por $99, una ganga!). Me pesaba ir a hablar con mi tutora, pero salió bien. No gasté nada de plata en boludeces, salvo $10 en esas bolitas que ponés en agua y crecen… Había comprado un paquetito para mis cuñados, y el que se copó fue Berni, pero con la forma en que las bolitas transparentes desaparecen en el agua. Se ven como puntitos, sombras, y cuando crecen más (como ahora, que tienen casi el tamaño de una nuez) parecen aguas vivas… Eso si le ponés más agua de lo que precisan, que era lo que Berni quería.
De noche hice una comida que nunca había hecho: flan de fideos del Crandon, que me encantó porque tenía todos los ingredientes. Además quedó rico, así que con Berni dijimos que “queda!”
El fin de semana vimos Les Luthiers. Les Luthiers es una de esas cosas que valen la pena, uno de los cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, además de la literatura en general, el Cuarteto de Nos, la revista Un Huevo, Justicia Infinita, Oldies FM, Asterix, los puzzles, el chocolate, Los Simpson, los días soleados, tortas en el horno, etc. Cuestión es que “Himnovaciones” es una de las mejores piezas, si se puede decir de esa manera.
Véanla! (y después sigue):
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