“25) Martedí 10. 2:16 pm. Galleria degli Uffizi. Tiempo aproximado de cola externa: 120-150 minutos. Interna: 10 min. Fede está en la fila, ahora me tocó a mí sentarme. Estamos desde hace como 40 minutos, creo. Hace caloor.”

Galleria degli Uffizi (por fuera)
Llegamos a Florencia desde Roma, con Victoria, la amiga de mi hermano que hacía un tiempo que estaba viviendo allá, cerca de una ciudad chiquita llamada Incisa. De esas ciudades que no hubiéramos visitado si no hubiera sido por eso. Teníamos pensado ir directo a su casa, pero le erramos y nos tomamos un tren que iba directo a Firenze, así que ya de paso hicimos una primera recorrida. Es una ciudad mucho más chica que Roma, y se puede hacer toda caminando (o casi), pero yo venía muerta de la capital (estado físico lamentable), y en esa primera visita andaba con la mochila a cuestas, que entre otras cosas, llevaba dulce de leche y yerba para la familia de Vicky, así que las primeras vueltas por la ciudad las hice de malhumor. =P La casa de Vicky y la flia estaba subiendo unas colinas llenas de olivos, por lo que recuerdo. No tenemos registro fotográfico de ese lindo lugar (mencioné que usábamos cámara “de carne y hueso”?). Fede y Vicky organizaron itinerarios y decidieron esa primera noche qué es lo que íbamos a hacer. Yo dejé que ellos actuaran (qué desidia, por dios!).
Algunas cosas que vimos fueron el David original, en la Accademia, más muchas pinturas religiosas y esculturas sin terminar, que son fantásticas porque se ve a la figura intentando salir de la piedra…
En la Plaza de la Signoria, por dónde anduvimos bastante, y está lleno de esculturas, fuentes, etc, se encuentra una copia de el David, y hay otra sobre un cerro (Piazzale Michelangelo, subimos hasta ahí para tener una hermosa vista de la ciudad). La tercera copia que conozco está en la explanada de la Intendencia de Montevideo.
De la Plaza della Signoria se sale a la callecita de la Galleria degli Uffizi, que desemboca en el Arno (el río que pasa por la ciudad). Ahí nomás está el Ponte Vecchio, en el que hay puesto tras puesto de joyas. Otra zona muy linda es la de la iglesia Santa Maria del Fiore, con su Baptisterio y el campanario. Está llenito por todos lados de vendedores que rajan ni bien viene la policía, o sea, a cada rato. Con una rapidez increible levantan todas las pinturas, o las chucherías que estén vendiendo. Por lo que leo en mi diario de viaje, alternamos museos con Mc Donald’s (porque aparentemente teníamos 2×1 que andá a saber de dónde habíamos sacado). La última mañana (pasamos 4 noches en Incisa, pero dos días estuvimos sin ir a Firenze porque fuimos a otros lados) Fede subió a la cúpula de la iglesia, y yo me quedé abajo con Victoria comprando regalitos. Una idiotez imperdonable que tuve la suerte de redimir dos años después (ja, qué hdp, no pa cualquiera!).
De ahí nos volvimos para Torino… quizás debería hacer una crónica más ordenada, ahora que se me acaban las posibilidades de hacer paralelismo con la fecha actual

Se ve el Baptisterio (izq.), el campanario (der.), y la cúpula de la iglesia (fondo)

Todo en restauración. A la der. la Galleria degli Uffizi. Al fondo Palazzo Vecchio y la Iglesia Santa Maria del Fiore

Iglesia de Santa Croce. No pudimos entrar. Están enterrados Galileo y Machiavelli.

El río Arno y el Ponte Vecchio desde otro puente cuyo nombre desconozco
Después cuento, pero ahora quería subir las fotos.
[Actualicé la información, pero estoy totalmente descontenta con las fotos, no sé cómo arreglarlas! grr]




La playa estaba bien, era chiquita y estaba llena de gente. Los heladeros recorrían treinta veces toda la arena en media hora, y te miraban feo si no comprabas (y no compramos). Anduvimos por el barrio Barranco, cerca de donde estábamos quedándonos. Era lindo, todo de colores con vista al mar, flores rosadas y tipos que te perseguían para que entraras a su restaurante (nos vieron venir y corrieron hacia nosotros, me dieron ganas de pegarles un boleo). También entramos al museo de la electricidad donde intenté prender una lamparita andando en bicicleta. No pude.
Nos pasaron a buscar Gian y Renzo, quienes nos llevaron al Parque de Agua, que es increíble y enorme. El chorro más alto llega a los 80 metros; las demás fuentes bailan.
El jueves emprendimos el regreso, con un vuelo con película y asientos reclinables, hasta Buenos Aires. Nos esperaban, ahí. Empezamos con los cuentos y vimos las 467 fotos que teníamos en la cámara. El viernes volvimos a Tigre (nos encontramos con dos uruguayas de nuestra excursión a Machu Picchu) y en lancha a Carmelo, y en ómnibus a casita. Nos esperaron mis padres en Plaza Cuba. Fue muy loco volver a “nuestro” apartamento. Era todo novedoso, pero si uno se descuida ya empieza a ser normal… Que es lo que quería, en definitiva. Que todo fuera más normal, no tener que andar buscando cosas en mochilas, ni pagar porque te laven la ropa, ni desayunar jugo artificial, ni tener que pensar todo el tiempo para dónde hay que agarrar, y planificar el día siguiente… Ya sé, es re pelotudo. A mí me atacan las ganas de viajar, cada tanto, y cuando lo hago en cierto punto empiezo a extrañar… La casa, por suerte, estaba bastante limpia. Pero la heladera sigue vacía, y recién hace un rato terminé más o menos de ordenar. Son las tres treinta de la mañana. A eso de las 10 me pasan a buscar para ir al aeropuerto a recibir a mi tía y mi primo de Italia. Por qué vienen? Por mi casamiento, en menos de 15 días!! Qué locura. Ni siquiera sé qué me voy a poner. Y qué es lo que se dice en el civil? “sí”? “acepto”? “sí, quiero”????