La vida es un viaje

y una caja de bombones

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Firenze

Publicado por qviaje en Agosto 10, 2009

“25) Martedí 10. 2:16 pm. Galleria degli Uffizi. Tiempo aproximado de cola externa: 120-150 minutos. Interna: 10 min. Fede está en la fila, ahora me tocó a mí sentarme. Estamos desde hace como 40 minutos, creo. Hace caloor.”

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Galleria degli Uffizi (por fuera)

Llegamos a Florencia desde Roma, con Victoria, la amiga de mi hermano que hacía un tiempo que estaba viviendo allá, cerca de una ciudad chiquita llamada Incisa. De esas ciudades que no hubiéramos visitado si no hubiera sido por eso. Teníamos pensado ir directo a su casa, pero le erramos y nos tomamos un tren que iba directo a Firenze, así que ya de paso hicimos una primera recorrida. Es una ciudad mucho más chica que Roma, y se puede hacer toda caminando (o casi), pero yo venía muerta de la capital (estado físico lamentable), y en esa primera visita andaba con la mochila a cuestas, que entre otras cosas, llevaba dulce de leche y yerba para la familia de Vicky, así que las primeras vueltas por la ciudad las hice de malhumor. =P La casa de Vicky y la flia estaba subiendo unas colinas llenas de olivos, por lo que recuerdo. No tenemos registro fotográfico de ese lindo lugar (mencioné que usábamos cámara “de carne y hueso”?). Fede y Vicky organizaron itinerarios y decidieron esa primera noche qué es lo que íbamos a hacer. Yo dejé que ellos actuaran (qué desidia, por dios!).

Algunas cosas que vimos fueron el David original, en la Accademia, más muchas pinturas religiosas y esculturas sin terminar, que son fantásticas porque se ve a la figura intentando salir de la piedra… :) En la Plaza de la Signoria, por dónde anduvimos bastante, y está lleno de esculturas, fuentes, etc, se encuentra una copia de el David, y hay otra sobre un cerro (Piazzale Michelangelo, subimos hasta ahí para tener una hermosa vista de la ciudad). La tercera copia que conozco está en la explanada de la Intendencia de Montevideo. :) De la Plaza della Signoria se sale a la callecita de la Galleria degli Uffizi, que desemboca en el Arno (el río que pasa por la ciudad). Ahí nomás está el Ponte Vecchio, en el que hay puesto tras puesto de joyas. Otra zona muy linda es la de la iglesia Santa Maria del Fiore, con su Baptisterio y el campanario. Está llenito por todos lados de vendedores que rajan ni bien viene la policía, o sea, a cada rato. Con una rapidez increible levantan todas las pinturas, o las chucherías que estén vendiendo. Por lo que leo en mi diario de viaje, alternamos museos con Mc Donald’s (porque aparentemente teníamos 2×1 que andá a saber de dónde habíamos sacado). La última mañana (pasamos 4 noches en Incisa, pero dos días estuvimos sin ir a Firenze porque fuimos a otros lados) Fede subió a la cúpula de la iglesia, y yo me quedé abajo con Victoria comprando regalitos. Una idiotez imperdonable que tuve la suerte de redimir dos años después (ja, qué hdp, no pa cualquiera!).

De ahí nos volvimos para Torino… quizás debería hacer una crónica más ordenada, ahora que se me acaban las posibilidades de hacer paralelismo con la fecha actual :)

el David, en la Galleria de la Accademia (foto de Wikipedia)
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Se ve el Baptisterio (izq.), el campanario (der.), y la cúpula de la iglesia (fondo)

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Todo en restauración. A la der. la Galleria degli Uffizi. Al fondo Palazzo Vecchio y la Iglesia Santa Maria del Fiore

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Iglesia de Santa Croce. No pudimos entrar. Están enterrados Galileo y Machiavelli.

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El río Arno y el Ponte Vecchio desde otro puente cuyo nombre desconozco

Después cuento, pero ahora quería subir las fotos. :)

[Actualicé la información, pero estoy totalmente descontenta con las fotos, no sé cómo arreglarlas! grr]

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De vuelta

Publicado por qviaje en Julio 13, 2009

Las primeras horas del trabajo las pasé de mal humor. Tenía como un odio adentro. Yo ya me lo veía venir: cuando iba en el ómnibus, y después caminando, sentía que no tenía ganas de encontrarme con mis compañeras, y no tenía claro qué actitud asumir. Supongo que para afuera no se notó, pero estaba de víctima y me fastidiaba que ellas hubieran tenido vacaciones, y también que se apiadaran de mí por no tener. Tampoco tenía ganas de contar lo que hice durante estas dos semanas, aunque quería que se notara (y no se notó), y me emboló que mi jefa me pidiera cosas (tomá!).

Pero después se me pasó.

El tema con el fin de semana (y desde el jueves) es que pasé bien, y que no hice nada de la tesis. Ya sé que viene bien disfrutar cada tanto, que hay que dejarse llevar, no preocuparse tanto, porque la vida no es solo los resultados que obtengas, etc. Pero el tema es que siento que todo este año no he hecho ningún esfuerzo por nada, es decir, que estoy bastaante boluda. Y eso me estresa, en vez de relajarme.

Pero basta de lamentelas!

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domingo

Publicado por qviaje en Julio 12, 2009

Domingo casi 10 pm. Ya estoy en pijama, y sin intenciones de cenar. Estoy viendo…

Mi amiga la Sirena

Después de casi todo el fin de semana fuera de casa, es levemente deprimente volver a ella, sola, y pensar en la semana que empieza mañana. Semana post-vacaciones de julio. Ya no me acuerdo cómo era eso de ir a trabajar con niños. Fue todo más tranquilo mientras duró.

Viaje – Cenizas – Termas – Sopas de letras – Radio – Medias – Cumpleaños – Cocina – Cuadro – Fotos – Churros – Día del padre – Compras – Libros – The Exiles (muy bueno!!) – Dahl – Feria en nueva locación – Dulce de leche – Tarjetas -

chau

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Listo

Publicado por qviaje en Abril 9, 2009

Resulta que pude tachar prácticamente todas las cosas de mi lista de “deberes” para mis tres días de turismo en Montevideo. Sólo me faltó planchar, pero a cambio lavé el piso, que no estaba pensado.

¿Será que incluí cosas que me gusta hacer, como encontrarme con Cris y Leti, visitar a mi abuela?

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!!

Publicado por qviaje en Abril 6, 2009

Yo en realidad no quiero decir esto, pero

ESTOY ABURRIDA.

Oh por dios, no puedo estar aburrida el primer día de turismo, ¡no puedo ser tan zapalla!

Me levanté temprano, lavé (más o menos) el baño, pegué unas cartulinas, escribí en mi agenda, entré dos veces a facebook, hablé con Leti y Cris, miré Los Simpson (y esperándolos, La Maga, qué cagada de programa), fui a depositar una carta y al cajero (que no me quiso dar plata), estuve unas horas con Vero, fuimos al supermercado, cociné una torta, me hice almuerzo, puse ropa a lavar, la colgué, la junté y la guardé, miré Gilmore Girls, busqué información sobre la serie en internet, miré algunos videos de lo mismo, respondí comentarios en avanoo, estuve mirando cosas de voluntariado, leyendo una agenda vieja, cambié cosas de lugar, leí mi correo alternativo… ¡Y entre cosa y otra momentos de incertidumbre! ¿¿por qué soy así???

Mañana va a ser otra cosa, tengo otros planes. :)

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Camino Inka y Machu Picchu 3 (y 4)

Publicado por qviaje en Marzo 9, 2009

Tercer Día

Nuevamente nos despertaron a las 5 am. Estaba oscuro todavía, pero en seguida salió el sol. Iba a ser un día espectacular. Se veían las montañas y un pico nevado. En el campamento nos llenaron las cantimploras con agua hervida, porque ya no había otro lugar donde comprar. Fuimos saliendo en grupos, porque había varias ruinas incas donde parar y recibir explicaciones de los guías. La primera fue Runkurakay, una estación de chasquis o templo a la dualidad, o casa funeraria. Más adelante pasamos por otras ciudadelas, construcciones grandes, terrazas…. Ese día paramos para almorzar en el camino: los porteadores habían armado las carpas comedor para eso. Fue un día tranquilo, porque las subidas eran cortas, ja. Pasamos por un túnel, anduvimos por precicpicios, linda vegetacón, prácticamente no llovió. Me acuerdo que en cierto punto quedamos más sólos que el uno. Se veía ya el río Urubamba y la ciudad de Aguas Calientes (Machu Picchu pueblo): la vuelta a la civilización. Nos pasaba gente de otras excursiones. Berni se jodió la rodilla y empezó a andar más despacio. Yo, que todo el tiempo fui detrás de él, tenía que pararme a esperarlo. Finalmente llegamos a un cartel que decía Wiñay Wayna (el último campamento). Ahí esperaba uno de nuestros guías, quien nos dijo que nos quedaban 45 minutos de bajada… oh por dios. Llegamos al campamento a las 4pm, y agarramos la última carpa de la fila, allá lejos. La merienda y la cena fueron en un parador techado, donde hay venta de bebidas y snacks, música, baños (y ducha de agua caliente -paga-, que nosotros no usamos), sillas con respaldo… La cena era especial, porque era la última: hubo algo de pizza (para picar) y no me acuerdo qué más. Nos reunimos todos afuera para agradecer especialmente a los porteadores, y entregarles un sobre con dinero que juntamos. Algunos se quedaron bailando un ratito, pero no mucho porque nos despertaban a las 4am para salir.

Cuarto Día. Machu Picchu

3:40 am nos empezaron a golpear la carpa. Insistentemente, a cada rato. Nos enfocaban con la linterna. Nos abrieron incluso la puerta. Pasa que los porteadores, salvo los que llevaban mochilas personales, no tenían por qué ir a Machu Picchu. De hecho no sé por dónde se iban, pero tenían que apurarse para agarrar un tren temprano, o algo. Era completamente de noche cuando nos pusimos a hacer cola frente al último control, después de haber desayunado, ido al baño, etc. Lo más lindo es que el control abría 5:30, cuando ya estaba amaneciendo, así que era imposible llegar a ver la salida del sol al Inti Punku, como decía el cronograma. No me acuerdo cuánto caminamos. Estaba lindo todo. No llovió. Hubo una subida completamente vertical. Cuando llegamos al Inti Punku, el primer lugar desde donde se ve Machu Picchu, unas nubes lo cubrían, pero igual se identificaba el Wayna Picchu (la montaña que se ve atrás en las postales), y el color de las piedras. De ahí segumos bajando. Nos empezamos a cruzar con gente que venía de Machu Picchu a la puerta del sol. Gente limpia y perfumada! Después empezamos a ver cada vez más ruinas, y llamas, hasta finalmente llegar a la típica postal. Ah, qué lindo! Cuando estuvimos todos los de la excursión, tuvimos que bajar hacia la entrada que usan los que llegan desde Aguas Calientes. Ahí dejamos las mochilas y bastones, incorporamos al grupo a los desertores, nos hicimos sellar los pasaportes con un sello muy bonito, compramos las papas fritas más caras de la historia (adentro no se puede comer) y fuimos a un baño con jabón y papel higiénico (lo más lindo es que tenías que pagar un sol para usar el baño, y ahí en la puerta agarrar el ph). Después nos dividimos en cuatro grupos para entrar. El nuestro era el grupo Juvenal. Yo al principio no entendía, pero resulta que es el nombre del guía! jaja.

Tuvimos cerca de dos horas de visita guiada. J. nos habló del descubrimiento de Machu Picchu. Vivían dos familias abajo de la montaña, y un niño paseando encontró las ruinas. Según él, se llamaba Pablito. El padre – supersticioso – no lo dejó entrar a la ciudad, pero sí utilizaron las terrazas para cultivo. Igual el gurí habría entrado pila de veces… quién no lo habría hecho? El tema es que el americano Hiram Bingham supuestamente llegó a Perú a estudiar la cultura inca, y de casualidad le llegó a los oídos el tema de la ciudad escondida. El tipo que lo llevó hasta lo de las familias apareció muerto unos días después. Y habría sido Pablito quien le mostró el lugar a Bingham en 1911, después de haber sido sobornado por éste. En los diarios sólo apareció el nombre del americano, quien se llevó 40.000 objetos encontrados a Estados Unidos, donde todavía están en la universidad de Yale (y el gobierno peruano y la Unesco están reclamando su devolución, pero no hay caso).

Machu Picchu habría sido ciudad de nobles, desconocida por la gente de Cuzco. Quien, del pueblo, llegaba a la ciudad, no volvía. Los constructores vivían abajo de la montaña, en casas de madera que no persistieron. No fue terminada: hay todavía grandes rocas que pensaban ser trabajadas. Cuando fue descubierta para el mundo, Machu Picchu estaba cubierta de vegetación, y los cuerpos de sus habitantes fueron encontrados semi enterrados. Eran casi todas mujeres, más algunos viejos y niños: todas personas que no iban a la guerra. La teoría a la que adhiere Juve es la del suicidio colectivo (auto suicidio, como decía él), porque les habría llegado la noticia de la invasión, destrozos, saqueos, violaciones que estaban cometiendo los españoles. Los caminos a Machu Picchu fueron cerrados por los que fueron a la guerra, y además los españoles no se animaron a meterse en la selva porque temían una emboscada.

Quizás hubiera dado para quedarse más tiempo. Pero terminada la charla empezó a llover, y veníamos con cansancio acumulado, mugre y hambre. Volvimos haciendo una vuelta más, ya sin explicaciones y con el boleto de tren en nuestra posesión. Era el mediodía. Nos tomamos un ómnibus hasta Aguas Calientes, donde almorzamos y vagamos hasta las 6 pm, hora en que iniciamos nuestro regreso, primero en tren y después en ómnibus hasta Cuzco.

Ah, yo creo que lo haría otra vez…

Véase además: Cuzco, Camino Primer Día, Segundo Día, Lima

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Camino del Inka y Machu Picchu 2

Publicado por qviaje en Marzo 7, 2009

Segundo Día

El “despierto” era a las 5 am, pero nos golpearon la puerta de la carpa a las 5:20. Yo había dormido medio incómoda, pero ta. Desayunamos panqueques y pan con dulce (y té de coca), y arrancamos a las 7 am. Berni había dejado su mochila (la grande, la que llevaba los sobres de dormir) a manos (o espalda) de un porteador (por la módica suma de 70 soles), y había insistido en llevar la mía (mentira, no insistió, ni bien lo dijo se la entregué), por lo que yo llevaba sólo la cantimplora y la cámara de fotos. Llovió menos y por menos tiempo. La llevé bastante bien la primer parte de la subida, caminando despacio, sin dar pasos largos, y estaba contenta de que mis pulmones iban respondiendo, pero la verdad es que las subidas se alternaban con superficies horizontales que ayudaban mucho.

En cierto momento llegamos al último puesto de venta de agua y etcéteras, donde paramos para ir al baño, disfrutar del sol que en ese momento había salido, y comer algo (nos habían dado a todos un snack a la mañana: galletitas y una manzana). Es posible que esa parada larga me haya complicado porque perdí el calentamiento que había hecho. Pero además estábamos acercándonos cada vez más a los 4100 msnm, y estaba difícil seguir. Eran escalones. Me cansé mucho ese último tramo, tenía que parar a cada rato. Nos pasaban los porteadores y los volvíamos a pasar porque habían parado a descansar. Lo mismo con algunos de nuestros compñeros. Fue ahí que me dije que nunca más iba a hacer el camino ese. Llegué totalmente exhausta, haciendo un último esfuerzo por llegar al lugar donde los grupos se sacaban fotos victoriosos: el paso de la mujer muerta (qué lindo). Hacía frío, corría viento, y estábamos en medio de una nube porque no se veía nada.

Al ratito empezamos a descender para el otro lado. Eran todos escalones así de altos, una bajada casi eterna, pero que yo disfruté millones porque iba respirando perfecto. Ningún cansancio físico! Está bien, los muslos después me dolían, sobre todo el derecho, que sin darme cuenta usé más que el izquierdo para bajar. Fuimos re tranquis, completamente solos salvo cuando nos pasaba alguno. Llegamos al campamento a la 1pm. Ya había gente, pero estuvimos bastante bien, porque hubo otros que llegaron como cuatro horas más tarde. Almorzamos como a las 2 y pico, a las 5 era la merienda y a las 7 la cena. Me saltée la merienda a pesar de que es mi comida favorita, porque no daba. Ahí las carpas estaban en terrazas: había que bajar para ir a comer y subir para ir al baño (para éste, además, había que cruzar un puentecito; te la regalo de noche con la linterna sin pila que tenía yo). A la noche me enteré que había tres personas que se habían vuelto porque no podían seguir, e identifiqué a las únicas otras uruguayas de la excursión (ya me crucé con una de ellas en Montevideo, además que después las encontramos en Buenos Aires volviéndose con nosotros). Fue la noche más fría.


Véase además: Cuzco, Camino Primer Día, Tercer Día y MP, Lima

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Camino del Inka y Machu Picchu 1

Publicado por qviaje en Marzo 7, 2009

Mi hermana llegó hoy a Montevideo después de estar en Bolivia y Perú. Empezó el viaje a dedo, durmió en una peluquería. Llegó a Machu Picchu. Antes de escuchar todos sus cuentos mañana, voy a dedicarme a saldar esta deuda del post sobre mi propio viaje a ese santuario, ta?

Primer Día

El martes 20 de febrero nos pasaron a buscar los de la excursión a eso de las 7am. Llovía. Caminamos unas caudras hasta un ómnibus, y esperamos que subiera más gente de distintos hoteles. Eran dos ómnibus de nuestra excursión, y unas dos horas de viaje hasta Ollantaytambo. Ahí teníamos una última parada antes del kilómetro 82, donde empieza el camino (por lo menos el más tradicional). Parada para comprar los últimos cachivaches necesarios para la caminata: nosotros cocanola (granola con coca), chocolate, una linterna, un sostenedor de cantimploras. Después, en el kilómetro 82, en una playa de estacionamiento, bajamos los 60 excursionistas, los 8 guías, los cerca de 40 porteadores con las garrafas, banquetas, carpas (una cada dos personas, más las 2 carpas grandes de comedor y una de cocina), provisiones. Había todavía algunas mujeres ofreciendo más cosas. Cuando nos repartieron las esterillas aislantes tuve que comprar dos correas para colgarla de la mochila. La mujer me las ajustó, y hasta me ató las puntas del impermeable :) . Estaba nublado y todos nos habíamos preparado para la lluvia, pero entre que terminaba la organización para la partida, salió el sol y nos tuvimos que sacar todo y poner crema.

Salimos al mediodía. Bajamos a la orilla del río Urubamba, donde está el cartelito de Camino del Inka. Pasamos por un control y cruzamos un puente: empezábamos el camino del Inka. Me acuerdo que Ruben dijo que los guías se iban a presentar, pero cuando quisimos acordar estábamos ya caminando. Al rato, bajo lluvia. Paramos dos veces en puestitos donde vendían chocolate, agua y gatorade, aunque nosotros no compramos nada. No había forma de sacarse la mochila sin mojarla, y aún bajo techo nos mojábamos porque el techo era de hojas, qué sé yo. Hacía calor bajo el impermeable, y la capucha hacía terrible ruido. Mis mangas y mis pantalones estaban mojados. En cierto momento se me salió el coso que sostenía la cantimplora, y ésta se me cayó. En otro momento le erramos de camino, dirigiéndonos a un campamento donde otra excursión iba a comer. Estaba de mal humor. Para rematar esa primera parte, hubo una subida corta pero pronunciada, que me dejó muerta y con muchas dudas para el día siguiente. Al final de la subida nos encontramos con los de adelante de nuestra excursión, que nos estaban esperando para almorzar. Había una especie de parador abierto, con lugares para sentarse (ocupados) y un techo imperfecto. Nos entregaron a cada uno una bolsa con un pan con una feta de queso, una banana, una naranja y un paquetito de galletas. Comimos parados, cargando la mochila, clavando la uña en la cáscara de naranja para pelarla. Los restos los tuvimos que llevare en una bolsita en la mano hasta la siguiente parada con tacho de basura. Y el haber parado me dio frío, porque sólo tenía una remera abajo. Lo siguiente fue mostrarnos unas ruinas incas allá abajo. Corría un viento tan frío, y seguía lloviendo, que no tengo idea lo que Walter dijo de ellas.

Después mejoró la cosa. O mi humor. No llovió todo el tiempo (aunque no volvió a salir el sol), y los paisajes eran muy lindos. Llegamos al campamento a eso de las 5 de la tarde, creo. Ya estaban todas las carpas armadas, sólo teníamos que elegir una. Qué felicidad ponerse ropa seca y abrigada! E ir al baño, aunque no eran la gran cosa (cubículos con taza -o tasa?- turca). Pero lo mejor de todo fue sentarse a merendar, interactuar con la gente, tomar algo caliente y comer pop salado y galletitas dulces. Apenas dos horas más tarde fue la cena (oscurece bien temprano). Entre medio intercambiamos cuentos de viajes respectivos. No me acuerdo exactamente qué comimos, pero seguro hubo sopa de primero. Había unas australianas que tenían dos meses paseando por Sudamérica. Y el guía nos habló del día siguiente. La gran subida.

Sólo he de decir que me habían asustado tanto con el segundo, que el primero lo había subestimado. Pero estuvo complicado igual.

Véase además: Cuzco, Camino Segundo Día, Tercer día y MP, Lima

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Camino Inka y Machu Picchu: preámbulo

Publicado por qviaje en Febrero 24, 2009

Ya hace un mes que terminé esa excursión de 4 días, y me parece algo hiper lejano… Las fotos ya las mostré chiquicientas veces, ya sea todas, o las reducidas que subí a flickr, o la pequeña selección de impresas (sale caro revelar!). Y sin embargo, tengo que escribir sobre esto, porque en definitiva el blog se llama qviaje (qué viaje), y aunque lo haya(mos) traicionado, el propósito original era escribir sobre un viaje que soñamos y no sé si vamos a realizar.

Me acuerdo que estábamos ahí, desayunando la tercera mañana, y una chica argentina que tenía dientes perfectos comentó que la gente que le había contado del camino no había sido tan específica como ella hubiera querido. A mí también me había costado encontrar los detalles… Y es que uno después se olvida… Justo yo había leído a Bioy Casares (De las cosas maravillosas. – Buenos Aires : Temas, 1999) decir que “hay cosas que son maravillosas antes de la posesión, cosas que lo son durante y cosas que lo son después”. Para él, los viajes son de las cosas que se disfrutan antes y después, pero no durante. “Es claro que en el recuerdo, [para mí esta coma no va] las corridas, las fatigas, las ansiedades, las esperas y más de un mal momento se converten en risueñas aventuras de la que fuimos protagonistas”.

A nosotros nos pasó, que un fin de semana en Cusco nos quedamos sin tarjeta, y sin plata, y sufrimos dando vueltas, pero una vez solucionado… ta-taaán, desapareció toda frustración. Bueno, en el camino del inka yo me dije en un momento: “esto no lo hago nunca más”, pero unos días más tarde ya estaba dudando de esa afirmación tan categórica. Por eso intento recordar cómo me sentía para no traicionarme a mí misma!

Cuestión es que el martes 20 de enero estábamos a las 6:30 am esperando que nos vinieran a buscar de Inca Point (o Cusco Explorers) al hostal. Habíamos pasado tres días en Cusco, que está a aproximadamente 3.400 metros sobre el nivel del mar (Montevideo, según Wikipedia, está a 43 msnm, así que…).  Llegamos a Cusco en ómnibus desde Lima. Fue algo increíble porque no nos esperábamos tantas curvas, tanto precipicio… El viaje era de 20 horas y sólo una vez pudimos parar a estirar las piernas, aparte que se pinchó una goma y se estiró 3 horas más… Nos entretuvieron con como 5 películas y un bingo, además de que nos hicieron cerrar las cortinas de noche para que no miráramos por dónde estábamos yendo… Yo llegué mareada. Entre el ómnibus en sí, la altura y las curvas peligrosas…

En Cusco llovía, por primera vez en este año, según el taxista. El mismo que nos dijo que en esa ciudad viven 3 millones de personas, cuando en realidad son algo más de 300 mil. Llegamos al hostal (Amaru II), y resulta que habíamos hecho reserva en el Amaru I, que era más caro, pero todo a través del mail amaru2@… En fin, teníamos habitación así que ta. Nos habían dicho que el primer día era mejor tomárselo con calma, no hacer mucha cosa y comer liviano. No habíamos almorzado, así que cenamos temprano, y el mozo nos hizo pedir agua en vez de refresco, todo por el tema apunamiento. Me dolía la cabeza, y caminar hablando (o hablar caminando) ya me costaba.

El barrio donde estaba nuestro hostal se llama San Blas, y ahí viven varias familias de artesanos. Nos metimos en unos locales, donde la gente te insiste y te muestra todo para que le compres. Berni decidió comprarse un poncho de lana de alpaca, pensándolo útil para el camino (como sustitución de la capa de elfo con que sueña =P), y los dos nos compramos gorritos con orejas (que ningún peruano usa, por cierto). La cosa es que tuvimos que usar todo eso esa primera noche, porque hacía un frío!! Podríamos habernos fijado, que en Cusco siempre hay más o menos la misma temperatura, pero nos quedamos con la idea de verano.

Cusco me gustó mucho, la arquitectura, la piedra… Bueno, en realidad no me fijé en los detalles, pero me gustaba el pantallazo general. =P El centro histórico estaba lleno de turistas, y los únicos locales eran los que te seguían ofreciéndote excursiones, lugares donde comer, muñecas, gorros, capas de lluvia, cigarrillos… Unas cuadras más allá, donde nos recomendaron que fuéramos en taxi (consejo que desoímos), ya no se veían extranjeros, y los peruanos exponían la mercadería para ellos mismos, sin mirarnos siquiera.

Cuestión es que nos metimos en la oficina de turismo (muy buena la atención e información) para preguntar por la agencia que habíamos contratado para que nos llevara a Machu Picchu (fue lo más barato que encontramos por internet, en Cusco dicen que se consigue más barato, pero es probable que no haya cupos). No encontramos su oficina y el nombre (Inca Point) no aparecía en la lista de agencias autorizadas, pero era porque el nombre de la empresa en realidad es Cusco Explorers. Hablamos con ellos, quienes quedaron de mandarnos un guía la noche anterior a la partida.

Allá apareció V, entonces. Nos trajo un mapa y nos explicó día por día lo que íbamos a hacer. Le preguntamos por la ropa, y nos tiró abajo la idea del poncho y de mi campera impermeable. También nos dijo como que nuestros championes no servían, pero en la página decían que usáramos calzado cómodo, que no era necesario comprarse championes de trekking. Nos recomendó bastones y capas de nylon. Yo llevé un pantalón deportivo para caminar, y otro para dormir, varias remeras, un buzo de algodón y otro de lana (para dormir), lentes de sol, crema, gorro, repelente (que no usamos). Nos compramos unas cantimploras de poco menos de un litro, y un coso para llevarlas colgadas. Los bastones de trekking los alquilamos. La campera la llevé igual, por el frío. Yo llevaba mi ropa en mi mochila, y Berni otra más grande con su ropa y los dos sobres de dormir, que eran demasiado bultosos y pesados. El resto del equipaje lo dejamos en el hostal, sin problemas y sin costos.

Todos muy lindos los preparativos, pero en todo ese tiempo, a pesar del té de coca de las mañanas, y aunque ya no nos dolía la cabeza gracias a unas píldoras gigantes que compramos en la farmacia, yo quedaba exhausta con cada mínimo repecho que había en Cusco, lo cual me hacía desconfiar de mi capacidad para completar los cuatro días. Y sin embargo, lo hice!

Continuará…

Véase además: Lima, Camino primer día, Segundo día, Tercer día y MP

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Yo estuve en Perú

Publicado por qviaje en Febrero 1, 2009

Estuve dos semanas de luna de miel, habiendo elegido Perú como destino y el camino inka hacia Machu Picchu como centro de todo. Llegamos a Lima el miércoles 14. Del aeropuerto al barrio de Miraflores tuvimos como media hora para apreciar lo lindo que manejan los limeños (y los peruanos en general), escuchando una radio que irónicamente se llama Felicidad (qué música deprimente!). Vimos la costa (uy, esto ya lo mencioné), y los barrancos de tierra y piedras que nunca caen porque en Lima no llueve. Nunca. Sólo llovizna, en invierno. Vimos los ómnibus, la mayoría chicos, combis, con tipos parados en la puerta gritando los destinos y llamándote para que subas. Más tarde tuvimos el dudoso placer de hacer uso de ese medio de transporte, que para en cualquier lugar de su recorrido, sin importar que no haya “paradero”, y que muchas veces no es legal. También observamos que en las esquinas escasean los semáforos: hay uno donde acá hay cuatro, entonces a veces la luz te queda de espaldas… En todo momento se sienten las bocinas. Incluso los taxistas la tocan para que te subas… En la calle se acercan a venderte y te insisten, aunque eso lo vimos con mayor fuerza en Cusco. Paseamos por Miraflores, barrio de clase alta donde se quedan los turistas y donde todo el mundo nos dijo que no había problema de quedarse hasta tarde (aunque no probamos mucho, igual). Descubrimos el shopping que está “colgado” de las rocas, con vista al mar: Larcomar. Ahí comimos el helado más rico, porque todas las demás heladerías tenían cuatro gustos y no encaraban mucho. En la plaza de ahí habían armado una exposición de 121 recipientes con 1.000.000 de tapitas de botella. Nosotros colaboramos con dos.:) Después estaba el óvalo Miraflores, lleno de restaurantes y casas de artesanías. Anduvimos sólo por la vuelta del hostal porque nos íbamos casi enseguida para Cusco. Ya íbamos a tener tiempo de recorrer Lima. Pero cuando volvimos, después de haber caminado hasta Machu Picchu, y recorrido bastante de Cusco, no nos copó mucho Lima. Comimos rico (aunque más caro).

Probamos el ceviche y lo devolvimos [ =P ].

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Estuvimos en el centro histórico, pero sin entrar ni a la iglesia

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(a ninguna iglesia entramos en el viaje); el museo arqueológico había sido desmontado para una exposición de Vargas Llosa, y el barrio chino no tenía mucho de chino; el mercado tenía su encanto, al cambio de guardia no le dimos ni bola, del museo de la inquisición nos fuimos rajando…

Fuimos a hacer playa a Punta Hermosa, al sur de Lima: el ómnibus nos dejó en la carretera, que es el medio del desierto. La poca vegetación la tienen que tener a riego artificial permanentemente. Es como triste. dsci0334La playa estaba bien, era chiquita y estaba llena de gente. Los heladeros recorrían treinta veces toda la arena en media hora, y te miraban feo si no comprabas (y no compramos). Anduvimos por el barrio Barranco, cerca de donde estábamos quedándonos. Era lindo, todo de colores con vista al mar, flores rosadas y tipos que te perseguían para que entraras a su restaurante (nos vieron venir y corrieron hacia nosotros, me dieron ganas de pegarles un boleo). También entramos al museo de la electricidad donde intenté prender una lamparita andando en bicicleta. No pude. dsci0425 Nos pasaron a buscar Gian y Renzo, quienes nos llevaron al Parque de Agua, que es increíble y enorme. El chorro más alto llega a los 80 metros; las demás fuentes bailan.

dsci0466 El jueves emprendimos el regreso, con un vuelo con película y asientos reclinables, hasta Buenos Aires. Nos esperaban, ahí. Empezamos con los cuentos y vimos las 467 fotos que teníamos en la cámara. El viernes volvimos a Tigre (nos encontramos con dos uruguayas de nuestra excursión a Machu Picchu) y en lancha a Carmelo, y en ómnibus a casita. Nos esperaron mis padres en Plaza Cuba. Fue muy loco volver a “nuestro” apartamento. Era todo novedoso, pero si uno se descuida ya empieza a ser normal… Que es lo que quería, en definitiva. Que todo fuera más normal, no tener que andar buscando cosas en mochilas, ni pagar porque te laven la ropa, ni desayunar jugo artificial, ni tener que pensar todo el tiempo para dónde hay que agarrar, y planificar el día siguiente… Ya sé, es re pelotudo. A mí me atacan las ganas de viajar, cada tanto, y cuando lo hago en cierto punto empiezo a extrañar… La casa, por suerte, estaba bastante limpia. Pero la heladera sigue vacía, y recién hace un rato terminé más o menos de ordenar. Son las tres treinta de la mañana. A eso de las 10 me pasan a buscar para ir al aeropuerto a recibir a mi tía y mi primo de Italia. Por qué vienen? Por mi casamiento, en menos de 15 días!! Qué locura. Ni siquiera sé qué me voy a poner. Y qué es lo que se dice en el civil? “sí”? “acepto”? “sí, quiero”????

Y el lunes empiezo a trabajar, ocho horas. buuu.

(Los cuentos de Cusco y camino del Inka para otro post!!)

Véase además: Cusco, Camino Primer día, Segundo Día, Tercer día y MP

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