Señoras y señores, hoy les quiero presentar a una amiga de la ecología y del ahorro.
A Ecofont. Hecha con redondelitos blancos para gastar hasta un 20% menos de tinta al imprimir. Usted puede descargarla desde este sitio, ya que su uso es totalmente libre y gratuito.
A mí me resta averiguar cómo instalarla en mi pc. Y a ustedes?
Ayer tuve parcial de Galileo. Disfruté muchísimo del tema. Leímos partes del Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, donde se discuten el sistema tolemaico y el copernicano, dejando mucho mejor parado al copernicano, que era el que él defendía (y por lo cual la Iglesia lo condenó). Es increíble cómo conceptos que tenemos tan arraigados fueran puestos en duda. Es difícil ubicarse en esa época.
Tomado de Wikipedia
Galileo no inventó el telescopio, pero supo de su existencia y fabricó uno él mismo. Después perfeccionó su técnica y lo fabricó, junto con otros instrumentos, en un taller que supo tener. Con el telescopio descubrió cuaro de los satélites de Júpiter, las manchas solares, y observó que la vía láctea se componía de estrellas. A partir de todo esto el gobierno de Florencia lo nombró profesor de por vida, sin necesidad de enseñar. O sea, le pagaban para que siguiera investigando.
Cuando la iglesia lo condenó en 1633, Galileo ya estaba viejo y medio enfermo. Al tiempo quedó ciego. Recién en 1992 el papa Juan Pablo II admitió los errores de los teólogos de la época.
Un datito: nunca se casó pero se “juntó” con una muchacha con la que tuvo tres hijos. Sólo reconoció, a la larga, al varón, quien se pudo casar. A las dos hijas las metió de monjas en un convento cuando cumplieron 16 años. Una nunca se lo perdonó, la otra tomó el nombre de Maria Celeste, por el amor de su padre por el cielo.
Acá va mi propia nostalgia musical, en el orden en que me fui acordando: Comanche, Amigovios, Flavia, Chiquititas, la Vela Puerca, Monterrojo, Alejandro Sanz, Luciano Pereyra, Cuarteto de Nos, L’Autentika, Los Hermanos, Pájaro Canzani, Trillizas de Oro, Azúcar Moreno, Celin Dion. Todas se asocian a distintas épocas de mi vida. Podría haber seguido escuchando videos por horas (por ejemplo, los de Flavia, o los de l’Autentika). No saben cuánto me divertí, jaja. No espero que nadie más lo haga!
Para todos aquellos que estaban preocupados por cómo me iba con la tabla de contenido de mi proyecto, les cuento que pude solucionar el poner números romanos en los preliminares y arábigos en el cuerpo del texto (gracias a un muchacho en youtube), y que me lo reflejara en la tabla de contenido gracias a otro muchacho que tuvo el mismo problema y lo planteó en el foro de Open Office.
Finalmente, tras casi tres años, se ha cerrado una puerta que había quedado entreabierta de mi pasado.
Tengo en mi poder de vuelta el libro Il nome della rosa.
Pero no se crean que me fue devuelto el original. Simplemente me compré otro (se lo pedí a Berni ya que pasó por Buenos Aires, y allá se pueden encontrar libros nuevos en italiano).
Quiero decir públicamente: NO te perdono, Enrique, por haberte quedado con MI libro, que tan amablemente te presté. Aún habiéndonos comunicado, no hiciste ningún esfuerzo por hacérmelo llegar, y lo peor, la última vez que intenté que esto funcionara, tu hijo me dijo muy alegremente que lo habían estado leyendo juntos, y atinó a comentar lo bueno del libro, cuando yo nunca lo leí. Espero que siempre te quede el remordimiento, igual al que sentí cuando no devolví la revista de la sala de espera de la dentista.
Fíjese usted que Justicia Infinita está haciendo una movida para que la Fanta Uva se venda en Uruguay. Se creó un grupo de Facebook y una página web para juntar adeptos. No se me ocurre cosa más espantosa, así de prejuiciosa que soy, ya que nunca la probé. No sé, un líquido violeta no puede ser rico, aunque aquellos se hayan puesto la camiseta. Más de 6.400 personas se sumaron al grupo, y ya obtuvieron la promesa de una partida antes de fin de año para la radio (y ellos verán cómo reparten).
Y hoy, en Segunda Pelota, comentaron de una promoción de Picorell, por la cual todas las parejas que se vayan a casar antes de junio del 2010, se pueden anotar en esta página web, y la que recibe más votos hasta noviembre, se gana la luna de miel en la Polinesia. Entonces se les ocurrió anotar a Pablo Fabregat, que trabaja ahí y en Abrepalabra, ya que está en pareja y con planes de casamiento. Consultaron con uno de los responsables de la promo, quien les dijo que no había problema, y empezaron a pedir votos. Obviamente, con la convocatoria que tiene la radio, lo más probable era que ganara. En 10 minutos ya estaba en primer lugar, y estaban prometiendo que al que quedara segundo le pagaban unos días en Brasil, jaja. Pero se bajaron. No era justo. Igual yo le mandé un voto, jiji.
En Youtube: la serie I Liceali, y la película Jeux d’Infants (creo que se escribe así). Entretenida una y muy loca la segunda.
En el 10: maratón de Los Simpson, de 15 a 19hs. Me dejó asqueada. Y no estuvo taan buena. Algunas cosas nomás.
Comidas en lo de mi flia. Word Challenge otra vez. Y Solitario Spider.
Y, luego de haber logrado poner números romanos y arábigos en mi proyecto de fin de carrera, no lograr que la tabla de contenido los represente… es una frustración. Alguien sabe algo de Open Office?
Hay veces que tengo mucho tiempo para pensar, y sé que voy a tener que caminar a cierto lado, o que tengo un viaje largo en ómnibus, por ejemplo, y pienso en qué puedo pensar, porque hay lugares que ya visité, y hay pasillos por los que no tengo ganas de agarrar. Lo mismo cuando escribo. Hay distintos lados donde hacerlo, y siempre hay alguno más adecuado que otro. Pero a su vez, cuántos pensamientos se perderán por el camino, porque no los registro. De todas formas sé que los tengo, son momentos de inspiración suprema, que me dejan contenta por ser buena compañía de mí misma (como leí por otro lado), que me producen una satisfacción que no sé describir. Y aunque después me olvide en qué consistían, sé que me queda un resto por ahí. Es una satisfacción que viene de ser consciente de lo que estoy viviendo, de lo que siento. Es como verlo de afuera. Hay cosas y situaciones que me maravillan. Como el tema de la lectura, de perderse en una dimensión distinta, en donde funciona otro tiempo. Es una idea que leí en una autora, que alguna vez pensé en postear en serio, pero para eso tengo que buscar bien la fuente. Y es también lo maravilloso de las palabras, de poder usarlas como quieras, para construir las acciones más variadas. La posibilidad está ahí. Cada vez que lo recuerdo, me vienen unas ganas locas de escribir, de empezar algo y terminarlo, de inspirarme intensamente. Pero evidentemente la tarea de la escritura sistemática me aburre. Aprecio los momentos de soledad. Me siento libre, aunque presa de mis barreras autoimpuestas. En esos momentos no se me ocurre hacer cosas “útiles”, sino que busco las actividades más “irrelevantes”. Y generalmente quedo en la nada, se me agota toda la inquietud en mis intentos de plasmarla. Y acá estoy, en esta actividad que tanto disfruto, que es la de escribir mis pensamientos, para después releerme y alegrarme de alguna vez haber pensado. Y lo hago acá porque me pareció más seguro que los papeluchos que uso como diario íntimo, y porque todavía no soy consciente de que esto lo puede llegar a leer cualquiera (y porque me abstengo de pensar en las personas que sé que alguna vez han leído).