La vida es un viaje

y una caja de bombones

En el comienzo fue… (parte primera de ALGO)

Publicado por qviaje en Septiembre 4, 2008

Por un lado está mi abuela, que este mes cumple 92 años. Una de las cosas que siempre me dijo es que tenía que anotar. Anotar todo. Ella escribía frases de sus hijos, y después de sus nietos, en las líneas de los almanaques. En realidad creo que nunca predicó mucho con el ejemplo, pero a mí algo me quedó.

Después está Sócrates, que nunca puso en papel (¿papel?) sus ideas y razonamientos. Era él el que decía no gustarle la escritura, porque se perdía el ejercicio de la memoria, ¿no? De esa forma, nadie sabe el número de celular de sus amigos, porque están entre sus contactos y nunca hay que digitarlos. Y también pasa que los recuerdos terminan asociándose a fotos, y que perdemos todo lo que había alrededor…

Además están los amigos de mis padres que decidieron regalarme un diario íntimo en mi cumpleaños número seis. Era gordo, con llave, y tres secciones de hojas de distintos colores. Tuve que empezar a usarlo. Escribía cosas como cómo estábamos sentados en mi fila en la escuela y lo que habíamos hecho en el acto de fin de año. Después empecé a descargarme, es cierto, como la vez que Sofía entró al cuarto de mis padres (¡y no se quería ir, la guacha!) cuando yo estaba en mi momento de soledad escuchando andá a saber si un cassette de Chiquititas o los “enganchados” de mi prima Laura, mientras saltaba en la cama grande y actuaba frente al espejo. Volviendo al diario, un buen día descubrí que no había escrito nada realmente “íntimo”, así que, haciendo un gran esfuerzo, me sinceré conmigo misma y dije (siempre en el papel, obvio) que me gustaba Fede de Cebollitas (creo que era él!).

También está la carrera que elegí. Los bibliotecólogos trabajan con documentos y se desesperan si un libro no tiene todos los datos necesarios en la portada.

Y por otro lado, cuando fuimos a las cataratas del Iguazú mis padres me compraron un cuaderno tapa dura para diario de viaje. El mismo que usé después cuando fui a Italia. Y se me terminó, porque se ve que no tenía(n) tanta expectativa de viajar: era de 48 hojas. Sinceramente espero viajar mucho más que una cuadernola de 100, si se me permite soñar.

Ahora quiero ir a Machu Pichu.

(Continuará…)

(acá está la continuación!)

Una respuesta para “En el comienzo fue… (parte primera de ALGO)”

  1. dklight escribió

    Y vamos a ir. Si querés te regalo otro cuaderno mucho más grande =P

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